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Siguiendo las medidas de Gobierno y de la OMS, en distintas unidades penales del país se inició la fabricación de mascarillas, con la idea de que sean repartidas para los internos y funcionarios a través de sus Centros de Educación y Trabajo (CET).

En esta etapa, ha sido clave la capacitación y participación de los reclusos, los que en una semana de trabajo ya han hecho cerca de 2.500 mascarillas.

El producto ahora está siendo distribuido en cárceles capitalinas al personal penitenciario y a todos sus ocupantes para combatir el brote del COVID-19.

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Actualmente, son los recintos de La Pólvora en Valparaíso y la Ex Penitenciaria quienes se han hecho cargo de una primera etapa de fabricación de protectores faciales.

Destaca el caso de la ex Penitenciaría porteña, la que a diario está produciendo cerca de 300 unidades. La meta que se plantearon es llegar a los 20 mil elementos fabricados y para eso cuentan con 10 internos que las diseñan y confeccionan.

Se remarca que cada uno de los reclusos que trabajan en esta tarea posee experiencia en costura. Además, les exigen cumplir con un protocolo de sanitización y una correcta esterilización de los productos.

Cada mascarilla recibe un tratamiento de planchado industrial a vapor. Tras esto, son embolsadas individualmente, se empaquetan y se entregan.

Con doble capa y reutilizables

En cuanto al detalle técnico, en el comunicado de la página del Ministerio de Justicia se señaló que estas creaciones son de material de tela no tejida de polipropileno (TNT) y con una fabricación con doble capa de tela, de ajuste anatómico y amarras elásticas.

Como característica especial, se menciona que se pueden reutilizar hasta un máximo de tres veces, eso sí siguiendo las instrucciones de uso y lavado, que incluye planchado a vapor para su higienización.

Las otras mascarillas son de tela lavable, con características antifluido y antibacterianas, certificadas por el laboratorio Caltec Chile y permite usarla hasta 100 lavados.

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Tal como ha sucedido en la Ex Penitenciaría de Valparaíso, también han comenzado estas labores de diseño en Colina 2, San Felipe, Arica, Yungay y San Carlos. Próximamente también se anunció a Concepción y Mulchén.

Desde Gendarmería aseguran que la meta es alcanzar un stock disponible superior a los 50 mil productos y, de esta manera, entregarle una mascarilla a cada interno y funcionario del país.

“Lo más importante es que todas las personas que están privadas de libertad tomen conciencia de lo que esta pandemia significa, y se fomenten todas las medidas de auto cuidado posibles, que les permita protegerse del virus. Claramente, la posibilidad de contar con una mascarilla individual es un aporte en este sentido”, valoró el director nacional de Gendarmería, Christian Alveal.

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