A través de una carta enviada a Transbank el pasado 27 de septiembre, se comunicó que Santander no renovará su contrato para operar sus tarjetas.

Esto ocurre luego que el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) obligara a la banca a eliminar la discriminación por rubros en sus tarifas.

De acuerdo a lo informado por La Tercera, actualmente la sociedad de apoyo al giro funciona como operador y adquirente. Es decir, procesa las transacciones y afilia a los comercios para que acepten las tarjetas de los bancos en sus puntos de venta, o POS, servicio por el que cobran una comisión.

De esta forma, la decisión de la banca podría generar una mayor competencia a través de la personalización de sus productos y servicios.

Esta medida implica, según indica el medio, que Santander tendrá que operar en un modelo de cuatro partes, separando los roles de tarjetahabientes, comercios, emisores y adquirentes.

En detalle, este es el mecanismo que usa Mastercard, entidad que desarrolló un sistema en el que se conecta una gran parte de los bancos y por el que cualquier cliente puede usar su tarjeta en dicha red, el que es utilizado por Multicaja.

Visa estaría evaluando tomar la misma medida.

El fin del contrato se haría efectivo en el 2019. Desde ese momento, Santander empezará a regir con la tasa de intercambio que fija Mastercard para el mercado local, y los adquirentes competirán por las comisiones.

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