Por Mauricio Palma Prat
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Publicado por Mauricio Palma

Fresia Farías (65) ha sido la pareja de Mario Núñez (71) por más de 28 años. Núñez vive en Coquimbo y es conductor de Liserco, flota que opera con recorridos interurbanos en el litoral de la IV Región.  Cada día se levanta a las 5:30 de la mañana, luego despierta a su mujer y la prepara para una nueva rutina de 10 horas a bordo del bus. Él maneja y ella la acompaña de copiloto, pero probablemente sin saber con quién anda ni a qué destino van. El Alzheimer ya es parte de sus vidas.

Esa es la triste realidad de dos adultos mayores que probablemente deberían estar en su casa, jubilados y disfrutando de su tiempo libre. Sin embargo, Mario debe trabajar y llevar consigo a su señora cada día, ya que no tiene con quién dejarla con su problema de Alzheimer.

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Fresia hace 4 años que padece la enfermedad y, desde entonces, como suele ocurrir en estos casos, ha ido perdiendo la memoria progresivamente, con mínimos momentos de lucidez.

El conductor fue entrevistado por el periódico local El Día, donde reconoció lo difícil que es su rutina: “Haga frío o calor, o como sea que esté el clima, tengo que levantarla. A mí me da pena hacerlo, porque la veo durmiendo y no quisiera. Le pongo su ropa, le lavo los dientes, tengo que llevarla al baño y limpiarla cuando hace sus necesidades porque ella no es autónoma para hacerse sus cosas”.

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Este caso se comenzó a visibilizar gracias a una usuaria de Facebook que publicó esta historia en su muro el 31 de octubre. Desde entonces ha sido muy comentado y compartido más de 1.500 veces.

Estrés y cansancio

Mario Núñez también comenta el cansancio y estrés que le ha significado sobrellevar la enfermedad de su mujer. Su intención al compartir este caso es pedir ayuda a las autoridades o a la misma empresa donde trabaja, Liserco, para poder internar a Fresia de lunes a viernes en algún establecimiento de larga estadía.

“Lo que sucede es que mi capacidad para cuidarla no es de las mejores por lo colapsado que estoy. Yo no me quiero deshacer de mi señora porque la quiero mucho. Nací de una mujer y por eso las respeto. Nos dan la vida, nos cuidan desde bebés hasta que pasamos a ser personas independientes, entonces, ¿cómo podría yo no quererla? (…). Esto me nace a mí, desde adentro, no es una obligación”, manifestó.

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En la búsqueda de ayuda, Núñez se ha acercado a diversos organismos como el Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama), el Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (SernamEG), y la propia Municipalidad de La Serena, pero lamentablemente no han contado con soluciones efectivas a sus problemas.

Incluso en la publicación que se viralizó en Facebook se menciona que las autoridades no le creían que salía a trabajar con su esposa en estas condiciones, teniendo que exponerla a situaciones incómodas, incluso con algunos pasajeros que han llegado a burlarse de ella. El chofer comenta que lo peor es que debido al extenso horario de más de 10 horas diarias, Fresia debe hacer sus necesidades en un tarro.

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