Por Nicolás Cabargas
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Un partido del que mucho se habla, pero del que no hay archivo disponible en el Internet. El 22 de enero de 2001, en el marco del Sudamericano Sub 20 de Ecuador, “La Rojita” enfrentó a su par de Bolivia en la última fecha de la fase de grupos.

Con ambos equipos necesitados de puntos, el encuentro se desarrolló de manera intensa. Pese a que el elenco de Héctor Pinto contaba con 5 titulares menos, debido a acumulación de amarillas, la Selección Chilena supo ponerse 2 a 0 gracias a dos verdaderos golazos de Rubén Bascuñán (45′) y de Juan Albornoz (48′).

Partido tranquilo hasta que en el minuto 63, José Castillo pusiera el descuento para los altiplánicos.

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Arquero jugador

Ante el ataque rival, y el cansancio del delantero José Luis Villanueva, el técnico chileno decidió enviar a la cancha al portero Eduardo Lobos. Se puso la camiseta 12 y entró con toda la fe -y su metro 85- para sentenciar el encuentro.

Todo el estadio quedó sorprendido frente a la arriesgada y pocas veces vista determinación del DT. Pero su apuesta de emergencia tuvo su recompensa.

Tras gran habilitación de Sebastián Pardo, Lobos anotó el 3 a 1 definitivo haciendo lo que mejor sabe hacer un delantero: se perfiló de manera perfecta para definir con pierna derecha y borde interno al primer palo. 

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