Por Carola Garrido
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El teletrabajo y la imposibilidad de transitar de forma libre por las calles ha hecho que las personas pasen mucho más tiempo en su casa. Paulette Rodríguez quiso aprovechar esas horas disponibles para concretar una misión que al comienzo parecía difícil: rescatar a 15 perros prácticamente abandonados. que estaban a una cuadra de su departamento, al interior de un taller que fue clausurado.

“Había un perro adulto y dos perritas. Las dos habían tenido una camada de seis cachorros cada una. O sea, eran 15 en total. Estaban en condiciones deplorables. Tenía que sacarlos de alguna manera”, cuenta la joven.

Llamó a la municipalidad, a la PDI y a Carabineros. Como no obtuvo respuesta, decidió ir a conversar con el encargado del taller, quien estaba al cuidado de los animales. Al principio, el hombre no los quiso entregar, pero tras la insistencia de Paulette, y al reconocer que no estaba recibiendo ingresos tras la clausura de su local, accedió a que ella se los llevara.

“Los fuimos sacando de a uno, porque todos estaban sucios y con pulgas. Los bañamos, los desparasitamos y quedaron lindos. Les sacamos fotos y las publicamos. Logramos dar a los 12 cachorros en adopción en menos de un mes. Con los grandes costó un poco más. Ya se fueron dos y nos queda uno que está en tratamiento, porque fue atropellado”, relata.

Como vive en departamento, le resultaba imposible quedarse con tantos animales, pero está feliz, porque pudo rescatarlos y entregar su cuidado a personas que los recibieron con los brazos abiertos. Lorenzo Castelletto es uno de ellos. Vio las publicaciones y ahora Atenea ya está con él.

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“Cuando era niño siempre quise tener un perro, pero no me sentía tan responsable como para hacerme cargo. Ahora eso cambió. Además, dar la oportunidad de tener una nueva vida a ese animal es mejor que comprar uno. El de raza tiene el futuro asegurado, por decirlo de alguna manera, porque no se irá con cualquier persona. Es mejor preocuparse por el que está más débil”, argumenta Lorenzo.

Si bien reconoce que al comienzo tenía algunas dudas, porque también vive en departamento, optó por la adopción, ya que cree es una responsabilidad social. “La conexión con un animal tiene mucho que ver con tratarlo como un ser vivo particular, no como una propiedad. La cachorrita que tengo ahora es una compañera, no un adorno de la casa“, dice.

¿Quiénes son los que adoptan?

Si bien una de las principales causas que ha llevado a chilenos y chilenas a querer hacerse cargo de un animal es la mayor disposición de tiempo, hay otra razón igualmente importante.

“Hay muchas personas que se están sintiendo más solas, porque están aisladas físicamente y sin posibilidad de realizar sus rutinas. Los animales entregan una compañía estable e incondicional, por lo tanto, permiten menguar esa sensación de soledad. Además, es una compañía que sí está permitida en este tiempo de cuarentena”, señala Daniela Rocha, psicóloga de la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM).

De esta forma, dice, la gente puede expresar y recibir cariño de manera directa. Están distanciados de sus seres queridos. No pueden verlos ni abrazarlos, pero con los animales pueden regalonear.

La profesional añade que existen muchos estudios que indican que los animales motivan a sus amos, los activan y les ayudan a disminuir el estrés. Sin embargo, advierte, la gente no tiene que ser egoísta y debe preguntarse si -independientemente de sus necesidades personales- será capaz de cuidar a la mascota. La adopción -señala- no debe tener un fin instrumental, ya que ese animal será un compañero de vida, no sólo de cuarentena.

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Otra causa que fomentaría las ganas de tener un perro o gato en casa es la necesidad de seguir una rutina. “Como ésta se rompió debido al coronavirus, ya no hay una programación. Un animal implica una actividad diaria ineludible. No te puedes quedar acostado todo el día. Te tienes que levantar para sacarlo a pasear y servirle su comida. O sea, ayuda a las personas a tener un propósito para cada día y a sentirse más útiles”, asegura la psicóloga.

Animalistas sorprendidos con las cifras

En la Corporación Mirada Animal Chile han percibido claramente que el aumento de adopción de mascotas fue de la mano con la cuarentena. En abril, 50 perros se fueron a un hogar definitivo. Aunque es un hecho inédito y les alegra, siguen siendo muy rigurosos a la hora de entrevistar a los interesados en acogerlos. No quieren que alguien se lleve un ejemplar sólo para entretenerse mientras está todo el día en casa.

“En algún momento vamos a volver a la rutina y el perrito es un compromiso de por vida. Por eso, ponemos tres condiciones a las personas: ser mayor de edad, contar con los recursos para costear el bienestar integral que requiere la mascota y tener el tiempo suficiente para que ésta pueda socializar”, explica Daniela Valenzuela, vicepresidenta de Mirada Animal Chile.

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El tercer punto se refiere a los paseos. Si el dueño vive en departamento, dice, debe sacarlo al menos dos veces al día y no sólo a hacer sus necesidades. Ese recorrido debe durar al menos 40 minutos. Si vive en casa, aunque tenga un patio grande, el perro también debe salir, aunque sea una vez.

Si la persona no puede hacer eso, nosotros le recomendamos que no adopte. La tenencia debe ser responsable. Lo ideal es que también esterilicen a la hembra y castren al macho que se llevan a su casa. Eso es fundamental para terminar con los perros abandonados en la calle”, explica Daniela.

En la Fundación Esperanza Animal también dicen que la cuarentena los ha favorecido. Cuidan perros y gatos y -por lo general- entregan cinco al mes. En abril, sin embargo, la cifra se disparó a 25.

Una gran ayuda para los voluntarios, ya que no cuentan con un refugio y -por lo tanto- deben llevarse a sus casas a los animales que rescatan de la calle. También deben costear su alimentación y los gastos veterinarios.

“Sabemos que no todos pueden adoptar, por eso estamos abiertos a todo tipo de donación. Desde un arnés, pasando por collares, frazadas, hasta ropa, aunque sea de personas. Los buzos de niños, por ejemplo, los transformamos en capitas para el invierno. Los útiles de aseo también son muy necesarios, igual que el dinero. Sólo en alimento gastamos $500 mil al mes“, relata Andrea Marcer, directora de la Fundación Esperanza Animal.

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