Lo de Mansur Calar hizo recordar a los peores pasajes de la Copa Libertadores de mediados del siglo XX, cuando el Estudiantes de la Plata de Osvaldo Zubeldía salía al campo con alfileres y el llamado polvo pica-pica: El jugador turco esperaba un descuido de sus rivales para, con sigilo, acuchillarlos por la espalda antes del pitazo inicial.

Esa era la maniobra que se tomó la prensa deportiva en Turquía tras el partido entre el Amed SK y el Sakaryaspor, válido por la segudna división profesional de ese país.

Todo quedó registrado en las cámaras de televisión, cuando Calar paseaba entra las filas del equipo rival y con un rápido movimiento de manos tajeaba las espaldas de los jugadores que no entendían qué estaba pasando.

Pero apenas las víctimas se percataron, fueron a encarar al futbolista que les respondió armando una pelea en la cancha.

Y lejos de tomar tarjetas en el asunto, el árbitro ni siquiera le mostró la cartuina amarilla, dejó seguir el encuentro, nadie se fue expulsado y todo terminó en un empate 1-1.

Tags:

Deja tu comentario