No todos los días se cumplen 70 años de matrimonio, o al menos no todas las parejas hoy en día”.

Bernarda Vásquez, hija de este matrimonio longevo, relata en CHV Noticias qué significa para la familia que sus padres cumplan siete décadas juntos. Una unión de amor entre Víctor de 95 años y Mercedes de 88, que se inició muchos años atrás en la localidad de Topocalma, Región de O’Higgins.

El tiempo pasó y esta pareja concibió 10 hijos en total, junto a una onceava que forma parte de una relación anterior de Víctor. Pero actualmente, en conjunto forman un núcleo familiar de al menos 105 personas, sumando nietos e incluso bisnietos.

Para celebrar los 70 años, sus seres queridos planean una celebración a lo grande -como era de esperarse para esta familia-, con una misa a la chilena que se concretará en la zona de Huechún, Melipilla, el próximo 30 de octubre.

Procurando continuar con las tradiciones, para esta renovación de votos esperan contar con una carreta que pueda pasear a la pareja por un tramo de la ciudad, todos vestidos con trajes típicos, al son de la cueca y con la chilenidad como tema en común. Pero todo es una sorpresa.

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Su historia

“Se conocieron en Topocalma. Mi mamá me cuenta y se ríe, porque según ella mi papá estaba pololeando con otra mujer, pero siempre, dice, la miró a ella“.

Así comienza Bernarda su relato sobre la historia de amor que ella conoce sobre sus padres. Una relación que comenzó de forma abrupta, ya que ambos decidieron huir del lugar y establecerse en Chépica, para luego contraer matrimonio. Aunque aclara que “no sé si se casaron allá o en Navidad”.

Después volvieron a Topocalma, “vivieron ahí unos 30 años y nos vinimos a Huechún”, donde residen hasta el día de hoy. Mismo lugar donde sin imaginarlo, cumplirán 70 años desde esta locura de amor que sellaron fugazmente al arrancarse de su localidad natal cuando eran jóvenes.

La familia ha logrado conservar además su tradición de corraleros. “Es lindo, o sea igual hay gente que está en contra de esto ahora, pero es una linda tradición y más que la mayoría de sus hijos y nietos la siga”, afirma Karen Tamayo, nieta de la pareja.

“Es un orgullo, porque es una tradición que ha ido de generación en generación. No sé si el papá de mi papá era corralero, pero lo que sí sé es que le gustaba el campo, las tradiciones. Mi abuelo materno sí era huaso total“, detalla Bernarda, quien cuenta que uno de los bisnietos de 4 años, está totalmente inmerso en esto.

“Anda todos los días con los caballos y corre fascinado. Él va a seguir la tradición al pie de la letra“, sostiene.

Actualmente Bernarda vive junto a sus padres para cuidar de ellos, ya que Mercedes tuvo un accidente cerebrovascular hace muchos años, lo que generó que ahora esté prácticamente postrada y necesite ayuda para realizar sus necesidades básicas.

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“Está en silla de ruedas. O sea yo la levanto, la siento, y esas cosas. Ella lo único que hace es comer solita, pero lo demás depende 100% de mí“, asegura.

Por otro lado, Víctor está con un inicio de demencia senil, por lo que esta celebración cobra aún más relevancia para hacer de ella un momento inolvidable para los más de 100 integrantes de esta familia.

Es un orgullo tener una familia tan grande. Como en todas, hay diferencias, pero la sangre tira mucho”, dice Bernarda, incluso enfatiza que muchas personas “me felicitan por tener a mis papás vivos a esta edad”.

Lo mismo comparte Karen, quien asegura que siente “emoción de poder seguirlos disfrutando y estar con ellos. Vivo en la sexta región, y vez que puedo ir lo hago. De hecho voy más veces que los hijos que viven por ahí alrededor de la parcela”, ríe.

La celebración

Siguiendo con las tradiciones familiares, la celebración de esta “boda de titanio” será con una misa a la chilena, instancia en que la pareja renovará sus votos y continuará jurando su amor frente al mundo.

“Los nietos les vamos a regalar un conjunto folclórico que va a estar en la iglesia. Estamos viendo una carreta pero no la hemos podido conseguir. Queremos hacer algo como lo de los 65 años, que salieron desde la casa de una prima con ellos en carreta tirada por caballos, y mis primos y tíos vestidos de huaso guiando el camino hacia la iglesia”, explica Karen.

Luego “en la capilla va a estar el grupo musical esperándolos, y en la casa después tendremos una recepción en que un sobrino de mi abuelo también estará con su conjunto”. Pero aclara que sus abuelos “no saben mucho, es como sorpresa”.

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Va a ser sorpresa, pero mi mamá está sospechando. A ella le gusta que le celebren su cumpleaños y sabe que es en octubre. Ella espera con ansias el día de su cumpleaños, es como guagua le digo. Lo único que quiere es que llegue el 24 para celebrar su cumpleaños, entonces ya está preguntando en qué fecha estamos, porque sabe que se lo celebramos”, cuenta Bernarda.

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