Por Mauricio Palma Prat
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Después de las 21 horas, Santiago Centro se transforma: de un paseo peatonal a un patio de comidas improvisado, con un menú variado, pero cargado a frituras y grasas saturadas. La cantidad de carros y el espacio que ocupan es realmente llamativo, sobre todo porque ocurre justo frente a la Catedral, a un costado de la Plaza de Armas y a escasos metros del edificio municipal. Un fenómeno que se puede apreciar especialmente los fines de semana.

En un video grabado por cazanoticias que parece sacado de otra ciudad, de otro país, se ve cómo se han instalado en Paseo Puente decenas de carros de supermercado con venta de comida chatarra. Un hecho que, según reportan, viene ocurriendo desde principios de 2019.

Carlos Laurel es un comerciante ambulante con varios años de calle. Él se contactó con CHV Noticias y comentó que trabaja en el sector con su propio carro, donde también arriesga su capital porque, como tantos otros, no cuenta con permiso ya que los cupos son limitados.

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No obstante, Laurel acusa que este surgimiento desmedido de vendedores ha llegado todo a otro nivel. “La forma en que cocinan es insalubre, además de poco estética, dañando la imagen de la capital”, afirma.

Al mismo tiempo, la invasión de ambulantes juega en contra de la gestión que la Municipalidad de Santiago ha venido desarrollando con fuerza durante los últimos dos años, con la intención de recuperar espacios públicos para lograr que esta comuna sea más amable y agradable para vivir o visitar.

La fiscalización si bien existe, suele ser insuficiente para evitar que el comercio ambulante prolifere. Felipe Alessandri y su municipio han instaurado normativas al respecto, las que, en conjunto con la Seremi de Salud y Carabineros son fiscalizadas en ocasiones, pero, al tratarse de comercio no establecido, no es mucho lo que pueden hacer más allá de decomisar la mercancía.

De este modo, para los comerciantes ilegales, el hecho de ser fiscalizados es una merma menor que no afecta su negocio al mediano o largo plazo, ya que las ganancias valen la pena, lejos de pagar impuestos como lo debe hacer un local fijo.

Pollo crispy con papas fritas

Los carros si bien son variados, ofreciendo recetas de diverso tipo y nacionalidades gracias a la llegada de extranjeros, el plato por excelencia que se vende es el pollo con papas fritas. Un plato que bordea los $2 mil, contundente, a un precio accesible y “del gusto del chileno”.

Pero no solo chilenos, ya que, principalmente, han sido ciudadanos provenientes de otros países los que han hecho uso de estos espacios para el comercio ambulante nocturno.

Carlos Laurel, en sus casi 20 años en el rubro, conoce bien estos alimentos y señala que el pollo que se vende es de baja calidad. “Es el más barato que se puede encontrar en La Vega. Es un pollo transgénico de mala conservación que proviene de Norteamérica”, subraya.

Cabe destacar que en el día la situación cambia drásticamente, esto debido a que el patrullaje policial es constante. En la noche todo es distinto, lo que permite que no menos de 40 o 50 carros se instalen a diario en las cercanías de la Plaza de Armas, lugar al que llegan en furgones con la mercadería normalmente comprada en La Vega, según atestigua Laurel.

Salubridad ante todo

Verónica Uribe, asesora de Seremi de Salud, es clara al señalar que las fiscalizaciones que realizan no son antojadizas y ni siquiera dependen de ellos. Son los municipios de cada comuna los que deben coordinar la revisión en conjunto con Seremi y Carabineros, quienes, como fuerza pública, deben intervenir y confiscar las mercancías de comercios ilegales, ya sean ambulantes o no establecidos.

Así funciona el procedimiento a grandes rasgos, el que por cierto tiene un costo asociado, pues, luego de decomisar mercaderías, éstas deben ser desnaturalizadas, en un proceso que debe ser pagado por el municipio a cargo de la gestión.

Lo que se permite comercializar sin problemas en los carros establecidos con permiso municipal son productos como masas cocidas o fritas pero sin relleno. Las sopaipillas, el maní en sus diversas variedades y algunos jugos exprimidos son parte de los alimentos que Seremi de Salud generalmente aprueba para ser vendidos en la calle.

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Uribe señala que el tema de la mantención de productos es vital en este sentido. La cadena de frío es algo que no pueden garantizar los carros de comida ambulante, por lo tanto, todo lo que sea alimento de relleno o que requiere refrigeración queda prohibido para la venta callejera.

Multas a los consumidores

La determinación de multar a los consumidores es parte de las ordenanzas municipales de cada comuna. En ese sentido, la Municipalidad de Santiago mantiene vigente en su reglamento la posibilidad de multar con hasta 3 UTM ($145 mil) a quienes compren y consuman alimentos en comercios ambulantes sin permiso municipal.

