Por Nicolás Krumm

Oriunda de la comuna de Colbuco, Betis Uribe, de 59 años, fue diagnosticada con distrofia miotónica o enfermedad de Steinert en 2009, donde fue jubilada por su discapacidad. Actualmente recibe una pensión solidaria que asciende a un monto de $136.000 y que es su único ingreso.

De forma complementaria, la mujer se desempeñó durante varios años como costurera, generando así más dinero para llegar a fin de mes. Con el pasar del tiempo, su condición se agravó y hoy no puede trabajar, ya que incluso se le han formado nódulos en sus dedos.

“A fines del 2017, ya definitivamente no pude seguir trabajando y eso me generó muchas deudas. Actualmente estoy casi postrada, tengo muchos dolores y me es imposible trabajar en algo para poder tener más dinero. Yo antes de esto pedí un crédito en el año 2016 por $3 millones y que hoy no tengo cómo seguir pagando”, declara Betis Uribe

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Es este crédito bancario el que inicialmente Betis solicitó para poder subsanar deudas y dificultades económicas por las que atravesaba junto su hija, con quien vive, pero nunca imaginó que un año después y cuando aún no había podido pagar esta deuda, quedó totalmente incapacitada para poder seguir trabajando. Su hija, Soledad, asegura que ha sido muy complejo, ya que ella también padece la misma enfermedad y debe estar tiempo completo con su madre para entregarle cuidados y que, en vista de eso, tampoco puede trabajar.

“Yo recibo la misma pensión que recibe mi mamá, pero pese a esta ayuda no nos alcanza. Somos cuatro en la casa, mis dos hijos menores y mi mamá, y la verdad no tenemos cómo pagar esta deuda; menos cuando mi mamá cada vez tiene menos movilidad y, de hecho, estamos viendo de qué forma podemos comprarle una silla“, apunta Soledad Vargas Uribe, hija de Betis.

La distrofia miotónica se caracteriza por ser una enfermedad donde se presenta una notoria reducción de masa muscular en los pacientes, hay defectos en el impulso cardíaco y origina cataratas en algunos casos. Estas son sólo algunos de los síntomas que puede presentar una persona con esta condición, siendo variables también de acuerdo al grado de discapacidad que posea cada individuo.

En el caso de Betis, y según el último informe médico que le entregaron en 2017, su discapacidad está avanzada en un 75%, un grado similar a cuando ella solicitó el crédito bancario que hoy tanto la adeuda

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“Ella, por la edad que tiene, por el tiempo en el que fue diagnosticada, y comprendiendo que hace unos años su enfermedad ya estaba en una etapa avanzada, es perfectamente probable que su grado haya empeorado, hay que entender que esto es una enfermedad multisistémica y degenerativa. El nombre de esta enfermedad tiene como rasgo más evidente el problema de movilidad física, pero hay muchos otras afecciones que pueden presentar y que con el tiempo se van acrecentando. Pero es todo variable de acuerdo a cada caso”, señala el Dr. Jorge Bevilaqcua, neurólogo de la Clínica Dávila.

Actualmente, la deuda de Betis ha llegado a un punto muy alto, ya que asciende al monto de $3.700.000. Desde BancoEstado, institución donde pidió el crédito, únicamente le han dado como solución el pago de una repactación.

“Yo presenté todos mis papales, expliqué que por mi condición ya era en verdad imposible trabajar, que no tenía más dinero que mi pensión, pero ellos solamente me dijeron que podían recibir una repactación y el monto de ese pago tampoco puedo llegar y pagarlo. Incluso me han dicho que si no pago, puedo perder hasta mi casa“, declara Betis Uribe.

La controversia de este caso no sería algo nuevo para personas con discapacidad y que se enfrentan a un proceso complejo de pago donde cada vez son más deudores. La interrogante de cómo un banco le entrega un crédito a una persona que únicamente vive de una pensión es algo que también se han cuestionado y criticado desde la Fundación Chilena para la Discapacidad, quienes a través de su abogado se refirieron al tema.

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“Hoy vemos que los bancos o las casas comerciales no tiene ningún tapujo en darle un crédito o un préstamo a una persona con una discapacidad, para ellos son un cliente más y eso no puede ser, hay gente que pide créditos y su sueldo no alcanza ni al mínimo y al final se endeudan más. Aquí hay un vacío respecto al límite de créditos que puede entregar o no una institución, y esto tú lo ves porque ni siquiera se dan el trabajo de hacer un seguimiento exhaustivo de la condición de la persona, saber si podrá o no pagarlo o si su condición se agravará y que esto dificulte el ponerse al día. Para los bancos son un cliente como cualquier otro y por eso hay que cambiar esto en términos de un proyecto de ley”, aclara Pablo Constenla, abogado de la Fundación Chilena para la Discapacidad.

Desde el Servicio Nacional de la Discapacidad (Senadis) indicaron que en este caso se debería evaluar las condiciones del crédito para identificar si permite alguna condonación o aplazamiento, la repactación, si hay seguros asociados, entre otros puntos.

“Asimismo, podemos indicar que el hecho de ser una persona con discapacidad no inhabilita a la persona a adquirir obligaciones. Es más, uno de los puntos relevantes en el resguardo de los derechos de las personas con discapacidad en esta materia, según la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, apunta a que el Estado debe adoptar todas las medidas que sean pertinentes y efectivas para garantizar el derecho de las personas con discapacidad, en igualdad de condiciones con las demás, a controlar sus propios asuntos económicos y tener acceso en igualdad de condiciones a préstamos bancarios, hipotecas y otras modalidades de crédito financiero, debiendo velar porque las personas con discapacidad no sean privadas de sus bienes de manera arbitraria”, señalaron.

Además, afirmaron que Betis puede buscar la forma de repactar la deuda o podría declararse en insolvencia personal (quiebra) en el caso que se dieran los presupuestos legales para ello.

De igual manera, sostuvieron que tomaron contacto con BancoEstado por este caso y se entregaron sus antecedentes para que sean analizados.

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