Por Carola Garrido

El 28 de marzo comenzó a vivir una experiencia de la que aún no se recupera. Ese día, Carolina Vera, periodista del área de reportajes de CHV Noticias, comenzó a sentir dolor corporal y de cabeza. La jornada siguiente apareció la tos y la fiebre, por lo que decidió acudir a urgencias. Todos los síntomas indicaban que podía tener coronavirus, así que le hicieron el examen. Para esperar los resultados -que demoraban tres días- volvió a su casa, tal como decía la orden médica.

Mientras permanecía en su departamento, la situación empeoró: comenzó a sentir dolor en el pecho al respirar. La fiebre tampoco cesaba, por lo que decidió volver a la clínica, donde decidieron internarla, ya que sus pulmones no se veían bien. Allí estuvo seis días en total.

“Me dieron el alta el 7 de abril y desde ahí que estoy encerrada. Al principio me sentía muy mal, así que estaba casi todo el día acostada. Una de mis mejores amigas vive en el mismo edificio. Ella me compra cosas, me las deja en la puerta y se va”, relata la periodista.

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Hace algunos días, esa misma amiga -que al principio no le dijo nada, para no ocasionarle más problemas- decidió contarle lo que su enfermedad había provocado en la comunidad. “Me comentó que en el chat de los vecinos una señora estaba pidiendo que yo hiciera ruidos, que golpeara el piso del living para demostrar que estaba en mi casa. Muy exaltada, pidió hasta las cámaras de seguridad, porque decía que yo salía de mi departamento”, cuenta Carolina.

Cuando se enteró de todo esto, dice que quedó en shock. En un comienzo, cuenta que le costó comprender que los vecinos estuvieran complicados porque ella estaba en el edificio. Ahora se toma la situación con más humor. Por eso, escribió un mensaje en Twitter contando lo que le había pasado. Sus seguidores reaccionaron dándole ideas para hacer ruido en la casa y así la señora se quedara tranquila.

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“Yo creo que hay mucho temor y confusión. También desconocimiento, por eso ven a los contagiados como una amenaza. La verdad es que -más que criminalizar a una persona en particular- hay que poner sobre la mesa el miedo que existe y llamar a la gente a ser más solidaria y empática con los enfermos”, dice la profesional.

No quiere hablar de discriminación, aunque reconoce que no le parece correcto que esta vecina se refiera a ella como “la infectada”. “Es un poco chocante que después de todo lo que has pasado y de lo mal que lo sigues pasando, alguien venga y te trate de esa forma. Esto le puede tocar a cualquiera. He visto publicaciones en redes sociales donde la gente exige que personal de la salud o trabajadores de supermercados dejen sus casas. Eso es grave”, asegura.

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Aunque fue diagnosticada con coronavirus a comienzos de este mes, Carolina sigue con algunos síntomas. Aún tiene tos y molestias en el pecho. También siente esporádicamente siente dolor de cabeza. Aún continúa con licencia: ya es la cuarta y, según dice, espera que sea la última antes de recibir el alta. Lo cierto es que, de acuerdo a su experiencia, ya pasaron los días más complejos y solitarios.

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