Por Marcelo Barrientos
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Aarón Fuentes Jeldres (25) es un joven que desde muy pequeño sabe lo que es esforzarse para conseguir las cosas. Dejó su hogar a los 12 años por dificultades con su familia y comenzó a sobrevivir como podía, llegando incluso a dormir más de alguna noche en la calle.

En esas instancias estuvo acompañado por Boby, un amigo fiel y compañero con el que pasó hambre y frío, pero que nunca lo abandonó en los peores momentos de su infancia.

Fue de esta forma que comenzó el amor de Aarón por los animales, gracias a este perro que lo cobijó y cuidó cuando más lo necesitaba cuando era niño, evadiendo hasta el bullying que sufrió en varios momentos durante su etapa escolar.

El joven de Quilicura siempre tuvo un cariño por los animales, pero en 2018 su vida tuvo un giro. “Un gatito entró a mi departamento en la madrugada. Debe haber tenido 3 ó 4 meses, tenía mucho moco y estaba muy desnutrido porque se le veían hasta los huesos”, cuenta.

“En ese momento no quería tener animales porque mi hijo fue operado dos veces del corazón y preferí no tenerlos. Pero con mi señora lo ayudamos porque era muy bebé el gato. Al otro día lo llevamos a la veterinaria y le entregaron unos antibióticos. Lo seguimos cuidando, pero se notaba que estaba complicando y al final falleció. Cuando lo veo me dio una angustia tremenda, como su hubiera conocido al gato de toda la vida, fue algo muy potente y me la lloré toda”, relata a CHV Noticias.

Esta situación provocó un click en su vida. Dejó los hobbies y usó ese tiempo para ayudar a los animales y después darlos en adopción. Comenzó con cuatro gatos, luego una perra galgo que tenía heridas en su pierna y así varios más, llevándolos a todos en micro a sus controles médicos y cuidándolos en su pequeño departamento, gastando sus pocos ahorros.

Fue así como decidió ir más allá y comenzar con la Fundación Black es por ti” que se dedica a salvar animales que no tienen dueño y que están en malas condiciones de salud en las calles. Luego, realizan los chequeos médicos, son vacunados, se castran, se les coloca el microchip y posteriormente se entregan en adopción a dueños y dueñas responsables que se comprometan seriamente con las mascotas, tanto así que deben firmar un “contrato de adopción”, generando un lazo permanente con estas personas.

“El contrato es bien completo y hace referencia a la ley de tenencia responsable. Nos deben informar si es que hay cambios de domicilio, números de teléfono o correo. También si tienen problemas o el perro se enferma”, describe Aarón, quien agrega que, desde el comienzo de la fundación a mediados del 2018, ha generado más de 200 contratos.

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El terreno para el refugio

Tras notar que no podría cuidar a los animales de la mejor manera en su departamento, empezó a buscar un terreno para que estuvieran más cómodos, logrando encontrar uno en el Asentamiento Colo Colo de Quilicura, que pertenece a una adulta mayor de 97 años.

Al tiempo logró un acuerdo con la anciana, pero sus hijas quisieron reducir el espacio que quería alquilar, a lo que Aarón accedió para no tener seguir teniendo dificultades e iniciar de una vez por todas los trabajos. Pagó el monto, firmó el contrato ante notario y comenzó a trabajar, aunque no contaba con algunos detalles que notó al observar cómo estaba todo el terreno.

“El pedazo tenía una fosa muy ancha como de cuatro metros de profundidad. Estaba lleno de basura y no se podía reciclar nada. Había parabrisas rotos, maderas cortadas y cosas inútiles. Pagué la plata y empecé a sacar la basura. Eso fue una locura. Me conseguí un contacto de la municipalidad para que retiraran los escombros. Me demoré más de un mes”, señala.

El trabajo lo hizo solo, aunque recuerda que en un momento fue con otra persona a ver el terreno. Narra que ésta le dijo: “Aarón estás loco, cómo vas a hacer algo acá, mira está cuestión”. Después volvió cuando finalizó todo y le indicó: “No lo puedo creer”.

Posteriormente, comenzó el trabajo de poner pilares, pero admite no sabía nada de construcción. Aunque la dificultad más grande fueron los problemas familiares que tuvo, ya que su esposa se fue al sur con sus hijos a causa de sus decisiones.

“Dude muchas veces y pensé en dejar todo e irme al sur, porque mis hijos ya estaban hasta matriculados en el colegio, pero también me preguntaba en cómo dejar esto si ya había avanzado, aunque sea poco. Limpié el terreno y paré algunos palos. Finalmente ellos venían a visitarme y hacíamos videollamada, entonces seguí construyendo y le di para adelante”, cuenta.

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De repartir insumos a vender rifas

El gasto iba aumentando una vez que avanzaba la mantención del terreno y el dinero no era mucho, ya que al mismo tiempo seguía rescatando animales y generando lazos con futuros dueños y dueñas para que fueran adoptados, instancia que aprovechaba para contar de sus planes en la fundación.

“Cuando empecé a hacer esto trabajaba de pioneta repartiendo insumos médicos para una empresa. Pero como todo me tomó más tiempo lo dejé. Entonces siempre me gustó la música rap y me dediqué 100% a cantar en las micros. Con eso me hacía plata para solventar los gastos, enviárselo a mis hijos y el resto que quedara invertirlo en los animales, que era muy poco porque me hacía entre $20 mil y $25 mil al día”.

Además, se colocó afuera de un supermercado a vender rifas, explicándole a la gente el motivo. “Me ponía con una tablilla y les hablaba a las personas que pasaban, diciéndoles si quería participar para construir un refugio de animales”.

