Por Alejandro Vega
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La presidenta del Colegio Médico, Izkia Siches, confirmó que los internos de medicina “todavía no se han incorporado. Se están preparando. Se van a capacitar en el uso de elementos de protección personal y también en el enfrentamiento de los casos más leves de COVID-19”

Los internos cumplirán distintas funciones dependiendo de la rotación a la que estén asignados. En medicina interna estarán al cuidado de pacientes hospitalizados. En atención primaria o de urgencia, en cambio, tendrán contacto directo con personas que puedan estar contagiadas de COVID-19.

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“Puede que llegue un paciente sin diagnóstico claro y tengan que diagnosticarlo ellos. Todo esto bajo la tutela de un profesional titulado“, explica Matías Barra, presidente de la Asociación de Estudiantes de Medicina de Chile (Asemech).

La Asociación emitió un comunicado el pasado 20 de marzo, haciendo un llamado a la autoridad a extremar las medidas de protección no sólo por considerar que se estaría vulnerando a los alumnos, sino también porque se trata de un peligroso vector de transmisión a pacientes delicados.

Contagio por curar: el mayor temor

Hay hospitales mejor preparados que otros. Y alumnos más protegidos que otros. Por eso el mayor temor de los internos de Medicina es el contagio por curar. Basta ver lo que ha ocurrido en Italia, donde hasta ahora hay 14 facultativos fallecidos y más de 2.600 médicos y enfermeras infectados.

Matías Barra dice que “hay harto miedo al respecto. Aparte de lo lamentable de que muera un colega, es grave porque disminuye la capacidad del sistema de salud”.

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La opinión de Izkia Siches va en la misma línea: “Obvio que hay preocupación. Por lo mismo, nosotros hemos pedido de forma explícita y reiterativa los elementos de protección personal. Y también se están preparando distintos equipos para que hayan turnos sucesivos para, en el caso que hayan brotes dentro de los equipos de salud, no se pierda la continuidad de la atención”.

La muerte de profesionales de la salud no es una realidad de la que pueda estar ajeno nuestro país. “Sigue siendo probable y sobre todo si no se cumplen medidas mínimas, como por ejemplo disponer de mascarillas, disponer de alcohol gel que no todos los hospitales tienen siempre en todas partes como debería ser, disponer de cubre ojos en caso de ser necesario, medidas de aislamiento mínimo entre pacientes “, sentencia Matías Barra.

Falta de insumos: ¿una realidad superada?

Poco antes del estallido social del 18 de octubre, la realidad hospitalaria en cuanto a insumos médicos era crítica. A la falta de medicamentos, se sumaba la postergación de cirugías por carencia de insumos.

Un sinnúmero de dirigentes de la salud, entre ellos, la propia Iskia Isches, denunció a los medios de comunicación las dificultades que tenían para enfrentar lo que denominaban la peor crisis hospitalaria en democracia.

Hoy, la mayor pandemia del siglo ha tocado a casi todos los países del mundo y nuestro país está enfrentando este virus con las armas que tiene.

Una enfermera de la Posta Central -que prefiere guardar el anonimato- confirma que dos pacientes fueron detectados con el COVID-19. Uno de carácter leve que fue enviado a su hogar con la orden de aislamiento total y  otro se encuentra hospitalizado en el sector infeccioso.

La enfermera dice que “los insumos están sumamente controlados. Los elementos de protección también. Llegan de a poco. Hay mascarillas N 95 y también quirúrgicas, que son las que se usan más por la escasez, incluso durante todo el día”.

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Sin embargo, estas mascarillas se están haciendo durar más de 24 horas, lo que es un peligro para los profesionales porque “se humedecen, y al humecederse, ya dejan de actuar como filtro. O sea, el funcionario de salud queda directamente expuesto”.

Otra cosa son los guantes y todo el traje que se utiliza para el contacto directo con los pacientes.

“Deberíamos tener guantes de nitrilo, que son largos y un poco más gruesos que el látex, ya que no traspasa a las mucosas. Y debajo de esos guantes, el de látex. Si a estos le sumamos que no hay cubre botas, tampoco protector facial que cubre las mucosas de los ojos, es decir, el traje completo, estamos hablando de que hay altas probabilidades de que los funcionarios corran el riesgo de contraer el virus”, dice la profesional de la salud.

Para la presidenta de la Agrupación de Médicos Generales de Zona, Carol Muñoz, el escenario que enfrentarán los internos de 6° y 7° año de Medicina será complejo.

“Hoy día, con la realidad de hoy, ya el sistema está colapsando en cuanto a la operatividad, recursos, cantidad de test, personal necesario y estructura para aislar a todos los pacientes que lleguen a tomarse el test, porque todavía no los implementan en los hospitales de baja complejidad o en los consultorios”, sostiene.

Pasantías congeladas

Toda la red de universidades -con sus campos clínicos- tiene convenios con recintos hospitalarios del país. Las casas de estudio destinan a los internos en la medida en que el Servicio de Salud solicita la presencia de los alumnos de medicina para apoyar los centros asistenciales que más lo necesitan.

Pero en el Hospital Carlos Van Buren, la dirección tomó la decisión de suspender los convenios con las casas de estudio.

Así lo confirmó el dirigente de la Fenats de este centro hospitalario, Raúl Delgadillo, al asegurar que “aquí no hay alumnos de Medicina. Todos los convenios con universidades fueron suspendidos por la dirección del hospital” al parecer, mientras dure esta crisis. A lo que agrega: “las pasantías de los alumnos fueron congeladas porque están atendiendo directamente médicos contratados y reconocidos por su experiencia”.

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En el Hospital Carlos Van Buren hay una persona que se encuentra en aislamiento en el cuarto piso del recinto asistencial. Se trata de un adulto de entre 30 y 40 años que se contagió de COVID-19 tras asistir a un congreso evangélico en Santiago, por lo que se estaría rastreando a todas las personas que asistieron a esa actividad

Finalmente, el dirigente agrega que “son 60 test diarios que se pueden realizar” y que no se han presentado problemas de insumos ni tampoco han faltado elementos de protección para los funcionarios que están en primera línea atendiendo a pacientes de riesgo.

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