Por Paula Lepe
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El miércoles 14 de octubre, decenas de personas llegaron marchando hasta el Hospital de Cañete para exigir “justicia para Cristóbal”, un bebé que fue entregado muerto a los brazos de sus padres. Su familia denuncia que falleció producto de una negligencia médica y presentó una querella contra todos aquellos que resulten penalmente responsables del delito culposo previsto y tipificado en el artículo 491 del Código Penal.

Escarleth Gengnagel, la mamá de Cristóbal, llegó el 1 de octubre al Hospital de Cañete con 40 semanas de embarazo, aquejada por contracciones y malestar general. Según relata la querella, al recibir atención médica, le dijeron que no presentaba nada anormal y la enviaron de vuelta a su casa. Tres días después, el 4 de octubre, Escarleth volvió al hospital aún adolorida y con mucho flujo vaginal. En el recinto médico le volvieron a indicar que volviera a su hogar.

Con 40 semanas y 5 días de embarazo, Escarleth quedó finalmente hospitalizada en Cañete el 6 de octubre para ser sometida a una cesárea al día siguiente en Curanilahue. Antes, debían hacerle el examen PCR para descartar que estuviera contagiada de COVID-19.

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Al examinarla en la mañana y descubrir que los latidos del feto eran débiles, la mujer fue sometida a una cesárea de urgencia en el mismo hospital de Cañete. El feto fue entregado muerto a los padres. 

La querella indica que, luego de la muerte, el bebé fue enviado “sin dar razones” a la Universidad Católica de la Santísima Concepción para realizar estudios, pese a que la familia había solicitado que se le realizara una autopsia en el Servicio Médico Legal (SML). 

Nieves Coloma, abuela paterna del bebé, cuenta a CHV Noticias que, de acuerdo a su nuera, el pabellón donde la intervinieron “no estaba adecuado para recibir el bebé”. Además, asegura que “antes de las 38 semanas empezó a exigir que le programaran una cesárea y ellos nunca la escucharon”.

Nieves dice que como familia están “destrozados” y que “lo que pasó aquí definitivamente fue negligencia médica porque ellos deberían haber actuado en el momento oportuno“.

La directora del hospital, Nelly Pillado, afirmó que “como comunidad hospitalaria queremos brindar el mayor de los apoyos y decir que solidarizamos ante esta irreparable pérdida”. Junto con ello, informó que ya pidieron al Servicio de Salud Arauco realizar un sumario administrativo que permita esclarecer los hechos acontecidos ese día. 

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Pese a que de acuerdo a Pillado la institución ha estado en constante contacto con la familia, Nieves asegura que sólo una vez que la PDI llegó al recinto, la dirección del hospital les ofreció ayuda. “Nosotros no les creemos. Si no nos dieron la información de inmediato, ¿cómo les vamos a creer ahora?”, dice. 

Además, reclama que cuando marcharon y llegaron hasta el interior del recinto médico, “ningún profesional dio la cara”.

Ahora la familia vive la incertidumbre por su otro hijo, quien será papá en dos semanas más. “Tenemos demasiado miedo de llevar a la niña al hospital porque pensamos que le va a pasar lo mismo”, lamenta la abuela de Cristóbal. 

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