Por Fernanda Jure

Mirna Sánchez vive en la comuna de Ancud y es profesora de Enseñanza Básica. Conoció a Bladimir en el extranjero y, desde ese momento, no se separaron. El colombiano viajó a Chile, lugar que se transformó en su segundo hogar y formó junto a ella una familia. Nació su hija, quien actualmente tiene cuatro años. Él no volvía a su país natal hace más de 7 años, por lo que en septiembre partieron juntos a Cali, Colombia.

Regresarían en marzo a Chile, pero la pandemia los detuvo.

“Pretendía salir el 16, porque se cumplirían 180 días en Colombia y mi permiso iba a caducar. El mismo día en que haríamos abandono del país, cerraron las fronteras y el aeropuerto”, cuenta Mirna. Ahí comenzó la pesadilla. La estadía prolongada no estaba considerada en sus planes, pero tampoco otra sorpresa: Mirna estaba embarazada. Debido a la crisis sanitaria, su hijo nació en Colombia.

Lee también: Hasta septiembre: Extranjeros pueden solicitar de forma online el permiso de permanencia definitiva en Chile

Han pasado cuatro meses desde que la mujer se contactó con el consulado chileno en dicho país, para que su bebé obtenga la nacionalidad chilena y, así, poder retornar con todos los documentos correspondientes. Pese a ello, las autoridades no le han entregado ninguna solución.

“Me dijeron que debía ir al consulado en Bogotá, porque las oficinas en Cali habían cerrado. Obviamente no pude hacer eso, porque el país estaba en alerta amarilla y cerraron el acceso a otras ciudades”, detalla Mirna.

Los intentos frustrados

El dinero se les acabó y no han podido generar ingresos. Mirna mantuvo contacto con el consulado chileno, pero sólo le pidieron que esperara.

“Ni siquiera me explicaban cómo hacer el trámite de nacionalización. No hubo orientación. Escribí cartas al consulado y nunca obtuve una respuesta”. A los meses, se puso en contacto con el consulado en Bogotá, y ahí se enteró de que ya habían salido cuatro vuelos humanitarios hacia Chile. Nunca le avisaron.

Fue un día jueves cuando Mirna recibió la noticia: en cuatro días partiría un nuevo vuelo hacia su país natal. Sin embargo, los impedimentos continuaban. Uno de los requisitos era que su hijo más pequeño tuviera su pasaporte. No lo había conseguido en meses y tampoco lo conseguiría en un par de días; las oficinas se encontraban cerradas y desde el departamento de Migración se lo negaron.

“Dijeron que, por resolución, no entregaban ningún documento hasta que se levantara la emergencia sanitaria o hasta que así lo decretara el Gobierno”, cuenta.

Lee también: Más de 103 mil extranjeros han retornado a sus países de origen en medio de la pandemia

Mirna comunicó la situación a los funcionarios del consulado, quienes le respondieron que entonces no podría viajar. Fue por su propia cuenta a tomar el bus que llevaba a los viajeros a Bogotá, pero no la dejaron subir.

“Fui con carnet en mano y el de mi hija que nació en Concepción. Les pregunté por qué no podía abordar al menos el bus, que, si los problemas eran de migración, me detendrían en el aeropuerto, pero que me dejaran al menos acercarme”, apunta.

La única respuesta por parte de las autoridades fue un número telefónico para que consultara respecto a su situación migratoria y la de su familia. Mientras Mirna llamaba, el bus partió sin ellos.Nos dejaron abajo, en medio de un toque de queda, con niños pequeños. Se subieron al auto y un policía amenazó con detenernos”, relata.

Dos chilenas y dos colombianos

Otro de los obstáculos con los que se ha encontrado Mirna para regresar a nuestro país es la nacionalidad de su pareja. Pese a que él vive en Chile hace 7 años, recién en 2019 logró obtener una Visa de Residencia Temporaria. El documento es entregado a los extranjeros que, por distintos motivos, buscan radicarse en Chile; pero su vigencia es de un año, con la posibilidad de renovarla por otro más. Pese a contar con la visa, el consulado le negó la posibilidad de sumarse a un vuelo. Según información de la Cancillería nacional, el documento estaría vencido.

Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores manifiestan estar al tanto de la situación de Mirna, pero aseguran que debe regularizar su situación en Colombia primero debido a que su hijo no cuenta con los papeles de inscripción en dicho país. “Si la señora Sánchez inscribe el nacimiento del menor en Colombia, no tendría impedimento de entrar a Chile”, explican.

Lo anterior está permitido en el Decreto 102 del Ministerio del Interior, que autoriza el ingreso de menores de edad que hayan nacido en el extranjero, si son hijos de chilenos o de extranjeros residentes de manera regular en territorio nacional.

Desde el consulado de Chile en Colombia y desde el ministerio afirmaron que no había ningún vuelo humanitario previsto para julio. Pero, además de ello, habría otro inconveniente para la familia de Mirna: “Me dijeron que, si llegase a haber uno, sólo podía viajar con mi hija nacida en Chile; pero no mi lactante de ocho meses ni mi pareja, a menos que se casara conmigo. Lo encuentro absurdo, porque pusieron trabas para nacionalizar a mi hijo durante todos estos meses”.

Lee también: Se quedaron sin dinero y sin vuelos: Chilenos en Colombia y Dinamarca piden ayuda para volver

En estos momentos, la familia completa se encuentra en Bogotá, recibiendo ayuda económica de familiares. Sin embargo, las deudas se han acumulado considerablemente. “Nos alcanza para alimentación y transporte, pero el tema de estadía es difícil. Es caro y se hace complicado mantener medidas sanitarias en estos momentos. Esto ya es un llamado de auxilio”, señala.

Desde esta semana, Bogotá se encuentra en “alerta naranja” debido a las graves cifras de contagios que azotan a la ciudad. Esto se traduce en el aumento de fiscalizaciones y fortalecimiento de las restricciones para transitar por las calles. El sistema de salud colombiano, por su parte, se encuentra en “alerta roja”, con un 85% de ocupación de camas UCI. “Pero el consulado llega y pide trámites, sin considerar que no se pueden hacer. Están todas las oficinas cerradas. No escuchan, no atienden”, detalla Mirna.

A la vez, la mujer de 28 años escribió un correo al Ministerio de Relaciones Exteriores en Chile, pero la única respuesta que obtuvo fue que debía contactarse con el consulado de Bogotá. Para Mirna, la gestión de las autoridades no cobra ningún sentido: “Los derechos de las mujeres siempre son amedrentados. ¿Cómo van a dejar a una madre, con dos hijos pequeños, completamente sola? ¿Quién me va a ayudar económicamente y en la crianza? ¿Por qué tengo que estar obligada a casarme si con mi pareja vivimos bien así como estamos?”

Tags:

Deja tu comentario