Un nuevo ataque a un conductor de aplicaciones de transporte ocurrió el lunes 30 de septiembre durante la madrugada. La víctima fue Jonathan Carrasco, de 34 años, quien en ese momento utilizaba la app de Didi y fue contactado por un pasajero llamado Daniel.

Al llegar al lugar citado en calle Claudio Vicuña & Villasana, Quinta Normal, Jonathan vio que había un joven “bien vestido”, según relató a Mara, su hermana que tomó contacto con CHV Noticias para denunciar el feroz acto delictual que estaba por suceder.

En ese momento, el pasajero subió al automóvil, un Chevrolet Sail año 2016 y de inmediato le tomó el freno de mano para evitar que huyera. Tras esto, se acercaron cuatro sujetos más para inmovilizar al conductor, golpearlo y despojarlo de su vehículo.

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“El nivel de violencia fue salvaje; querían asesinarlo, pero mi hermano, que tiene dos hijas, rogó por su vida”, relata con angustia la hermana de Jonathan.

No lo mataron, pero le pasaron dos veces por encima de sus piernas con un auto marca Mazda, en el que iban los asaltantes.

El conductor quedó en muy malas condiciones, sin embargo, logró moverse y pedir ayuda en la calle. Para su fortuna, un bombero lo auxilió y llamaron a una ambulancia, la que acudió con prontitud a asistirlo.

El diagnóstico no es bueno para Jonathan: tiene su pierna derecha comprometida debido a una fractura expuesta de tobillo. En tanto, su pierna izquierda sufrió distintas fracturas de tibia, peroné y tobillo. No se sabe si volverá a caminar con normalidad y su recuperación podría demorar incluso un año.

Llevaba dos meses trabajando en Didi y Uber

Los ataques a conductores de aplicaciones son un fenómeno que van en aumento. Es una forma fácil de acceder al intento del robo de un vehículo y que al delincuente le permite “elegir” el modelo y año del automóvil.

Los asaltantes han tomado nota aprovechándose de estas facilidades. En tanto, los choferes tienen cada vez más desconfianza a la hora de tomar pasajeros. A esto se agrega que las empresas de transporte no les ofrecen prácticamente ningún resguardo ni asistencia a sus conductores, dejándolos a la deriva frente a hechos delictuales.

En el caso de Jonathan, llevaba trabajando solo dos meses para algunas de estas aplicaciones. “No le iba tan bien, pero le gustaba salir de noche porque hay menos tráfico a esa hora”, comenta su hermana, quien aseguró que él jamás volverá a trabajar como conductor de aplicaciones debido al trauma.

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Producto del asalto, Jonathan y su familia presentaron la denuncia en carabineros, quienes comenzarán las pesquisas correspondientes, con búsqueda de testigos o algún registro de cámara que podría haber en el sector donde ocurrió el brutal ataque.

Mara finalmente informó que el automóvil era de su propiedad, el que le había prestado a su hermano para que lo trabajara como conductor ya que había quedado cesante hace poco. Lamentablemente para ellos, el auto quedó con pérdida total y, además, deberán seguir pagando las cuotas que mantienen en deuda.

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