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“Yo amo el teatro, amo actuar, pero la verdad es que he estado tan ocupada en los últimos 8 años dedicada a abrir el camino al uso medicinal del cannabis en Chile, que no he tenido tiempo de extrañar. De alguna manera los intereses o gustos personales ha pasado a segundo plano y una se ha puesto al servicio de una causa”, confiesa Ana María Gazmuri.

En una nueva edición de Sin Pauta, la actriz y activista chilena hizo un recorrido desde su trayectoria, sus distintas experiencias en teleseries, hasta su actual rol como directora ejecutiva de Fundación Daya, organización que ha defendido el uso medicinal del cannabis y ha asumido la responsabilidad de llevar este tema en la agenda pública.

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Reconoce que este camino ha sido duro, pero ha valido la pena: “Probablemente, si hace ocho años atrás (…) quizás hubiera sido menos ingenua en ver que aquí entramos en un ámbito en el que le pellizcamos los callos a muchos poderes fácticos, y la resistencia ha sido proporcional a eso”.

En la misma línea, señala que junto a la fundación, “hemos generado una comunidad muy inmensa en Chile, nos hemos ganado el cariño y el respeto de esa comunidad, y a pesar de haber sido perseguidos, criminalizados, hostigados por el Estado chileno, eso es solo nos ha permitido fortalecernos más y hacer aún más profundas nuestras convicciones”.

De Bellas y Audaces a Teatro en Chilevisión

El primer rol en la televisión de Ana María la marcó para siempre: a sus 21 años encarnó a Fernanda Cabral, la antagonista de la teleserie Bellas y Audaces, la producción que TVN llevó a las pantallas con enorme éxito en el primer semestre de 1988.

Aunque asegura que aquel papel definió su gusto por los personajes complejos (“A mí me gustaba mucho hacer las malas”), también significó convertirse en una figura pública de la noche a la mañana. “Lo logré manejar bien, pero te tengo que decir que el primer impacto fue que me deprimí. Sentí que perdía mi libertad, que todo el mundo sabía todo el tiempo quién eras tú”.

“Además, estamos hablando de una época en que los fans eran como súper activos. De verdad me pasó que el primer veraneo post teleserie en Licanray, donde había ido toda mi vida, no podía salir de mi casa porque había un choclón de gente permanentemente afuera. Fue como súper traumático”, cuenta.

Junto con sumar experiencias en una serie de teleserie para Canal 13, TVN y Mega, además de algunos trabajos en el cine chileno, a mediados de los ’90 pudo probar en un nuevo segmento: los programas de humor con Tuti Cuanti en Canal 13 y, más tarde, en Teatro en Chilevisión.

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Por casi una década, desde el 2003 al 2014, Gazmuri fue parte del elenco del espacio donde compartía roles protagónicos con Pato Torres y Fernando Kliche. Sin embargo, también significó el lugar donde vio más de cerca el sexismo y las situaciones de machismo al interior de la industria televisiva.

Es una realidad que todas las actrices vivimos. Yo creo que no hay ninguna que no lo haya vivido (…) Pensando en lo que es Teatro en Chilevisión, fue muy duro para mí, y de hecho, sí tuvimos un choque de miradas cada vez más profundo y que terminó con mi renuncia”, indica la actriz, quien sostiene que el programa perdió el rumbo al “transformarse en una especie de Kike Morandé”.

“El machismo era muy potente, el trato totalmente inequitativo hacia las mujeres. Tuve muchos conflictos también cuando se trataba de forzar, a incidir, a que actrices jóvenes que eran invitadas a participar se desnudaran más de la cuenta y ahí yo me transformé, me sentía un poco mamá diciendo ‘no aceptes esto, paren esto’, tratando de poner los límites y tuve encontrones muy fuertes con Pato Torres y con toda la producción, porque esa fue la mirada que adoptaron. Esa mirada a mí se me hacía absolutamente incómoda, y al mismo tiempo desde un punto de vista estratégico, sentía que eso iba a llevar a la ruina al programa, y fue tal cual lo que pasó”, relata.

Por último, aunque no descarta volver a subirse a las tablas, Gazmuri asegura que no volvería a participar de alguna teleserie: “Me encantó, fui feliz y lo agradezco, pero no me llama. Más pensaría participar en algo más como de conversación, de contenido, pero no, prefiero el teatro para lo que es jugar a actuar”.

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“Nos hicieron la desconocida”

Retomando sobre su labor como directora de Fundación Daya, Ana María expresa su descontento y acusa nulo apoyo recibido por parte del actual gobierno del presidente Sebastián Piñera, que puso a fin a los lazos que se habían concretado en la administración de Michelle Bachelet.

“En un principio contamos en cierta fase con la comprensión y el apoyo de las autoridades. Durante el gobierno de Bachelet tuvimos un trabajo permanente, una mesa de trabajo con el Ministerio de Salud. El Minsal patrocinó nuestros seminarios internacionales durante dos años, lo mismo el Colegio Médico cuando el presidente era el Dr. Enrique Paris. Nos reuníamos con el Ministerio del Interior, había un trabajo con el Estado”, recuerda.

Sin embargo, acusa que “con el cambio de administración la verdad es que nos hicieron la desconocida, como si estos vínculos no existieran, y es más, hemos sido víctimas de persecución del Estado de Chile, y esto ha sido gravísimo, acrecentado esta situación de vulneración de derechos humanos que es bastante transversal en Chile”.

“Nos pegamos ese salto del Ministerio de Salud patrocinando nuestros seminarios internacionales de cannabis medicinal a un ministro que dice que esta práctica es delincuencial“, concluye.

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