Por María Fernanda Gándara

“Tenía 15 años cuando se esparció el rumor de que una compañera de curso había abortado. La educación sexual en mi colegio era casi nula y casi todas terminamos por juzgar. Asociábamos esta decisión a malas mujeres, asesinas, personas sin sentimientos o egoístas. Unos cuantos años después me cayeron las tejas en la cabeza…”

Una gran amiga quedó embarazada y no podía ni quería tenerlo. Ahí empezaron mis miedos… cómo lo haría, qué diría en el hospital si las cosas se ponían complicadas, qué podía hacer para cuidarla.”

Así como mi amiga son miles las mujeres que interrumpen su embarazo en Chile, sea de manera voluntaria o involuntaria. Por eso es tan necesario hablar de aborto e ir más allá de nuestra moral y asumirlo como una realidad.

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En este episodio de EmerGentes escuchamos las voces de distintas mujeres que han transitado esta experiencia.

La clandestinidad, el miedo, el dolor y el silencio aún es parte de este escenario, pues el aborto sólo está permitido en tres causales. Sin embargo, en los últimos años han surgido distintos colectivos y mujeres que están dispuestas a cuidarse entre sí.

Tal como nos cuenta la doula Dominique Vargas, existe hoy una deuda del Estado hacia las mujeres, pues no se garantiza su salud ni el cuidado de sus vidas. También relata lo urgente y necesario que es tener educación sexual.

En un escenario con fallas de anticonceptivos, nula educación sexual en los colegios y el poco autoconocimiento del cuerpo, el aborto es una realidad. Las razones son numerosas y personales. Una vez vivida la experiencia, las mujeres tienen derecho al resguardo de su salud y a un acompañamiento que les permita cerrar el duelo de manera física y energética. Las doulas de aborto colaboran en que ellas puedan seguir viviendo bien.

¿Por qué se habla tanto de una ley de aborto libre, seguro y gratuito? Para la doula Camila Chávez, la legalidad del aborto en Chile es urgente: “No hay otra palabra que describa el proceso, si bien está la ley de tres causales, hay muchas falencias, pues existen mujeres que lo están viviendo solas, otras que se están muriendo por falta de información y terceras que están haciendo procesos inseguros producto del mercado ilegal”.

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Muchas veces he leído en distintos comentarios de redes sociales que si existiera un aborto libre y gratuito las personas se la pasarían abortando deliberadamente, pero ese es un escenario que las doulas de otoño ven difícil. Chávez asegura que “ninguna mujer busca estar abortando reiteradas veces en su vida, una mujer nunca va a decir me embarazo constantemente para abortar constantemente…”.

Para lograr el anhelado cierre espiritual y físico, las doulas trabajan con medicina ancestral. Con su conocimiento de hierbas y rituales contienen y sanan a quienes lo deseen para superar un aborto voluntario o involuntario.

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