Por Ignacia Jiménez

Año a año, el peak de la influenza llega en plenas vacaciones de invierno y suele juntarse con el aumento de casos de virus sincicial. Este 2020 se suma el COVID-19, que podría tener su punto más alto antes que los virus respiratorios tradicionales de cada invierno.

Ante esta situación, el gobierno trabaja para reforzar el sistema hospitalario, por lo que el ministro de Salud, Jaime Mañalich, pidió que se suspendan las cirugías no urgentes “hasta que este peak, este brote de enfermedad tienda a amainar, que como hemos señalado no va a ocurrir antes de la primavera nuestra”.

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Según el análisis de quienes están día a día con los pacientes, el fin del COVID-19 podría coincidir con la baja de los otros virus respiratorios del invierno. El jefe de la Unidad de Urgencia de la Clínica Indisa, doctor Leonardo Ristori, aseguró que “las enfermedades respiratorias suelen terminar cuando empieza la primavera y se pueden mezclar las cosas. Según eso nos quedarían todavía unos dos o tres meses de problemas”.

Las dificultades que prevé el doctor son el aumento exponencial de consultas por cuadros respiratorios, que podrían generar colapso en los centros de salud. El otro problema, los diagnósticos: “Inicialmente los cuadros se parecen muchísimo, los dos van a acusar mucha fiebre y decaimiento. Para nosotros, que vemos habitualmente pacientes, va a ser tremendamente difícil -del punto de vista clínico- distinguir si estamos frente a un paciente con coronavirus o uno con influenza”, afirma Jorge Jorquera, médico broncopulmonar de Clínica Las Condes.

FOTO: FELIPE MUENA LLANOS /AGENCIAUNO

¿Ayuda el confinamiento voluntario?

 Para los doctores, el hecho de que la gente se quede en su casa es la mejor opción para ayudar al sistema hospitalario. Jorquera afirma que “el teletrabajo y la teleeducación son muy positivas porque permite que la intensidad de los virus circulantes se retrase y se presenten con menor fuerza. Eso nos va a dar tiempo a nosotros de atender hoy día el COVID-19, prepararnos para esta ola grande que viene y tratar de que la otra ola que va a venir sea de menor magnitud, la influenza y el virus sincicial, que son las infecciones virales estacionales que habitualmente tenemos”.

“Yo creo que los contagios por COVID-19 lograríamos tender a aplanarlos en la medida que la gente cumpla con el confinamiento. Si eso es así, la duración de la circulación del virus va a ser mayor. Cuando se corta la cadena de transmisión se consigue no tener muchos enfermos al mismo tiempo, pero a su vez alarga la presencia del virus durante más tiempo y ese es un escenario deseable, aunque parezca paradójico, porque nos da la oportunidad de tener instalaciones y personal médico disponible para atenderlos a todos”, agrega Leonardo Ristori, jefe de la Unidad de Urgencia de Clínica Indisa.

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