Espionaje chilensis: Ex jefe de contraterrorismo de la Agencia Nacional de Inteligencia denuncia despido ilegal

Todo consta en un recurso que el exsubprefecto de la PDI, Carlos Al-Konr, interpuso en la Corte de Santiago, donde asegura que también fue objeto de hostigamiento y apunta a Luis Marcó, el nuevo director nombrado por el Presidente. La presentación revela que Al-Konr es un expolicía que guarda los secretos de la transición a la democracia, porque durante su carrera integró el Grupo Antisubversivo de la Brigada de Inteligencia, entre 1993 a 1998. Precisamente los años donde la respuesta estatal se dejó caer sobre el FPMR, Mapu Lautaro y el Destacamento Mirista Pueblo en Armas, entre otros. Al-Korn no es el único que recurrió a la justicia al ser despedido. En abril de este año, otro ex PDI de su mismo rango, hizo lo propio. La historia y los documentos los revela CHV Noticias.

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Por Jorge Molina Sanhueza
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El exjefe del Departamento de “Contraterrorismo” de la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI), Carlos Al-Konr, interpuso un recurso de protección ante la Corte de Apelaciones de Santiago, donde acusó actos de hostigamiento interno, seguido de su “despido ilegal”.

La presentación da cuenta que su desvinculación se produjo apenas llegó a cabeza del organismo el filósofo Luis Marcó, viejo inquilino del edificio ubicado en Tenderini 115, designado en abril pasado por el Presidente Gabriel Boric.

Según indicó en el libelo, la nueva jefatura carecía de motivos para dejarlo sin trabajo, ya que siempre mantuvo un alto desempeño. Acto seguido, aludió a su trayectoria profesional.

Lea el recurso

Secretos de la transición

Sucede que Al-Konr no fue cualquier funcionario que ingresó a la ANI en 2020, durante la dirección del abogado Luis Masferrer, en el último gobierno de Sebastián Piñera. Se trata de un exsubprefecto de la PDI, cuya carrera estuvo ligada de forma íntegra al área de inteligencia desde la vuelta a la democracia hasta 2019.

El expolicía, por ejemplo, trabajó en el Grupo Antisubversivo de la Brigada de Inteligencia Metropolitana entre 1993 a 1998, precisamente en los años donde los gobiernos de Aylwin y Frei Ruiz Tagle, se enfrentaban a organizaciones como el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), el Mapu-Lautaro, Destacamento Mirista Pueblo en Armas, entre otros.

Antes de su retiro en 2019, en tanto, estuvo a la cabeza de del Departamento de Asuntos Extranjeros de Inteligencia policial, dedicada al seguimiento del terrorismo internacional en Chile, entre otros tópicos.

Otros casos

No es la primera vez que funcionarios de la ANI son despedidos por la llegada de un nuevo titular. De hecho, ha sido una dinámica repetida desde que en 1993 se creó el servicio de inteligencia civil, llamado por entonces Dirección de Seguridad Pública e Informaciones (Dispi). Su aparición fue la respuesta estatal al asesinato del senador UDI Jaime Gumzán y el secuestro del empresario Cristián Edwards, en abril y septiembre de 1991, respectivamente.

Los cambios constantes de personal y estrategias apenas cambia el gobierno de turno, han sido y siguen siendo objeto de críticas transversales. Básicamente, apuntan a que la fórmula, lejos de robustecer al sistema de inteligencia civil, lo debilita dependiendo de quien llegue a ocupar la testera. 

Uno de los cambios más llamativos desde 1993, ocurrió a fines de 2019, cuando Luis Masferrer dejó su puesto al mando de la entidad, luego de recibir críticas de la propia derecha, por no prever el estallido social.

Aún cuando Masferrer entregó informes con semanas de anticipación a la revuelta, dando cuenta puntillosamente de lo que venía, de nada sirvió: Piñera aceptó su renuncia y nombró al contralmirante (r) Gustavo Jordán. En suma, el primer director de uniforme.

Jordán hizo lo propio y despidió a varios analistas, jefes de división e incluso contrató a un excompañero de curso en la Escuela Naval -entre otros marinos-, usando como justificación un aviso minúsculo en un diario magallánico, al mejor estilo de la guerra fría.

Mi plata

Más allá del giro estratégico que cada jefe de la ANI impregna al trabajo de la “agencia”, lo cierto es que el exdetective Al-Konr no es el único en 2022 que recurrió a la justicia.

Hizo lo propio Nelson Hermosilla Olave, otro exsubprefecto despedido en la misma fecha. 

Ambos piden algo simple: que se les pague lo que le deben y ser notificados debidamente para -eventualmente- demandar al Estado en los juzgados del Trabajo por “despido injustificado”. Allí, al menos, una joven “ciberanalista” desvinculada por la jefatura de Jordán, ganó en 2021 y el fisco debió desembolsar varios millones. De secretos ni hablar.


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