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Publicado por Mauricio Palma

Sara Bernal (34) es una madre soltera que viajó desde Quillota junto a Agustín, su hijo de 9 años. Se dirigían a Providencia para una hora médica con un especialista en ginecología. Tras llegar al Terminal de Buses Alameda, a eso de las 4 de la tarde del lunes 21 de enero, decidieron almorzar porque se les había pasado la hora en el viaje.

Pasaron al patio de comidas del Mall Plaza Alameda y pidieron algo rápido para comer. En ese momento, tras sentarse a con su pedido, el niño le solicitó a Sara que le trajera unas salsas. La mujer, que tenía la mochila consigo, en un descuido -tal vez- se la dejó a su hijo mientras ella iba por las bolsitas de condimentos. Fue en ese instante que unos sujetos se acercaron al menor y velozmente le quitaron sus pertenencias y huyeron. Dentro del bolso había un millón de pesos en efectivo.

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La desesperación de Sara era evidente y recurrió lo más rápido que pudo a una garita de Carabineros. Para su fortuna, los oficiales la atendieron con prontitud, sin embargo, los delincuentes fueron lo suficientemente ágiles para perderlos de vista en medio de la multitud.

Tras el robo, revisaron las cámaras del centro comercial y lograron ver el accionar de los antisociales, video que llegó como denuncia a Cazanoticias.
Por su parte, en un gesto de amabilidad y saltándose los protocolos, un carabinero le facilitó este registro grabado con su celular, el que -si bien es un tanto borroso- le sirvió a Sara para enviarnos la denuncia y contactarnos.

Mucho más que dinero…

Sara Bernal es profesora básica general y ella, hace pocos días, recibió la lamentable noticia de que había sido despedida de su trabajo en la Escuela Palestina. Sin dudas, una información que le llega en muy mal momento, del mismo modo que el hurto de su dinero, el que ya asume que será muy difícil de recuperar, al igual que los documentos que llevaba en su mochila.

En conversación con CHV Noticias, compartió el pesar y angustia causados por el robo: “Esa plata la había juntado con esfuerzo y la tenía destinada a una intervención para reconstruir el problema de mis partes íntimas… Tuve que esperar mucho tiempo y todo lo empeoró la negligencia médica que sufrí en el Hospital Clínico de Viña del Mar”.

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La intervención quirúrgica es algo que ella había postergado por varios años, desde el embarazo de su único hijo, quien nació prematuro. En noviembre pasado, recién se sometió a una cirugía, pero afirma que los resultados y el trabajo del médico a cargo, Felipe Ferrari, no fueron óptimos. Por el contrario, según relata, ya que le realizó unos cortes con instrumentos no apropiados -esto de acuerdo a consultas que posteriormente Sara le realizó a otros ginecólogos-, los que le mutilaron varias partes de sus labios vaginales.

Además, luego de realizarse nuevos exámenes, se le diagnosticaron dos problemas adicionales: papiloma y, lo más grave, dos tumores alojados a nivel intrauterino.

El dinero que le robaron los delincuentes estaba destinado tanto a la cirugía estética como al procedimiento para tratar dichos tumores, ahora sí con un nuevo médico a cargo que le dio plena confianza.

Le ha llovido sobre mojado

La historia de Sara está marcada por obstáculos y desafíos que le ha puesto la vida a sus 34 años. Uno de ellos es la enfermedad que sufre su hijo: un inusual y complicado padecimiento llamado Marcha Atópica, que es una predisposición a tener alergias, caso poco común en Chile.

Esta alergia es de carácter severo y se manifiesta con hinchazón en la piel, principalmente en el rostro. En el caso de Agustín, él presenta rechazo a 261 tipos de alimentos, algo que dificulta su nutrición y tiene a Sara constantemente preocupada de lo que pueda llegar a consumir su pequeño.

Por ser una enfermedad crónica y degenerativa, el menor necesita de tratamiento permanente, cuyos costos mensuales sobrepasan los $150 mil pesos.

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Pese a la adversidad, parece haber luz al final del camino: hace algunos días, Sara recibió respuesta de Cecilia Morel acerca de la enfermedad de Agustín. La madre le había escrito una carta a la primera dama y, gracias a eso, se gestionó una visita a un especialista dermatólogo que atenderá a su hijo a partir del próximo 28 de enero.

El robo de un millón de pesos, la enfermedad de su hijo, la cesantía reciente y su propio tratamiento estético, así como los tumores y la incertidumbre de cómo podrá costear todo esto parecen ser una sobrecarga, una pesada mochila sobre una sola persona.
A veces la vida se ensaña, lo pone todo cuesta arriba, pero lo importante, como lo ha demostrado Sara con su relato, son las ganas de salir adelante y luchar contra la adversidad, algo en lo que ella, a diferencia de quien la operó, ya debería tener un doctorado.

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