Por Alejandro Sepúlveda Jara
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¿Lo escucharán los tomadores de decisiones del mundo? Bueno, sordos no son, entonces la pregunta es, ¿estarán dispuestos a enfrentar de una vez por todas el mayor desafío en la historia de la humanidad? La respuesta, al parecer, la han dado a conocer con sus acciones desde hace mucho tiempo, pero no por eso debemos bajar los brazos ante el desesperado llamado que realizó el secretario general de Naciones Unidas (ONU), António Guterres, durante la presentación del informe sobre el “Estado Global del Clima 2020” elaborado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

En este informe se demuestra que no hay tiempo que perder. El clima está cambiando, y los impactos ya son demasiado perjudiciales para las personas y el planeta. Es indispensable adoptar medidas este año. Los países deben comprometerse a lograr emisiones netas de valor cero, a más tardar, en 2050. Deben presentar, con la suficiente antelación a la Conferencia de las Partes (COP) que se celebrará en Glasgow, planes nacionales sobre el clima ambiciosos en virtud de los cuales se reduzcan, de manera colectiva y a más tardar en 2030, las emisiones mundiales en un 45 % respecto de los niveles de 2010. Asimismo, deben adoptar medidas de inmediato para proteger a las personas de las consecuencias desastrosas del cambio climático”, enfatizó.

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En el informe sobre el estado del clima 2020 se documentan algunos indicadores del sistema climático, entre los que se incluyen las concentraciones de gases de efecto invernadero, el incremento de las temperaturas terrestres y oceánicas, el aumento del nivel del mar, el derretimiento del hielo, el retroceso de los glaciares y los fenómenos meteorológicos extremos. Asimismo, se ponen de relieve las repercusiones en el desarrollo socioeconómico, las migraciones y los desplazamientos, la seguridad alimentaria, y los ecosistemas terrestres y marinos.

El 2020 fue uno de los tres años más cálidos de los que se tiene constancia, a pesar del fenómeno de enfriamiento de La Niña. La temperatura media mundial fue de aproximadamente 1,2° Celsius superior a los niveles preindustriales (1850‑1900).

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“Han pasado 28 años desde que la Organización Meteorológica Mundial publicó el primer informe sobre el estado del clima en 1993, debido a las inquietudes que se plantearon en ese momento acerca del cambio climático. Si bien la comprensión del sistema climático y la capacidad informática han mejorado desde entonces, el mensaje básico continúa siendo el mismo. Además, ahora contamos con datos correspondientes a 28 años que demuestran el considerable incremento de la temperatura en la tierra y el mar, así como otros cambios, por ejemplo, el aumento del nivel del mar, el derretimiento de los hielos marinos y glaciares y las modificaciones en la distribución de las precipitaciones. Todo ello subraya la solidez de la climatología basada en las leyes físicas que rigen el comportamiento del sistema climático”, afirmó Petteri Taalas, secretario general de la OMM.

En 2020, el COVID‑19 sumó una nueva y lamentable dimensión a los peligros relacionados con el tiempo, el clima y el agua, con un amplio abanico de impactos combinados en la salud y el bienestar de los seres humanos. Las restricciones de circulación, la contracción de la economía y las perturbaciones en el sector agrícola exacerbaron los efectos de los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos a lo largo de toda la cadena de suministro de alimentos, lo cual incrementó los niveles de inseguridad alimentaria y retrasó la entrega de asistencia humanitaria. La pandemia también dificultó las observaciones meteorológicas y complicó los esfuerzos de reducción de riesgos de desastre.

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