Por Fernanda Jure
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Fue a fines de junio cuando Sergio Zapata sintió los primeros síntomas. Un fuerte dolor de cabeza y el malestar en sus articulaciones lo alertaron, por lo que asistió de inmediato al Hospital de Quilpué. Se sometió al examen PCR y esperó el resultado durante cuatro días en aislamiento.

El 30 de junio llegó la respuesta del laboratorio: es un caso confirmado de COVID-19. Inmediatamente pidió ayuda a sus hijos para llamar al Ministerio de Salud y solicitar un cupo en una residencia sanitaria. Le dijeron que ellos lo contactarían en menos de 24 horas.

Pero el llamado por parte del ministerio nunca llegó. La familia insistió dos veces más, pero la respuesta era la misma: los volverían a contactar. La principal preocupación de Sergio era contagiar a su esposa: “Mi señora es de alto riesgo: es asmática y diabética. Yo soy hipertenso”, detalla.

Sergio insistió al ministerio para que sometieran a su esposa al examen PCR y así estar al tanto de su estado de salud, pero desde la entidad le dijeron que no era necesario, debido a que era un contacto directo. “Al final, mi señora se empezó a sentir mal”, recuerda.

Pasaron apenas dos días y con ello se sumaron los síntomas, Aída Molina tuvo que ser trasladada de urgencia al mismo recinto hospitalario al que había asistido su marido. Según señala Sergio, ahí le realizaron un examen distinto a la PCR, el cual dio positivo.

La angustia se incrementó para toda la familia: “La llevaron al hospital, la encerraron en un cuarto y ahí la dejaron. Eso es lo que me contaba ella por teléfono, que no le hacían nada; me dijo que la encerraban en una pieza y que ahí quedo”, cuenta Sergio.

Pero Aída fue devuelta a su hogar en reiteradas ocasiones. El lunes 6 de julio los síntomas empeoraron. Es por ello que nuevamente acudió al centro médico, donde le realizaron nuevos exámenes. Allí le diagnosticaron neumonía leve y le dijeron que debía realizar la cuarentena en su casa. Estuvo así por cuatro días, hasta que finalmente la fiebre y el dolor de cabeza fueron insoportables.

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El viernes de esa semana, Aída fue trasladada en ambulancia al mismo hospital. Desde entonces, Sergio dice no tener mayor información del estado de salud de su esposa; solo sabe que está conectada a un ventilador mecánico.

“Está grave y supuestamente le hacen exámenes pero tampoco nos informan. Se suponía que nos iban a llamar al mediodía y a las cinco de la tarde”, cuenta Sergio, quien espera horas por estos llamados que a veces nunca llegan. “Más que dolido, estoy desesperado al no saber qué pasa con mi mujer. Si me llevaban a una residencia sanitaria, a lo mejor no hubiese ocurrido todo esto. Quizás no me hubiese contagiado”, apunta Sergio, quien trabajaba como guardia de seguridad y ya lleva más de tres semanas con licencia.

Nadie se contactó con la familia

Actualmente existen 157 residencias sanitarias en el país, con un total de 10.000 cupos habilitados para quienes no pueden realizar la cuarentena en sus hogares, sin embargo, en Quilpué no existe este tipo de albergues. Durante la semana en que la familia de Sergio se puso en contacto con el número telefónico habilitado por el Ministerio de Salud para atender a quienes requieran trasladarse a estos recintos, la gestión estaba a cargo del Servicio de Salud Viña Del Mar/Quillota.

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Pero desde la segunda semana de julio, es la Seremi de Salud de Valparaíso la entidad que dispone de las residencias en la zona. Fue justamente por ello que, desde el Servicio de Salud de dicha región, declinaron referirse al caso de Sergio, diciendo que “la canalización de toda la información es a través de la Seremi, y que la información ya fue traspasada”.

Por su parte, el seremi de Salud subrogante, Jaime Jamett, manifestó que “la estrategia de residencias sanitarias es parte integral de la estrategia nacional de testear, trazar y aislar y en ese contexto, en la región de Valparaíso, la hemos tomado desde el 8 de julio con una profunda responsabilidad. En ese sentido queremos mejorar y evitar casos como el que ha afectado a Sergio y a su familia. Queremos llegar más a tiempo y ser más oportunos. Queremos mejorar todos los servicios que se ofrecen y en ese sentido estamos muy concentrados”.

Sin embargo, desde la Seremi de Salud de Valparaíso no se entregó ninguna explicación respecto a qué ocurrió específicamente con el caso de Sergio y su esposa, ni por qué no los volvieron a contactar. “Nos encontramos habilitando nuevos espacios para que las personas puedan hacer su reposo en forma segura, confiable y oportuna. La situación que afectó a don Sergio y su familia sin lugar a dudas nos pone un desafío gigantesco, llegar más a tiempo en forma más oportuna, ser mejores en lo que hacemos”, señaló la autoridad sanitaria.

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La Municipalidad de Quilpué asegura contar con un servicio de atención primaria para este tipo de casos. El área de Salud Municipal tiene disponible un centro respiratorio que facilita la toma de muestras PCR, además de ello, sirve como alternativa para facilitar la comunicación y solicitar el traslado a una residencia sanitaria hacia los sectores que sí cuentan con este tipo de recintos como Viña del Mar y Olmué. “Tenemos un equipo que hace visitas a los domicilios y está dedicado a ver casos de contagios o de posibles contagios” señalan. Sin embargo, ni Sergio ni su señora recibieron este servicio.

Desde el municipio también afirmaron haber estado en contacto con Sergio hasta el 10 de julio y que fue justamente en una visita domiciliaria que se solicitó el traslado de Aída al Hospital de Quilpué. También afirmaron que a fines de junio le consultaron a Sergio si necesitaba hospedarse en una residencia, y que en esa fecha, se habría negado.

Tras conocer la actualización de su caso, señalaron que se volverán a poner en contacto con él y evaluarán la posibilidad de sanitizar su hogar. La familia señala que hasta este viernes no ha ocurrido.

Respecto a esta afirmación, Sergio niega que lo hayan contactado desde la municipalidad y afirma que recién lo habrían llamado este miércoles, luego de que CHV Noticias se pusiera en contacto con ellos: “La única vez que me han llamado fue después de hablar con ustedes. Yo les dije que ya era tarde porque pasó lo que pasó; mi mujer está hospitalizada y yo ya llevo 22 días encerrado”.

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