Por Fabián Acevedo
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“¡Aquí los tienen a todos reducidos, oiga. ¡La policía de Santiago I! ¡No nos han dado ninguna solución contra el coronavirus! ¡Nos están matando!”. Son los gritos de uno de los internos, autor de un registro que comenzó a circular luego del intento de fuga masivo ocurrido la tarde de este jueves en la cárcel. Este hecho movilizó a Fuerzas Especiales de Carabineros, Bomberos, el Samu y, por supuesto, a Gendarmería.

Pareciera haber sido planificado. Además de videos, hay audios que revelan que tanto del módulo 33 y 36 de Santiago I se comunicaron para que, a las 13:30 horas, cuando salieran al patio del penal, se genera la quema de algunos colchones, lo que provocó una emanación de humo y también el intento de escape de algunos de ellos. Pese a todo, el plan de los reos se vio frustrado.

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“Gendarmería de Chile, a través de un trabajo de inteligencia de la tarde noche de ayer (miércoles), está en conocimiento en este tipo de situación, por lo que se planificó la intervención del penal”, señaló el coronel de Gendarmería Eduardo Muñoz, confirmando que hay 9 funcionarios lesionados y también un número a determinar de reclusos con heridas de diversa consideración, siendo atendidos al interior del recinto.

En medio de la emergencia, la institución tuvo que responder también sobre si es cierto que estos hechos tuvieron que ver con las condiciones sanitarias en que están los reclusos actualmente en medio de la pandemia del COVID-19.

“Podemos decir que tenemos sólo 2 casos positivos de funcionarios de Gendarmería a nivel nacional y no registramos población penal positiva con coronavirus, en estos momentos. Esto es un intento de fuga frustrado por la población penal (…) No hay ninguna demanda de este tipo en la población penal”, señaló Muñoz.

“La población está inquieta”

Debido a medidas preventivas para evitar contagios, las visitas a los internos están restringidas. Los familiares solo pueden verlos una vez a la semana, con la asistencia máxima de 2 personas, a los que se les debe tomar la temperatura para su aprobación al ingreso. Esta norma rige para cualquier cárcel nacional, según detalla el Ministerio de Justicia.

¿Qué pasaría si uno de los internos es sospecho o portador del coronavirus? Se le tiene que aislar en un espacio que previamente se haya determinado en el mismo penal. De no tenerlo, se tiene que derivar a otro establecimiento penitenciario.

La medida más importante, según señala el instructivo del ministerio, es la limpieza de manos con agua y jabón o bien usando un gel anti bacteriano, “obligando a las comunidades a lavarse con una frecuencia mayor a lo habitual”. Sin embargo, éste es el punto difícil de lograr, según señala el director ejecutivo del Observatorio Social Penitenciario, Galo Muñoz.

“El sistema penitenciario chileno tiene unidades paneles que hasta el día de hoy no tiene agua en todo el día. Hay unidades penales donde ya se sabe que hay problemas con el stock de artículos de limpieza, como el cloro. La autoridad debe tener una solución y eso debe ser ya. Aquí la gente tiene que saber que estamos hablando de vida o muerte. Si entra el virus, entra la muerte”, señala.

Precisamente, la falta de garantías para realizar una higiene adecuada es lo que, a su juicio, tiene intranquilos a quienes están privados de libertad, más cuando en un pabellón puede albergar hasta 300 reclusos.

“La población está inquieta. No pueden estar distanciados un metro porque viven en hacinamiento, eso ha sido una cosa histórica. No hay como separar a la gente por la estructura de la cárcel. Imagínate los dormitorio donde duermen 10 mujeres, la única forma que queden separadas un metro es cuando duermen”, sentencia Muñoz, añadiendo que la única alternativa a juicio para evitar la propagación del virus es la cuarentena total.

“Se necesita que el virus no ingrese al sistema penitenciario, la única forma es cerrar la puerta”, recalca.

¿Distanciamiento social en la cárcel?

Según el ex presidente de la Asociación Nacional de Funcionarios Penitenciarios, Manuel Catalán, los funcionarios de Gendarmería aún no han recibido los implementos necesarios para enfrentar el coronavirus.

“Lamentablemente, los recintos penitenciarios carecen de mascarillas, carecen de alcohol gel. Ya tenemos un contagiado en la cárcel de Santiago I, en este caso un funcionario varón, que fue detectado el día de ayer (lunes) con coronavirus”, explica.

“También tenemos otro caso en la cárcel de mujeres de San Joaquín, de un funcionario que aún no sabemos si es hombre o mujer con coronavirus”, añade, aludiendo que es urgente la protección que se pueda entregar a los funcionarios de la institución, ya que son ellos los que están en contacto directo con la población penal y también entre ellos mismos, ya que comparten, por ejemplo, almuerzos o cena. 

Agrega que, por razones de espacio, es imposible que los funcionarios puedan mantener el distanciamiento social, aunque la institución ha propuesto horarios diferidos en el uso de los casinos.

A su opinión, la única cárcel donde los reclusos no podrían estar uno cerca del otro sería la cárcel de Alto Hospicio y el único donde se les podría aislar en un hospital sería en la ex Penitenciaria que tiene su propio recinto asistencial, pero que no podría atender a más de 50 reos.

“Las unidades penales están en tensión por el Coronavirus, los presos se sienten mal porque no tienen cómo zafar de la pandemia. Lo más urgente es que lleguen los utensilios de manera rápida y los funcionarios puedan trabajar como corresponde. Ver de qué manera serán también los turnos éticos. Eso lo está viendo el Director General y el Departamento de Salud de la Institución, comenta Catalán.

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