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La historia de Alberto Abarza: Del bajón anímico a ser el máximo medallista chileno en Juegos Paralímpicos

Entró a una piscina por primera vez con solamente dos años gracias a su madre, quien quería animarlo luego de que se le detectara una grave enfermedad que paraliza los músculos del cuerpo. “Lo que le digo a todos es que los sueños están para cumplirse. Con trabajo se puede lograr cualquier cosa", señaló tras obtener su primer oro hace algunos días.

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Septiembre será un mes recordado eternamente en el deporte nacional y en la cabeza de Alberto Abarza, nadador chileno que consiguió el segundo día del mencionado mes igualar un histórico récord de Fernando González.

La hazaña del deportista inició cuando tenía solamente dos años de edad, momento en el que entró por primera vez a una piscina en la Fundación Teletón. Para ese entonces, ya le habían diagnosticado el síndrome denominado como Charcot-Marie Tooth, enfermedad degenerativa que va atrofiando los músculos hasta dejar el cuerpo sin fuerzas.

“Cuando yo lo llevo a la piscina fue por terapia y se encantó con el agua. Nunca me imaginé que iba a llegar donde ha llegado”, relató a CHV Noticias Millaray Díaz, madre de Alberto quien fue la ideóloga de lanzarlo al agua.

Sin embargo, la patología fue afectándolo con el correr de los años y también lo comenzó a deprimir, provocando incluso que abandonara el Colegio debido a lo desanimado que estaba con su cuerpo.

«Estuve encerrado dos años y me vino un bajón. Creo que mis padres jugaron un rol fundamental al no encerrarme en una burbuja, me dijeron que las cosas me iban a costar, pero me dieron las herramientas para sobrellevarlo», comentó a Emol en una entrevista dada hace algunos años.

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Posteriormente, decidió levantarse y comenzó a estudiar, trabajó en un banco y, más adelante, se instaló definitivamente con la natación en su vida.

Sin embargo, luego vinieron las complicaciones económicas, provocando incluso que su madre tuviera que vender la casa para que continuara sus entrenamientos en Europa.

Por si fuera poco, la delincuencia también lo afectó y fue víctima en dos ocasiones de portonazos, el primero de ellos en enero del 2018 y el segundo en 2020, lo que también lo golpeó sicológicamente.

El éxito en la natación

Fue cuando estaba cerca de cumplir 30 años cuando un entrenador le recomendó entrar de lleno al mundo de la natación y comenzar a entrenar competitivamente, lo que fue un éxito rotundo en su carrera.

De esa manera, se entrenó a full para estar en la elite. En 2018 se lució tras la World Series en Alemania, donde rompió récords y obtuvo cuatro nuevas medallas.

El mismo año, fue premiado como “El mejor de los mejores” por el Círculo de Periodistas Deportivos en su categoría, mismo galardón que el golfista Joaquín Niemann.

Sus logros se fueron incrementando, llegando incluso a obtener tres medallas de oro en los Parapanamericanos de Lima en 2019 y otras dos preseas en el Mundial de Londres el mismo año, lo que lo catapultaba al sueño de poder obtener una medalla en Tokio 2020.

La hazaña de Tokio

La pandemia truncó sus anhelos de una gran presentación en la cita de los anillos del 2020, pero no lo privó de hacer historia en del deporte nacional.

El 25 de agosto pasado logró su primera medalla de oro en los 100 metros de la categoría S2 y la segunda a nivel Paralímpico, igualando lo realizado por el atleta Cristian Valenzuela en Londres 2012.

Pero el Beto fue por la gloria máxima y sumó dos preseas de plata más en los 200 metros libres y 50 metros espalda, convirtiéndose en el deportista nacional con más podios en unos Juegos Olímpicos o Paralímpicos junto a Fernando González, pero el nadador lo hizo en solamente en un evento, mientras que el tenista las consiguió en Atenas 2004 y Beijing 2008.

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“Lo que le digo a todos es que los sueños están para cumplirse. Con trabajo se puede lograr cualquier cosa, hasta lo imposible. Es proponérselo. Nada es imposible”, recalcó tras obtener el oro.

Ahora, a sus 36, Abarza quiere disfrutar de su éxito junto a su madre Millaray, su pareja y sus dos hijas.


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