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El sueño navideño de una niña de Iquique: Le pidió al Viejito Pascuero una bomba de insulina para tratar su diabetes

Celeste Saldívar López (9), quien hace tres años es insulinodependiente, pidió un regalo para esta Navidad a través de una emotiva carta. A los seis años fue diagnosticada con diabetes tipo 1, y desde entonces se ha sometido a diferentes tratamientos para mejorar su condición. "No puede hacer una vida normal de niña", señaló su madre en entrevista con CHV Noticias.

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Por Cristóbal Galleguillos
El sueño navideño de una niña de Iquique: Le pidió al Viejito Pascuero una bomba de insulina para tratar su diabetes Foto cedida
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Una carta escrita para el Viejito Pascuero ha emocionado a toda una comunidad en Iquique. La protagonista de este mensaje es una niña llamada Celeste Saldívar López (9)quien tiene diabetes tipo 1 y es insulinodependiente, y cuyo único deseo de Navidad es tener de regalo una bomba de insulina para mejorar su tratamiento.

“Viejito Pascuero, me llamo Celeste. Tengo 9 años. Hace tres años tengo diabetes tipo 1, soy insulinodependiente y para esta Navidad me gustaría una bomba de insulina o ayuda para conseguirla o un sensor freestyle libre, ya que mis deditos están muy pinchados, o cualquier cosa para diabetes. Eso es todo. Ah.. y tengo un hermanito de cinco meses, se llama Eithan. Con mi mamá vivimos en la casa de mi abuelita Tere, con mis tíos y primos. Sólo te pido un poquito de ayuda para mí“, dijo la niña en la carta.

En conversación con CHV Noticias, su madre Macarena López habló sobre este conmovedor mensaje, que fue escrito por Celeste el pasado viernes 10 de diciembre. “Desde que a ella le detectaron la diabetes y supo que existían estas bombas de insulina, me la está pidiendo. Todos los años la pide, para Navidad y para su cumpleaños a fines de agosto, pero sólo a nivel familiar, y ahora lo pidió en una carta”, señaló.

Sin mentirle, cada vez que habla ese tema yo lloro con ella, por la impotencia de no poder hacer nada de lo que está a mi alcance. Entonces subí el caso a las redes sociales, para ver si quizás alguien podía donarle los sensores, que son más accesibles. Acá en Iquique comenzó una campaña, hablaron del caso en una radio local, estamos recolectando dinero en una rifa y ahí estamos sumando hasta llegar a la meta”, agregó.

La meta que tienen como familia es de $3 millones, los cuales servirían para costear la bomba de insulina, además de otros gastos adicionales. “La bomba más económica en estos momentos está a $2,8 millones. Mensualmente, la mantención de los insumos de esa bomba está en un aproximado de $380 mil a $450 mil mensuales. Esa es otra traba, pero yo digo pucha, es más factible encalillarme en eso que encalillarme mensualmente en los insumos más la bomba. Yo en mi trabajo gano $400 mil, pero de alguna manera voy a tener que comprárselo si al final es para ella esté más tranquila y no esté preocupada de su glicemia”, cuenta la madre.

La bomba le arreglaría la vida entera, porque esa máquina actúa sola. Entonces, por ejemplo, detecta una baja en su sangre y le indica al tiro que tiene que comer algo ahora, o cuando detecta una alta en su sangre, la máquina le inyecta la insulina. Se administra sola, entonces ella no tiene que estar tomándose los deditos, inyectándose la insulina en su guatita, que ya se le forman unas pelotas en su guatita”, añadió.

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— ¿Cómo ha sido para ustedes acompañar a su hija en este tratamiento?

La verdad es que es muy estresante, pero lamentablemente es lo que nos tocó vivir. Tratamos de apoyarla en lo que podemos en cuanto a aliviar, porque existen unos sensores que se ponen en la piel, que también sale en su cartita. Entonces, ella se pone una maquinita que también le compramos y le arroja la glicemia que tiene y no necesita pincharse los dedos. Ahí por último descansa unos 14 días. Cada dos meses le compro dos sensores que duran 30 días y obviamente uno no puede estar comprándolos todos los meses. Es lo que más quisiera, pero la realidad no es así.

