Por Mauricio Palma Prat

En septiembre de este año hubo un caso que sorprendió y se viralizó en redes sociales: Yasna Cortes (31) se operó en el Hospital de Quilpué para ligarse sus trompas de Falopio. Algo no salió bien en medio de la intervención y ella quedó con una fistula recto-vaginal, algo que, en otras palabras, la dejó defecando por la vagina.

Su caso parecía algo inédito, sin embargo, es más común de lo que se suele pensar. Sin ir más lejos, Catalina Lagos (21), paciente del hospital Sótero del Río, tuvo un problema similar, pero en su etapa de parto.

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De acuerdo a las palabras del doctor Manuel Orellana, subdirector médico del Hospital Sótero del Río y ginecólogo de profesión, las fistulas lamentablemente son episodios que pueden ocurrir en todo parto, aunque su incidencia no supera el 5% del total de casos.

Para los sucesos donde se producen fístulas recto-vaginales el Dr. Orellana comenta lo complicado que es intervenir ahí: “Muchas veces la fístula no se refleja rápidamente; se va descubriendo de a poco, cuando la paciente se da cuenta que pierde gases por la vagina”.

Explica también que en la mayoría de los casos el inconveniente se resuelve solo mientras se consolida y se cierra el corte que produce el problema intestinal: “Lo importante en estos casos es dar un período de tiempo para que se consolide la fístula, ya que muchas veces estas se cierran solas sin tener que realizar ningún procedimiento”.

Tiempo de espera

La evolución de un corte recto-vaginal es relativa y depende de cada caso. Según el subdirector del Sotero del Río a veces es necesario esperar por un prolongado espacio de tiempo: “Incluso hay que esperar hasta 6 meses. Se trata de una lesión en una zona delicada que no es tan sencilla ni recomendable de intervenir, esto debido al flujo de gérmenes tanto en la vagina como en el recto”, afirma.

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El profesional agrega que lo ideal no es llegar al extremo de realizar una colostomía, ya que es un procedimiento más complejo y difícil de sobrellevar para la paciente. “En estos casos se saca un extremo del intestino grueso a través de una abertura en la pared abdominal, para que las deposiciones puedan salir por esa ranura hacia una bolsa adherida al abdomen”, sostiene.

A su vez advierte que la espera de los 6 meses es para ver cómo cicatriza y hasta dónde crece o se cierran las paredes de la fístula, pero si está no sana por sí misma, ahí ya sería necesario intervenir.

El caso de Catalina

Retomando el caso de Catalina Lagos, ella representa al más común de los episodios de fistulas recto-vaginales, las que suelen producirse en intervenciones de parto. La joven de 21 años lleva 7 meses expeliendo heces por la vagina, lo que no es agradable bajo ningún punto de vista.

Cabe destacar que la lesión provocada por una fístula no es considerada como urgencia por los hospitales. Por tal motivo, la incomodidad y la paciencia que se debe tener son los principales adversarios para estas pacientes.

Por otro lado, el rol del núcleo familiar es tan o más importante que la propia asistencia médica. La ayuda de los seres queridos es clave, ya que el daño psicológico y emocional puede repercutir a lo largo del tiempo y no solo por el período que se mantiene bajo esta adversidad.

Tanto Yasna como Catalina recibieron ayuda de sus respectivas familias. Además, fueron persistentes a la hora de visibilizar sus problemas de salud, sabiendo que no estaban recibiendo una respuesta oportuna por parte de los hospitales. Acudieron a los medios de comunicación y, por muy vergonzoso que les resultara su caso, fueron valientes y contaron su historia.

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Yasna fue operada con éxito a principios de noviembre en el Hospital de Viña del Mar y ahora está en etapa de evaluación. Catalina, en tanto, ya tiene agendado un procedimiento para diciembre debido a que su fístula no evolucionó positivamente y deberá ser intervenida.

Ambas se conocieron a distancia gracias a estos casos, comparten historias y problemas similares. Yasna le regalará las bolsas a Catalina para cuando ella se haga la colostomía, cuyo período de espera debería ser de un tiempo estimado de 4 meses.

El Hospital Sótero del Río respondió con prontitud al caso de Catalina, lo mismo que el Hospital de Quilpué con Yasna, esto cuando llegó CHV Noticias a consultar por el estado de sus casos. Se podría sacar como conclusión que una vez más es la prensa la que ejerció la presión necesaria, sin embargo, lo importante también es que las pacientes sean proactivas y sepan cómo son los procedimientos cuando se produce una fístula recto-vaginal y así hacer valer sus derechos, ya que, por muy curioso que resulte, estos casos son más comunes de lo que se cree y se conoce.

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