Este sábado 1 de junio se vivió la final de la Champions League, que tuvo como actores principales al Liverpool y el Tottenham desde el Wanda Metropolitano, en Madrid.

El encuentro tuvo un extraño comienzo, luego que en el primer minuto de partido una jugada terminara en una mano de Sissoko. El VAR dirimió que era penal y Salah fue el encargado de anotar.

De esa manera, el juego para ambos clubes ingleses se convirtió en una lucha a muerte desde el comienzo.

Si bien el Tottenham entregó todo de sí, con claras oportunidades de gol hacia la segunda mitad, no tuvo oportunidades de romper la sólida defensa del Liverpool.

Ya en el minuto 87 y en una pelota dividida Origi encontró su entrada directa al arco del Tottenham, quedando así 2-0 el marcador.

Así el Liverpool suma su sexta Copa de Campeones de Europa, y vuelve a poner un club inglés en la cima del continente.

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