Por Alejandro Sepúlveda Jara
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La Niña ha terminado”, así informó la Agencia Oceanográfica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) el fin oficial de este fenómeno que enfría las aguas superficiales del Océano Pacífico Tropical. Entonces, en los próximos meses regirá una “condición neutral”, es decir, se marca la “ausencia de los fenómenos El Niño y La Niña”, detalla la Dirección Meteorológica de Chile (DMC).

Este invierno 2021 no estará influenciado por estas manifestaciones que en el caso de La Niña tiende a generar un periodo más seco sobre el centro-sur del país, mientras que con El Niño se facilita la opción de más eventos con precipitaciones.

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Esta es una buena noticia” sostiene Raúl Cordero, climatólogo e investigador de la Universidad de Santiago de Chile (Usach). ¿Por qué? Porque “el debilitamiento de La Niña aumenta las probabilidades que tengamos un invierno con montos de precipitaciones en rangos normales o cercanos a los normales”.

“Siempre es difícil anticipar un pronóstico para una estación, en este caso el invierno 2021, pero la moraleja es que la variabilidad interanual de lluvias, es decir, las variaciones entre un año y el siguiente, en la zona central está muy influenciada por la presencia de los fenómenos El Niño o La Niña”, detalla el académico.

¿Podría llover más este invierno?

Para entregar una respuesta, Raúl Cordero, advierte que “debemos considerar que, en la zona central del país, el promedio de precipitaciones ha venido disminuyendo durante las últimas 3 décadas, lo cual se traduce en que cada año es menos probable que un invierno sea lluvioso”.

“Si analizas los datos, por ejemplo, de la década de los ‘80 verás que la variación entre cada año era muy grande en la zona central, es decir, había inviernos muy lluviosos y otros muy secos. Ahora tienes inviernos con montos de lluvias normales o secos solamente, por eso, la diferencia entre cada año es menor. En síntesis, no sólo está disminuyendo la cantidad de lluvias acumuladas anualmente, sino que también la variación entre un año y otro”, detalla.

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De acuerdo con el análisis del climatólogo, el que tengamos “una condición neutra significa podrías descartar que este invierno sea seco en extremo o lluvioso en extremo. En síntesis, disminuye el rango de valores en que debieran moverse los montos de lluvias”.

Conviene aclarar que este es un análisis climático y que no es posible pronosticar cuantos eventos de lluvias habrá ni cuánta agua se podría acumular en este periodo de 2021. Además, se debe considerar la influencia del cambio climático que hace cada vez más difícil realizar proyecciones a mediano plazo.

El factor Antártica

Además de la temperatura del Océano Pacífico Ecuatorial existe otro agente preponderante al momento de estudiar la opción o no de la llegada de sistemas frontales (lluvias) al país. Se trata del Modo Anular del Sur u Oscilación Antártica (AAO).

¿Qué es eso? “Son los vientos que soplan desde el Oeste en torno a la Antártida”, describe Cordero. “En ambos hemisferios existe una especie de tubo o camino que da la vuelta al planeta y en donde se encuentra un máximo de vientos en altura, conocido como corriente en chorro polar o jet. Los vientos son intensos, ya que sobre los 5.000 metros de altitud alcanzan velocidades superiores a 200 kilómetros por hora” explica José Vicencio, meteorólogo DMC en su artículo “Cómo la Oscilación Antártica influye en tu día a día”.

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“Sabemos que la zona sur de nuestro país registra periodos con pocas precipitaciones y otros lluviosos como para provocar inundaciones. Buena parte de esta variación tiene que ver con el desplazamiento norte-sur del cinturón de bajas presiones. La forma que tenemos los meteorólogos de observar este cambio es a través de la Oscilación Antártica”, afirma Vicencio.

“Este índice nos indica qué tan al norte o sur se ha desplazado la corriente en chorro y, por ende, el cinturón de bajas presiones en superficie, a través de un número que es fácil de interpretar: Valores positivos del índice de la OAA nos indica que las bajas presiones están más cerca de la Antártica, lo que las aleja del sur de Chile. Por otro lado, valores negativos implican que las bajas presiones están más al norte de lo usual (circulan más lejos de la Antártica), dando cuenta que es más probable tener periodos lluviosos en el sur del país”, ilustra José Vicencio.

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