“Habían 100 personas que me decía que no, pero 30 que sí, entonces ahí iba sumando para poder comprar más madera y ese tipo de cosas”, añade.

Fue así como conoció a una joven que dijo que postulara con un proyecto a la universidad donde ella estudiaba, ya que financiaban este tipo de iniciativas. Entre ambos lo hicieron y consiguieron $300 mil en la compra de materiales. “Con eso armé el primer canil, pero también pedía donaciones por redes sociales como medicamentos o casas que tuvieran para los perros”, cuenta.

En todo este proceso fue conociendo más personas que se fueron sumando. «Invité a a algunas al refugio, pero me daba cosa que, una vez que lo tuviera bien armado, después me fueran a votar animales, entonces quería tener cuidado con eso”.

Hijo Ilustre y orgullo quilicurano

Una vez que pasó el proceso, que él mismo describe como un caos, comenzó a asentarse y a certificar que su trabajo era serio, pasando todas las fiscalizaciones que iba a hacer la Municipalidad de Quilicura.

El contacto eso sí comenzó mucho antes, ya que en 2018 fue a hablar con personal de higiene ambiental de Quilicura, creyendo erróneamente que no iba ser muy tomado en cuenta.

“Me veía como muy cabro y desordenado, pensé que iban a tener interés en atenderme, pero fue todo lo contrario. Me consideraron muy respetuosamente y me orientó. Le comenté que rescataba animales y quería saber si podía tener cupos para esterilizarlos y atenderlos (en la municipalidad), pero hacerlo todo legalmente”, dice.

“Ahí me comentan que tengo que sacar la personalidad jurídica y eso hice. Precisamente con eso pude sacar los papeles para que me aceptaran el terreno que quería arrendar”, recuerda.

Con esto pudo obtener su primer certificado de que los animales estaban bien cuidados y que el ambiente era óptimo en todo ámbito, lo cual lo ayudó a crecer en redes sociales y crear contactos, incluyendo un empresario que quería ayudarlo, por lo que, entre otros beneficios, llegaron a contratar una persona para que trabajara Part-time los fines de semana, para que así también Aarón pudiera volver a acercarse a su familia.

Admite que esto provocó que, inesperadamente, se volviera cada vez más conocido en el municipio, ya que los habitantes de la comuna y los propios funcionarios corrían la voz sobre aquel joven que rescataba animales abandonados, enfermos y con lesiones.

“Me decían ‘tú eres Aarón, te conozco porque una señora me habló de ti y sobre lo que haces’, notando mi labor social. Pero un día llegan de la nada al refugio los del municipio, incluida la alcaldesa (Paulina Bobadilla) y me nombran Hijo Ilustre y orgullo quilicurano, algo que nunca esperaba, fue muy bacán y especial”, cuenta.

El reconocimiento llegó en agosto pasado, luego de que la jefa municipal le contara que él construyó con sus propias manos el primer centro de rescate y rehabilitación de la comuna, debido a que nunca existió uno antes.

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La alcaldesa Bobadilla, afirma a CHV Noticias que conoció al joven hace algunos meses, antes de asumir el cargo. Allí, “nos mostró su trabajo y fue muy conmovedor porque, a pesar de no tener nada de nada, empezó a trabajar, a entregar cariño y formó esta fundación. Me interioricé en la ayuda que le daba el municipio, pero había que ir más allá y reconocer su labor”.

En cuanto a la ayuda que recibirá Aarón en el futuro, la jefa comunal señala que aportarán con “subvenciones y poner a disposición a nuestros profesionales, que así ha sido porque tenemos una veterinaria municipal. Lo vamos a seguir apoyando en todo lo que nos permita la ley, si le podemos dar becas para estudios, también lo vamos a hacer. Es un orgullo quilicurano”.

“Aarón ha demostrado que teniendo las ganas y la perseverancia se pueden construir los sueños y realizar las labores de protección al medio ambiente y a los animales. Acá es sólo tener las ganas de hacer e ir buscando los diferentes mecanismos para realizar las ayudas que se necesitan”, expone Bobadilla.

El sueño del centro veterinario

Aarón recalca que está muy interesado en hacer crecer el refugio y que pretende llegar a crear un centro veterinario en Quilicura, para lo cual se está consiguiendo dinero a través de su propia pyme de venta de accesorios y llaveros personalizados (@mila._.store) o también siendo Uber de vez en cuando.

“Quiero hacer una tienda más con ropa y cositas para perros, pero que sea con cosas recicladas. Se pueden hacer varias cosas para adiestrar perros, todo reciclable”, señala.

Además, pretende darse a conocer mayoritariamente en las redes sociales de la Fundación “Black es por ti”.

Ahora, Aarón, que ya ha rescatado a un total de 392 animales, lucha junto a su pareja Camila por cuidar a sus tres hijos y por conseguir sus sueños. Es más, entró a estudiar veterinaria, llama a terminar con actividades como el rodeo, la carrera de perros galgos y espera llegar a salvar la vida de 500 a 700 de ellos en el año con el nuevo centro de rehabilitación, una vez que esté funcionando a su totalidad.

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Para cualquier información adicional, dice que su correo (agrupacionblackesporti@gmail.com) siempre está activo, donde recibe donaciones y coordina a las mascotas que serán adoptadas, además recalca que él mismo va a buscar a cualquier domicilio de Santiago los alimentos o medicamentos que las personas quieran entregar, siempre con el fin de mejorar la vida de los animales.

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