Las sanciones económicas a los consumidores es algo impopular. Sin ir más lejos, en octubre del año pasado, fue abiertamente criticada en redes sociales la citación al tribunal que recibió un estudiante por comerse un completo en la calle, el que compró en un carro que estaba afuera de su universidad en Concepción. De un día para otro, aquel carro que llevaba al menos dos años vendiendo en ese lugar, pasó a ser ilegal con la normativa.

Por su parte, en Santiago desde 2017 se implementa el “Plan Comercio Justo” el que, junto con apoyar al comercio establecido, tiene como objetivo controlar a los ambulantes ilegales.

Desde el municipio señalan que con el apoyo de Carabineros se realizan al menos tres operativos diarios en diversos sectores de Santiago. Sin embargo, dicha fiscalización parece no ser suficiente, más aun en las noches, que es cuando estos grupos se expanden en lugares de alta concurrencia.

Se les puede ver en Paseo Puente -como muestra el video de cazanoticias- y en sectores de Patronato, Cal y Canto, Barrio Bellavista, así como en otras comunas populares, principalmente Estación Central, en lugares cercanos al terminal de buses y Barrio Meiggs.

Más de 6 mil carros de supermercados

Desde enero de 2017 hasta marzo de este año, la Municipalidad de Santiago informa que ha decomisado 185 toneladas de alimentos que se vendían en la vía pública sin ningún tipo de resolución sanitaria ni medidas higiénicas. Asimismo, se menciona que han requisado 6.310 carros utilizados para este propósito. Es decir, desde las calles de Santiago Centro se han rescatado 8 carros de supermercados por día.

Carlos Laurel también trabaja como ambulante con un carro, aunque intenta hacerlo de manera más profesional. Él no ha podido obtener permiso municipal, pero afirma que se preocupa en entregar un servicio higiénico. Principalmente vende completos o sopaipillas y les informa a sus clientes acerca de la procedencia de los alimentos que vende.

A contraparte, acusa que hay una suerte de comercio organizado, con empresarios informales detrás de la venta de comida chatarra en la ciudad. “La clave acá es el carro de supermercado. Sin él, los comerciantes no pueden operar, no tendrían cómo trasladar sus cosas y se les haría muy complicado escapar de carabineros”, destaca.

Laurel, además revela que estos carros son de fácil acceso, ya que quienes los roban de los supermercados los comercializan a bajo costo para deshacerse pronto de ellos. “Es gente angustiada, pasteros, que roban los carros y luego van a sectores como La Vega o Patronato a venderlos por $3 mil o $5 mil”.

Los ambulantes responden

La noche del martes 9 de abril, un grupo de desconocidos atacó las dependencias de la Municipalidad de Santiago, rompiendo ventanas del frontis que da justo hacia la Plaza de Armas. En un comunicado posterior en Twitter, el propio alcalde Felipe Alessandri reconoció que el ataque fue de vendedores ambulantes, en un hecho que le agrega otro condimento a esta disputa de municipio versus comercio ilegal.

La iniciativa de erradicar a los ambulantes de Santiago Centro ha llevado a los comerciantes a buscar otros lugares, siendo Estación Central uno de los destinos preferidos por la gran afluencia de público en los terminales de buses, el Persa Estación y Barrio Meiggs.

En ese sentido fue el alcalde de esta comuna, Rodrigo Delgado, quien también admitió el aumento del número de comerciantes, así como la violencia con que estos actúan, incluso entre ellos por “disputas territoriales”.

Barrio Meiggs, en especial, es una constante preocupación para las autoridades, sector donde hay una gran cantidad de locales establecidos que se han visto afectados.

En reciente conversación con Canal 13, el edil de Estación Central señaló que el perfil de comerciante ambulante cambió en los últimos 10 años: “Son personas muy violentas a quienes las tenemos identificadas en cámaras de vigilancia. Gracias a investigaciones que hemos realizado, sabemos que muchos de ellos operan y están coludidos con delincuentes que practican los lanzazos”, apuntó.

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De esta manera, la batalla contra el comercio se mantiene en un punto álgido, con episodios de violencia como el que esta semana se vivió en Plaza de Armas.

Pero no todo es guerra, en el caso de la Municipalidad de Santiago, ésta dispone de las oficinas de Santiago Emprende, lugar que entrega orientación para quienes deseen regularizar su negocio si no está en el marco de los legal.

A su vez, los municipios hacen un llamado a los consumidores para evitar las compras en comercios no establecidos o sin permisos. Además, advierten, que no dejarán de cumplir la normativa que desde mediados de 2018 los faculta a multar con hasta 3 UTM a quienes sean fiscalizados por inspectores o carabineros.

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