Por Paz Arancibia
cedida

Lino Díaz Orrego tiene 63 años y vive hace alrededor de un año con un tumor del tamaño de una pelota de fútbol en su espalda.

El hombre oriundo de Limache cuenta a CHV Noticias que al principio, en octubre de 2020, la protuberancia era pequeña, por lo que no le dio importancia. Sin embargo, en enero de este año comenzó a sentir dolores intensos, por lo que acudió al Hospital de Quillota.

“Tenía una bola chiquitita. Tenía como grasa dura no más. Era poco lo que tenía, como dos centímetros de diámetro”, expresa, detallando que el tamaño ha ido aumentando con el correr de los meses.

Hoy, la protuberancia ya le es invalidante. Dejó de trabajar en el rubro de la construcción y su hermano menor lo debe ayudar en el diario vivir. Lo asiste para vestirse, le da comida y si tiene complicaciones en la noche, lo auxilia.

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Además, asegura que el tumor le causa dolor y que tiene miedo que sus pulmones puedan verse afectados por su causa. “Me está afectando la espalda. Me puede agarrar hasta los pulmones, no sé qué cosa”, afirma.

Por esa razón, señala que lo único que quiere es que lo operen para quitarle lo que él denomina como una “mochila”. “No puedo ni dormir en las noches. Esta cuestión es como gelatina y se me está drenando solo”, manifiesta.

“Me muero”

Con la esperanza de operarse, se atendió en el Hospital San Martín de Quillota, donde dice que le pidieron una serie de exámenes que se tuvo que realizar en repetidas ocasiones y de forma particular.

“Me hicieron hacerme los exámenes dos o tres veces. Esta cuestión creció como una pelota de fútbol y ellos la vieron, pero no me hicieron nada”, relata, declarando que los doctores no le dieron indicios sobre intervenir la zona.

“Después que tenía todos los exámenes hechos como en septiembre, el doctor me dijo que ellos no operaban ese tipo de cosas”, comenta.

Además, según explica, luego los especialistas que lo estaban tratando le dijeron que saldrían de vacaciones y regresarían a fines de octubre, momento en que realizarían una junta para evaluar su caso. “Mientras tanto, yo me muero”, lamenta.

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Desde el recinto de salud en cuestión señalaron a CHV Noticias que efectivamente el paciente se atendió con ellos, pero “ante la posibilidad de una intervención quirúrgica de complejidad, el caso clínico fue presentado por el cuerpo médico al Comité Oncológico del Hospital Dr. Gustavo Fricke, el cual solicitó exámenes adicionales y específicos a su patología”.

“Los resultados de estos estudios serán presentados por parte del médico tratante del paciente, al Comité Oncológico del Hospital Gustavo Fricke para evaluar clínicamente y decidir por parte de esta entidad formada por especialistas, la viabilidad de una cirugía u otro tipo de terapia”, detallaron.

“No me queda plata”

Por su parte, “cansado” de la atención en dicho establecimiento, Díaz buscó ayuda en el Hospital Carlos van Buren, donde según él, en menos de un mes le hicieron todos los chequeos médicos necesarios.

Desde dicho establecimiento indicaron a CHV Noticias que están a la espera de que desde el Hospital de Quillota envíen los antecedentes del caso clínico para ser evaluado por el Comité Oncológico del recinto.

Tras el proceso de presentación, la instancia evaluará los antecedentes para determinar el tipo de tratamiento que otorgarán a Lino Díaz.

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Pese a que es su oportunidad de atenderse, Díaz debe viajar a Valparaíso para concretar la consulta, lo que significa que desembolse una gran cantidad de dinero en transporte privado, ya que por su lesión, no puede trasladarse en bus.

“De aquí para allá tengo que gastar plata en Uber. 30 lucas me cobra el amigo que me lleva para allá y que me ayuda a hacer los trámites. Estoy gastando 30 lucas de mi bolsillo a diario y plata ya no tengo”, dice.

Comenta que está imposibilitado de trabajar hace un año y que después de la operación “quizás me quede hasta un hoyo”, por lo que duda que pueda retomar sus labores en la construcción.

En ese contexto, declara que ya no le queda dinero: “plata mía ya no me queda ya. Más de un año que no trabajo. El 10% y todas esas cuestiones se me fueron a las pailas”.

—¿De dónde consigue dinero, entonces?
—Del que me dan mis amigos. Yo soy pobre, yo vivo en una casa pobre.

Por esa razón, Lino Díaz pide ayuda para costear su transporte y tratamiento médico.

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¿Cómo se puede ayudar?

En caso de querer apoyar de alguna forma a Lino Díaz, puedes realizar aportes a su cuenta RUT: 7.940.398-9.

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