Por Claudia Pereira

Reciben a los niños desde tribunales y se encargan como si estuvieran en su propia casa. Se trata del Hogar de Acogida Timoun Piti, ubicado en la comuna de Pirque, una iniciativa de casa familiar que nació para ayudar para niños vulnerados y que ahora podría cerrar por falta de recursos.

“Nosotros como familia somos los que mantenemos la ONG, pero con el estallido social, y después con la pandemia, terminó de rematar el tema. A nosotros nadie nos subsidia ni nos da ningún tipo de apoyo”, señala Gabriela Morgado, directora de Timoun Piti.

La profesional cuenta que atienden niños entre 0 y 3 años de vida y que le angustia pensar que por falta dinero tendrían que ser reacomodados en otros recintos porque el centro de ayuda es un verdadero hogar para todos.

“Actualmente tenemos ocho niños. Es un proyecto chiquitito y nosotros contemplamos un máximo de doce porque es un plan de acogida familiar“, cuenta la directora del centro.

“Los niños se tratan con mucho amor y con mucha dedicación porque todos tienen problemas. Sería muy triste que cerrarán porque uno los aprende a amar y a cuidar”, asegura Carola Acuña, ex trabajadora del recinto.

La mujer cuenta que aunque ya no desempeña funciones en el lugar, se mantiene en contacto con las cuidadoras, quienes le comentan del estado de los niños y sufre cuando piensa que podrían cerrar por problemas económicos.

“Ellos tenían recursos porque tenían una mini pyme y también llegaban donaciones. Pero con la pandemia la ayuda ya no llega”, sostiene Acuña.

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Campañas solidaria

Y con el sueño latente de seguir funcionando y evitar que los niños sean trasladados hasta un centro del Sename, la directora y trabajadores del recinto han realizado toda clase de actividades para tratar de reunir recursos y solventar los gastos. Dicen estar desesperados.

“La venta de garage y la rifa son el último recurso que hemos tenido para juntar plata. Mi jefa hasta vendió la camioneta institucional”, cuenta Karina Arce, cuidadora del hogar.

La mujer dice que aunque el automóvil es un elemento necesario, era una de las pocas alternativas de generar recursos y asegura que todas harán lo que sea para evitar que trasladen a los niños.

“Tenemos unas gemelas, ¿qué va a pasar con ellas? ¿Las van a separar? ¿Las van a poder dejar en el mismo lugar? Hay un bebé que va a cumplir 5 meses y es sordo, ¿quién se va a dar el trabajo de estar junto a él y estimularlo?”, reflexiona Arce.

Pero además de las rifas y ventas de productos, la casa de acogida necesita reunir mil socios para pagar las necesidades de los niños y solventar los gastos de la vivienda. Aseguran que la ayuda puede cambiar la vida de los pequeños.

“Para poder ser autosustentables, necesitamos mil socios que nos aporten el 50% de los gastos mensuales”, explica la directora del centro.

La profesional señala que varios de los menores necesitan tratamientos kinésicos o especialistas como otorrinos o neurólogos y deben ser costeadas de manera particular.

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“Si bien los niños deberían atenderse por el sistema público, está todo colapsado por tema del COVID-19 por lo que preferimos pagar. Nosotros hemos estado con control de neurólogo, con kine y con terapia ocupacional todo el año por cuenta nuestra”, agrega Morgado.

Buscan nueva casa de manera urgente

A raíz de un tema legal que mantienen con el dueño de la vivienda, buscan un nuevo lugar para trasladar su residencia. Están contra el tiempo, ya que si no encuentran un lugar que cumpla con los requerimientos necesarios, los niños deberán ser trasladados hasta otros centros. Hoy el Sename realizó una vista para estar al tanto de la situación.

“El dueño de la casa quería hacer valer el tema de la compra venta que teníamos pendiente, pero entre el estallido social, la pandemia y los gastos del hogar todo se complicó. La casa no estaba regularizada, necesitábamos comprarla al contado y no teníamos en ese momento en dinero”, comenta la directora.

La encargada del recinto explica que fueron demandados por rentas impagas, cosa que no era efectivo, y lo quiere ahora el dueño es la restitución de la propiedad o que le compren en efectivo la casa. Ahora buscan con urgencia un nuevo espacio.

“Arrendar una casa para un hogar es súper complicado porque dicen que hay niños y que hay mucha gente. Entonces ha sido todo un tema encontrar una casa y ahora ya estamos sobre la marcha”, señala Morgado.

En medio de este difícil panorama, la casa de acogida Timoun Piti se concentra en lograr mil nuevos socios y en encontrar una nueva residencia para continuar todos juntos. Dicen que harán todo lo posible para no separarse porque así son las verdaderas familias.

“Nosotras hemos estado 3 o 4 meses con problemas de sueldo. No nos han podido pagar y  seguimos trabajando”, comenta Arce.

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La cuidadora dice que aunque sus sueldos no han sido pagados, todas las trabajadoras están comprometidas con el proyecto y están dispuestas a hacer sacrificios mientras solucionen los problemas. 

Quienes puedan ser socios, o entregar un aporte deben comunicarse con el hogar de acogida a través de sus cuentas de Instagram o Facebook. Los niños sin duda lo agradecerán.

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