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“Somos inmunes los trabajadores de la construcción”, ironiza uno de los jornaleros entrevistados por CHV Noticias.

Más allá de la broma, ellos están preocupados, ya que ven a sus familias en casa con las medidas de cuarentena, pero creen que de poco les sirve si se ven obligados a concurrir a sus labores pese a la emergencia sanitaria.

En faenas hay grupos de más de 100 trabajadores en espacios que muchas veces son cerrados o en donde es inevitable tener contacto directo, lo que genera un riesgo.

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A lo anterior, se debe sumar el traslado a sus trabajos en medios de locomoción colectiva como micros o Metro, que más allá de las medidas de sanidad que tomen estas empresas, son espacios que generan temores de contagio de COVID-19.

Muchos de estos obreros piden la cuarentena definitiva. Temen por ellos y sus familias. Sin embargo, al mismo tiempo, no pueden dejar de lado las aprensiones por cumplir con su deber, principalmente por miedo a los despidos.

Por su parte, la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) dio a conocer un protocolo sanitario que incluye recomendaciones a seguir en cada obra: flexibilización de horarios para evitar aglomeraciones en el Metro, respetar las normas de higiene y mantener el distanciamiento social, como principales medidas.

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Patricio Donoso, presidente de la CChC señaló que: “no sólo se trata de enfrentar un problema sanitario, sino que, por la duración que puede llegar a tener la crisis, eso podría acarrear complicaciones en el crecimiento y en los ingresos familiares”.

A contraparte, Jorge Hernández, presidente del Sindicato Interempresa Nacional de Trabajadores de la Construcción (Sintec), acusó que hay muchas obras que no tienen las condiciones para seguir trabajando, pero, para que haya un cambio, debe ser una medida a nivel de gobierno.

Hernández también comentó la incertidumbre que acompaña a los obreros una vez que se termine la cuarentena y cuántos puestos de trabajo se podrían llegar a perder.

Por el momento, solo las comunas que entren en cuarentena, como las siete que este miércoles anunció el gobierno, verán una paralización obligada en sus obras. El resto, deberá seguir funcionando pese a los temores de sus trabajadores.

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