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Felipe Zerega tiene 10 años, cursa 5° básico y debe salir de su casa para captar la señal de internet de su colegio, ubicado a dos viviendas de la suya, y así poder asistir a clases online. 

Cada mañana camina varios metros hasta el límite de su patio para instalarse con una mesa y una silla a la intemperie y en medio de distintos animales.

Su madre, Carolina Gutiérrez, contó a CHV Noticias que el Colegio Las Rojas, al que asiste su hijo, permanece cerrado, pese a que la comuna se encuentra en fase 2.

Felipe y su madre viven en el pueblo Las Rojas, en el Valle del Elqui, lugar al que llegaron en febrero de 2020 por posibilidades de trabajo que no se pudieron concretar debido a la pandemia.

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“Vivimos los dos solos, sin familia ni amigos”, relata, agregando que “estoy ahora de brazos cruzados, trabajando recogiendo mandarinas”. Debido a su horario laboral, el pequeño se queda solo en casa durante gran parte del día. Por eso, ambos piden que vuelva a clases presenciales. 

“Cuando publiqué esto en Facebook, el director del colegio se molestó conmigo y dijo que no era necesario. Cuando pasamos a fase 2, yo lo llamé y él me dijo que no estaba autorizado para abrir el colegio, siendo que yo sé que en La Serena los jardines están funcionando”, lamenta.

Recurrió también al subdirector, a la asistente social del establecimiento, al municipio e incluso a un diputado, pero no obtuvo respuestas. “Yo me aburrí de golpear puertas”, sostiene.

Pese a los impedimentos, Carolina afirma que a Felipe “le gusta estudiar y quiere ser historiador. Hace videos de la Segunda Guerra Mundial, lee en voz alta y se graba”.

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Al ser tan inteligente, su madre manifiesta que “se da cuenta de muchas cosas y sufre más”. Efectivamente, Felipe no se explica por qué no puede volver a clases presenciales: “En el curso somos 12 niños y no entiendo por qué no podemos ir, con alcohol gel, mascarilla”.

“Tengo que hacer las guías solo y no comprendo. Los animales me molestan. En el Metro de Santiago van 30 personas, en los buses van 20 personas apretadas. No entiendo por qué no podemos ir a clases presenciales. Me gustaría muchísimo ir al colegio, porque hace tiempo que no interactúo con mis amigos”, indica él.

“Quisiera que fuera como en la tele, que estuviera en la casa haciendo clases online normales”, añade. Pero su realidad es muy distinta. Sale al patio de su casa, y las pocas veces que logra conectarse, lo hace desde su celular. Afortunadamente, algunas docentes se han adaptado para ayudarlo.

“La profesora de Historia lo llama por WhatsApp para que vea la clase online. La profesora de Matemática también está haciendo eso ahora, porque saben cuál es su realidad”, señala su madre.

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Realidad que podría estar pronta a cambiar, ya que Daniela Aránguiz, esposa del futbolista Jorge “Mago” Valdivia se conmovió con la historia y decidió donarle a Felipe una tablet con internet para que se conecte a clases. “El 25 de mayo le llega y estamos ansiosos de que llegue ese día”, cierra Carolina.

En caso de querer apoyar de alguna forma a Felipe y su madre, puedes contactarte con ella al número +56 9 5532 9499

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