Por Claudia Pereira

Hasta septiembre de este año, Maximiliano Salas (4) disfrutaba con sus juegos y del cariño de sus familiares. Sin embargo, a partir de esa fecha y luego de peregrinar por varios especialistas, se llegó la conclusión de que padece de síndrome nefrótico en sus riñones.

A partir de ese momento tuvo que comenzar a comer alimentos sin gluten, sin sal, sin azúcar y todo bajo en calorías para no afectar su tratamiento. Pero, además, su familia tuvo que pensar en cómo financiar la enfermedad que tiene un costo de más de 1 millón 300 mil pesos en promedio y su sistema de salud Dipreca no lo cubre. Dicen estar desesperados.

“Está tomando unos medicamentos que son para fortalecer su sistema inmunológico porque su cuerpo está rechazando sus riñones”, cuenta Paco Salas, padre de Maximiliano.

La familia señala que por trabajo se tuvieron que trasladar hace 10 días desde Santiago a Molina, y que cuesta encontrar los productos que necesita, y además el alto costo de los medicamentos los tiene preocupados.

Compramos remedios para 15 días y salieron 308 mil pesos, más la comida que tiene un valor de más de 300 mil pesos. Yo los contacté porque llegué a un punto de desesperación muy grande”.  Señala el padre del pequeño.

El joven de 25 años es cabo Segundo de Carabineros y cuenta que aunque el pequeño se atiende en el hospital institucional, los gastos adicionales de esta enfermedad son tantos que no tuvo otra opción que recurrir a familiares y amigos para poder pagar las altas sumas de dinero.

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“Tenemos que empezar ahora con el tratamiento y sale 600 mil pesos mensuales, solamente un tratamiento, el otro sale casi 200 mil. A eso hay que sumarle las comida y en total es entre 1 millón 200 y 1 millón 300 mil pesos mensuales”, señala Bárbara Vásquez, madre del niño.

“Ha sido un camino muy duro porque Maxi jamás había estado hospitalizado, y le faltó poco para estar intubado. Para nosotros ha sido una batalla”, cuenta Margarita Salas, tía del niño.

Cadena Solidaria

Y aunque los padres del pequeño Maximiliano dicen sentirse incómodos al pedir ayuda, aseguran que no han tenido alternativa ya que la vida del pequeño depende los altos costos del tratamiento, que no están incluidos en la Ley Ricarte Soto. Es por ello que las rifas se han transformado en una importante alternativa.

“Tenemos que hacer rifas porque solo con el sueldo de mi marido no nos alcanzaría para nada. Yo tengo mi título, pero por ahora no puedo trabajar porque tengo que cuidarlo”, explica angustiada la madre de Maximiliano.

La joven de 23 años dice que sus familiares los ayudan con lo que pueden, pero el nivel de gastos es tan alto que no es fácil tener ayuda permanente por parte de sus cercanos.

“La última rifa fue el 12 de diciembre y la transmitimos en vivo. Tenemos amigos que graban para que todo sea más transparente”, sostiene Vásquez.

“Ojalá pudiéramos tener los medicamentos de alguna manera más accesible. Mi hermano no busca que le regalen, sino que lo ayuden a poder sustentar los gastos”, señala Margarita Salas

La mujer señala que su hermano realiza otros pequeños trabajos para poder solventar los gastos y ante la preocupación por no lograr pagar el tratamiento del niño.

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“Pedimos que pueda haber un intermediario o algo donde se puedan conseguir los medicamentos un poco más baratos”, agrega la tía del menor.

Lo que viene para la familia

Y aunque por ahora los padres y cercanos al pequeño buscan diferentes alternativas para poder costear la enfermedad, dicen que lo que más importante es que Maximiliano pueda tener una vida normal.

“Yo de verdad tengo la esperanza de que el Maxi esto lo va superar, que va a madurar su riñón”, sostiene la tía del niño.

La mujer dice que tiene claro que deben haber muchas familias pasando por lo mismo y que tiene la convicción de que como su hermano ha tocado tantas puertas, pueda haber una solución para todos estos casos.

“Él ha ido a tantas partes que quizás va dejar el precedente que esta enfermedad es horrible y que necesitan ayuda”, sentencia.

“Mi hijo pasó a pre Kínder, pero si vuelven las clases el 2021, nuestra preocupación es el tema de la comida. Va a ser un desafío por mucho tiempo, pero no hay que bajar los brazos y pedirle a Dios”, señala esperanzado el padre de Maximiliano.

“La familia nos ayuda con lo que pueden, porque por ejemplo mi mamá no puede trabajar porque es operada de la columna y hace tortillas en la casa, pero en este tiempo no se vende”, argumenta preocupada Vásquez.

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Y mientras familiares y amigos intentan ayudar a solventar los gastos que superan el millón de pesos mensuales, los padres del pequeño se mantienen esperanzados en alguna institución al menos pudiera ayudarlos con el descuento en los medicamentos. Dicen que eso cambiaría sus vidas.

La respuesta de la Institución

Al consultar a Carabineros la situación del hijo del Cabo Segundo Paco Salas, se informó que el uniformado recibió el respaldo necesario por parte de su jefatura en la 38ª Comisaría Puente Alto para asistir a los controles médicos del pequeño. Agregan que luego se le concedió el traslado hasta la 4ta Comisaría de Molina para estar más cerca de su familia.

Desde la Institución aseguraron que están analizando su caso para brindarle toda la ayuda necesaria.

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