Por Karim Butte

Más allá de la gran cantidad de memes y bromas que abundan las redes sociales en estos días de cuarentena, el tema del abuso de alcohol y drogas durante el confinamiento existe, es real y preocupante.

Resuelto el tema del de las botillerías en nuestro país, ahora la pregunta es cuánto tiempo estaremos en esta condición de encierro. Porque mientras más dure la cuarentena, mayor es el riesgo de caer en los abusos o en el exceso del consumo de estos “moderadores del estrés”, como lo llaman algunos especialistas.

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Con los desplazamientos restringidos y sin la posibilidad de acceder tan fácilmente a este tipo de sustancias, hay quienes se han preparado con anticipación. Así es como vimos imágenes de las largas filas de personas, que incluso esperaban por horas, para ser atendidos y asegurar su aprovisionamiento de alcohol.

En Chile, cuando lo que más se ha pedido en estas semanas es evitar las aglomeraciones, hemos sido testigos de grupos de personas reunidas esperando por una vacuna, para realizar trámites y poder acceder al seguro se cesantía, para pagar el permiso de circulación, pero también para adquirir alcohol.

Pero, ¿realmente sirven las bebidas alcohólicas para bajar el estrés?

El peligro de abrir la puerta a la adicción

Más allá de lo anecdótico que puede ser ver a personas haciendo filas para conseguir cervezas, pisco o espumantes, el llamado de los especialistas es a limitar el consumo de alcohol, ya que perfectamente esta cuarentena podría abrir la puerta a una posible adicción.

Bien sabemos que el encierro impacta negativamente en la salud mental de las personas. La soledad, el tener que adaptarse a una nueva rutina, la incertidumbre y el miedo, entre otras cosas, pueden generar ansiedad y, a la larga, dejar consecuencias en la vida.

“Esto genera que una de las acciones que las personas pueden realizar para intentar sobrellevar esto, es el consumo de drogas legales e ilegales como forma de evadir el tema, buscar estar mas tranquilo de forma más inmediata. Lo anterior genera el aumento de consumo de drogas legales con receta médica, alcohol, tabaco y drogas ilegales. Esto se explica por los siguientes factores: consumir en la protección del hogar, no hay otras personas externas a la familia que puedan sancionar el consumo a diversas horas, sobre todo si nuestra rutina de familia y laboral se encuentra desordenada”, afirma el académico de la Facultad de Ciencias de la Salud y director del magister en drogodependencias de la Universidad Central, Rodrigo Goicolea.

A su juicio, quienes están con un mayor riesgo son quienes están en tratamiento por abuso o dependencia de drogas y no pueden seguir con la terapia presencialmente, sino que sólo someterse a un seguimiento a través de teléfono u otra herramienta tecnológica.

Históricamente, el alcohol aparece en nuestra cultura como un aliviador del estrés y está vinculado al relajo, pero considerarlo así es un error, según el doctor Felipe Rivera del Hospital Clínico de la Universidad de Chile. “Estaríamos utilizando una droga como un antidepresivo que es altamente adictivo. Estaríamos cambiando una patología por otra”, afirmó.

El médico hace referencia a los problemas que trae consigo el excesivo consumo de alcohol y su incidencia en aspectos emocionales o estados de ánimo. Muchas veces se pueden pensar que bebiendo se pueden llevar de mejor manera determinada situación, cuando en el fondo se esta agravando.

Debido a lo anterior, los especialistas recomiendan que, ante el escenario actual, es positivo mantener un equilibrio en relación a las actividades que realizamos durante el día, como organizar una rutina ver series, películas, leer y hacer deportes.

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