— ¿Cómo ha sentido el apoyo de la gente en Iquique?

La verdad es que todo el día me están llamando y ha sido gratificante recibir tanto apoyo. Gente que no nos conoce nos ha querido apoyar con la confianza de que esto es real. Algunos sí me pidieron papeles médicos, que yo no tenía, pero lo que sí tengo son recetas médicas mensuales que ella está retirando en el hospital.

— ¿Han recurrido a la ley Ricarte Soto o algún beneficio del Estado?

Estamos en el AUGE, acá en el hospital nos dan el insumo, las agujas, las lancetas y la insulina. Lamentablemente, el hospital de Iquique no es prestador de la ley Ricarte Soto, por lo tanto no podemos optar a la postulación de la bomba de insulina, porque debemos postular para ella. Igualmente, he conversado con la doctora para pedirle una interconsulta, porque el Hospital de Antofagasta es un prestador. Entonces, estoy pidiendo una interconsulta para que nos deriven con los gastos pagados, a través del hospital, porque igual viajar conlleva un gasto y no tan solo monetario, sino que también de tiempo (…) Lo ideal es que el hospital de Iquique se acogiera a la ley, pero hasta ahora no pasa nada.

— ¿Por qué quiere dar a conocer este caso?

El fin principal es que la gente se de cuenta del sistema de salud que tenemos, que si uno no se mueve de manera particular, no podemos hacer nada.

¿En qué consiste la diabetes tipo 1?

El diabetólogo de la Universidad Católica y miembro de la Sociedad Chilena de Endocrinología y Diabetes (Soched), doctor Javier Vega, indicó a CHV Noticias que esta enfermedad “es un tipo de diabetes, por lo tanto es un tipo de alteración a los niveles de azúcar en la sangre, pero esta en particular se produce porque hay una generación de anticuerpos en contra del páncreas”.

Ante esto, el especialista señala que “la producción normal de insulina se va a ver limitada, por lo tanto el cuerpo va a dejar de producirla y va a necesitar insulina por el resto de su vida como tratamiento base y estable”.

Originalmente se llamaba diabetes juvenil o infantil porque frecuentemente ocurría en niños, pero hoy en día se sabe que la diabetes tipo 1 también puede ocurrir en la etapa adulta, aunque generalmente debuta en la juventud, niñez o preadolescencia. No es estrictamente necesario que ocurra sólo en los niños”, aclaró.

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El control es mucho más estricto y certero, y evita las bajas de azúcar que son riesgosas. Además permite ajustar mucho mejor las dosis, sobre todo en niños, porque ellos necesitan a veces microdosis. Entonces no es lo mismo una o dos unidades en un adulto, que podría dar lo mismo, a que los niños a veces requieran muchas veces media dosis”, afirmó.

Sin embargo, el especialista advierte que para acceder a este artefacto, el paciente debe comprarlo con sus propios medios o adquirirlo a través de la ley Ricarte Soto. En el caso de esta última opción, sólo algunos hospitales del país funcionan como prestadores. De lo contrario, deberán viajar a otras ciudades o incluso otras regiones. “Hay un problema de acceso y es bien fregado porque quita las posibilidades. Si hay un equipo y no hay insumos, es como tener un auto de último modelo y no tener chofer que lo conduzca“, añadió Vega.

“Los pacientes con diabetes tipo 1, en relación a este caso, andan mejor con insulina en general que con lápices, que es el tratamiento estándar. El problema es que la bomba de insulina es un tratamiento caro, en sí el equipo cuesta como 5 u 8 millones de pesos, y los insumos mensuales valen $300 mil”, detalló.

¿Cómo ayudar a Celeste a conseguir su sueño navideño?

La familia tiene a disposición una CuentaRut del BancoEstado a nombre de Teresa Cortés Clery, abuela de la niña de 9 años, para hacer entrega de un aporte voluntario, con el objetivo de conseguir el anhelado regalo navideño.

RUN: 10.302.562-1
Nombre: Teresa Cortés Clery
Correo: mak.lopez.cortes@gmail.com

Lee la emotiva carta acá:


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