Por Bárbara Mateluna

La pandemia del coronavirus ha causado profundos efectos psicológicos en todo el mundo. Una realidad que en nuestro país arrastramos desde marzo y que, más allá de las miles de contagiados y fallecidos, acarrean un invisible pero permanente daño a la salud mental de las personas.

Llevamos más de cuatro meses en este contexto, en donde la cuarentena y el riesgo de enfermarse pareciera afectar más a ciertos grupos de la población, entre ellos, los adultos mayores, quienes por obligación deben permanecer en confinamiento, por lo tanto, mantener un total distanciamiento físico de su círculo cercano.

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Es esta soledad, potenciada por el encierro, la que ha desencadenado serios problemas con la salud mental en este segmento de la población. “El impacto psicológico puede ser incluso más duradero que la propia amenaza del COVID“, sentencia Ana Paula Vieira, presidenta de la fundación Míranos.

Pero no sólo se han potenciado los episodios de angustia, crisis de pánico o alteraciones del sueño, entre otras. También se ha evidenciado un explosivo aumento de los pensamientos suicidas. Una realidad de la que normalmente no se habla, pero que hoy, en medio de esta crisis, ha encontrado terreno fértil en la mente de cientos de adultos mayores.

Comportamiento suicida ha aumentado en un 100%

Según la Fundación Míranos, quienes se dedican a la orientación psicosocial, intervención en crisis y prevención del suicidio en personas mayores, los casos por este tipo de conductas que atiende la organización, aumentaron en más de un 100%. Resultados que se desprenden de las más de 900 atenciones realizadas desde el 25 de marzo a la fecha.

Las intervenciones en salud mental se han realizado vía remota, ya sea por teléfono, correo electrónico o chat, canales que permiten mantener la conexión con los adultos mayores y sus familiares, mediante el apoyo de un equipo de psicólogos especializados.

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“Hoy día nosotros estamos recibiendo casi a diario personas con este tipo de problemas, pero lo más importante es que ha aumentado el nivel de gravedad y de riesgo de los casos, gente que ya habla de métodos, de decirnos ‘aquí estoy con las pastillas’ o ‘aquí estoy con la pistola’. Son avisos muchos más concretos, con planificación” nos cuenta Ana Paula.

El doctor Gerardo Fasce, geriatra de Clínica Las Condes, asegura que “es un resultado que esperábamos, lamentablemente la situación de pandemia ha sido compleja para todos, principalmente en el ámbito de salud mental. Y uno de los ámbitos que más preocupación nos da es el suicidio, ya teníamos antecedentes en el aumento sostenido del suicidio en los mayores de 80, por ejemplo”.

Un aumento de personas con episodios de pensamientos suicidas que, sin duda, preocupa. De hecho, diversas organizaciones se encuentran trabajando para poder hacer frente esta triste realidad en nuestro país.

La fundación Amanoz también ha identificado esta alarmante tendencia. Alejandra Valdés, directora ejecutiva de la entidad, nos detalló que “desde el 1 de junio, la salud mental ha ido en deterioro porque muchos voluntarios han pedido derivaciones a psicólogos de sus beneficiarios. A su vez, un tema que no nos había pasado, que fuéramos alertados ya en dos ocasiones de posibles intentos de suicidio“.

Siempre fijarse en las señales y acompañar

Es aquí donde cumple un rol importante el círculo de confianza de los adultos mayores. Es fundamental estar atentos a las señales que nos entregan para evitar encontrarse en una situación límite e irreversible.

“Nos tenemos que preocupar si la persona mayor comienza a aislarse más, que del punto de vista del comportamiento cambien, desconsuelo, irritabilidad, son señales de que la persona no está bien y que hay que estar ahí acompañando, hay que crear espacios. Y por más que tengamos que estar distanciados físicamente, eso no implica que nos tengamos que separar desde el punto de la conexión”, detalla el doctor Fasce.

El geriatra añade que es importante, a pesar de las distancias, estar presentes: “ese es el desafío, mantenernos conectados, pero de una manera segura y poder apoyarnos de una manera emocional

En la Fundación Míranos, donde han atendido a más de 900 personas desde marzo en contexto pandemia, se preocupan obviamente de realizar un seguimiento de los casos, a través de un acompañamiento a distancia, hecho por profesionales, logran una terapia efectiva.

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“Lo primero que nosotros hacemos es estabilizar a la persona, tranquilizarla y, por sobre todo, escucharla. La contenemos, le mostramos que no están solos, que tenemos tiempo para ellos, hacemos un trabajo de identificar los factores de riesgo si está sola; y los de protección, si tiene algún familiar, algún nieto, algún vecino, redes de contactos. Vamos buscando sus recursos personales también”, nos explica Ana Paula.

Una terapia que implica un compromiso por parte del paciente. De hecho, la directora de la fundación nos comenta que logran acuerdos con los adultos mayores: “uno de ellos es el acuerdo de no suicidio. Luego de eso, también hacemos las derivaciones pertinentes, a salud digital, para que tenga un servicio de salud mental”.

La clave es el acompañamiento, no hay mejor forma para evitar este tipo de conductas entre nuestros adultos mayores. Así también lo saben en Fundación Amanoz, quienes se han dedicado a acompañar a las personas mayores para que puedan dejar de lado la soledad en la que muchas veces viven.

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De hecho, desde el 16 de marzo se abrió una línea telefónica para acompañar a los adultos mayores que lo requieran a través de una conversación o, incluso, pedir ayuda de forma más permanente. “Estamos acompañando a más de 500 personas de todo Chile con voluntarios capacitados en geriatría básica, afectividad y emergencia psicológica” nos comenta Alejandra.

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