Por Gabriela Segura

Globos, fuegos artificiales, música, adornos, velas y un mensaje escrito en el suelo como despedida: “adiós amigo Óscar”. Así los vecinos de la población Valle Central de la comuna de Renca despidieron a Óscar Walter de 38 años.

El hombre, que tenía síndrome de Down, fue trasladado el pasado 22 de mayo al Hospital Félix Bulnes, con síntomas de coronavirus, al igual que su padrastro y su madre, que se encontraba enferma en su casa.

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Desde entonces, según su familia, lo mantuvieron en el sector de urgencias del hospital y su hermana, Jennifer, debió encargarse de su cuidado personal y limpieza, mientras su estado de salud empeoraba día a día.

“Se suponía que al llegar al hospital le tenían que poner el ventilador, pero nunca pasó en los 6 días que yo estuve ahí con él. Yo trataba de hablar con ellos, con lo doctores, y decían que no tenían y que los estaban gestionando”, cuenta.

De acuerdo a sus cercanos, Óscar sólo fue tratado con oxígeno, pese a su gravedad. Tampoco hubo opción de trasladarlo a otro centro asistencial para entregarle la atención requerida para salvar su vida. Finalmente murió el 26 de mayo a las 22:27 horas a causa de una neumonía grave por coronavirus.

Para Jeniffer, existió negligencia por parte del recinto y discriminación. “No priorizaron su estado. Para ellos las personas con síndrome de Down viven hasta los 15 o 16 años y nos hacían sentir privilegiados porque alcanzó los 30 y tantos”, asegura.

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A través de un comunicado, el Hospital Félix Bulnes lamentó el fallecimiento y manifestó que se le otorgó “todas las prestaciones asistenciales requeridas para la condición clínica del paciente”.

De igual manera, señalaron que se están realizando las gestiones de reconversión de camas de distintas áreas clínicas, tanto médicas como de Unidad de Paciente Crítico, para responder la emergencia sanitaria en nuestro país.

No es el único caso

Hace unos días se difundió en redes sociales la historia de Yerka Morales, una mujer de 40 años con síndrome de Down, que fue internada en el Hospital Padre Hurtado tras presentar síntomas de COVID-19 como fiebre y problemas respiratorios.

Luego de ser ingresada y sometida a exámenes se determinó que debía ser intubada, sin embargo y según sus familiares, el recinto les informó que no había cama UCI disponible. 

“El doctor dijo que mi hermana estaba grave y que necesitaba urgente una cama UCI pero que había que esperar porque la prioridad se les estaba dando a jóvenes y no a persona adultas ni con discapacidad”, acusa Rocío Morales, hermana de Yerka.

Estos antecedentes fueron recibidos por el Servicio Nacional de la Discapacidad (SENADIS) que se contactó con la Seremi de Salud de la Región Metropolitana y la Subsecretaría de Redes Asistenciales. En la actualidad, Yerka sigue en riesgo vital, pero evolucionando positivamente.

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Frente a estos casos, la directora del Senadis, María Ximena Rivas, manifestó que “las personas con disparidad tienen derecho a recibir una atención de salud en igualdad de condiciones (…) y que en ningún caso se les puede negar la atención debido a esa discapacidad”.

Asimismo, aseguró que están trabajando en una mesa intersectorial en el desarrollo de recomendaciones para personas con discapacidad y profesionales de la salud en la atención de estos pacientes en los servicios de urgencia. El Ministerio de Salud deberá validar los protocolos luego de lo cual, se entregarán en todos los centros asistenciales del país.

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