Por María Luisa Carrión
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Recuerda el minuto exacto, recuerda a quién llamó para informarle, recuerda qué es lo que hizo después de enterarse y recuerda la sensación de frustración que lo invadió.

Fue el 22 de mayo, en un turno de 24 horas en el servicio de urgencias del Hospital Clínico de la Universidad de Chile (ex J.J. Aguirre), justo después de almuerzo. Jornada que quedó marcada para el doctor Yuc Ramón Kong, jefe de turno y uno de los especialistas que se han posicionado al explicar aspectos de la pandemia de COVID-19 en los medios de comunicación.

Esa fue el día que se acabó la última gota de oxígeno para conectar a un paciente, algo que nunca le había pasado en su carrera. “Había visto colapsos, pero no un colapso de que todos estuvieran conectados a oxígeno y eso involucraba que en cosa de minutos llegara un paciente a la puerta y no pudieras atenderlo”, cuenta a CHV Noticias el doctor Kong.

Lo primero que hizo fue llamar a su jefe. El silencio en esa llamada se le vino a la mente. Dice que fue profundo, duro y muy frustrante. Lo segundo fue quizás lo más complicado: “Ese día salí a la urgencia y hablé con los pacientes que estaban ahí y les dije ‘tengo una noticia muy mala y muy triste que darles, que es que no tengo más oxígeno para atenderlos’”.

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También recuerda que una persona le insistía que su mamá se estaba ahogando, lo que hizo aún más duro ese minuto. Incluso les sugirió ir a otros lugares, buscar en otros hospitales o clínicas y luego habló con el personal médico y, tal como en el Titanic, se pusieron como meta sacar adelante el trabajo, cueste lo que cueste.

Ese día lo marcó tanto que afirma que decidió dejar de lado su zona de confort y en sus ratos libres difundir en los medios de comunicación los peligros del COVID-19.

El cuarto Ramón Kong de la familia

Su bisabuelo, su abuelo y su papá tienen su mismo nombre, pero él es el primer médico de la familia. El primer Ramón Kong llegó desde China al norte del país en la inmigración de la década del ’20. Luego, el clan se trasladó a Santiago.

Nació hace 33 años en el mismo hospital en que hoy es jefe de turno de urgencias, en la comuna de Independencia. Es el mayor de tres hermanos, hijo de padres separados. Su madre es transportista escolar, hoy cesante por la pandemia. Sus primeros años los vivió en San Joaquín, pero gran parte de su vida transcurrió en La Florida.

Le hemos ido ganando a la vida paso a paso y tratando de ir surgiendo en esta escala de la pirámide social, pero de beneficios y de privilegios muy poco. El único privilegio que tuve fue tener una familia que me permitió estudiar sin tener que salir a trabajar”, asegura el doctor.

Se define como de una familia de clase trabajadora. Estudió en el Instituto Nacional y luego un bachillerato en Ciencias Naturales y Exactas en la Universidad de Chile. De ahí pasó directo a Medicina en la misma casa de estudios y, como muchos, pagó la carrera –o aún la sigue pagando– con el Crédito con Aval del Estado (CAE).

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Se formó en el campus norte de la Universidad de Chile, donde estuvo 3 años. Luego fue parte del Hospital Barros Luco y también, asegura, hacía turnos voluntarios en el Hospital Sótero del Río. Una vez ya egresado en 2013, trabajó dos años y medio en la urgencia del Hospital San José.

Pero hay algo que llama la atención en su currículum. Con 27 años, en febrero de 2014, ingresó a trabajar como médico en el palacio de La Moneda, donde estuvo más de dos años.

De esa experiencia nos cuenta que “entré el último mes de Sebastián Piñera. Me tocó el cambio de mando, ver las caras cansadas que se fueron y las caras llenas de júbilo cuando entraron. Y estas caras duraron más o menos un mes, porque después se notaba el estrés en las caras”.

Por el secreto médico es poco lo que nos puede contar de esos meses en los pasillos del palacio de gobierno. Sí, nos dice que atendía a policías, escoltas y, por supuesto, a políticos, por ejemplo, entre ellos al ex ministro Heraldo Muñoz: “Estuve con el ministro Heraldo Muñoz de Relaciones Exteriores en ese tiempo. Lo supervisaba de sus viajes. Me tocaba atender a ministros, pero siempre eran consultas más específicas”.

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El ex canciller y ahora presidente del Partido por la Democracia lo recuerda con aprecio y confirma que no fue una, sino varias las veces que lo atendió el doctor Kong: “Me atendió varias veces en mi despacho cuando, ocasionalmente, llegaba con malestares producto de largos viajes oficiales al exterior. O bien cuando tenía algún resfrío rebelde”. El otrora secretario de Estado también agrega que “conversábamos de temas más allá de lo médico. Es una persona sencilla, interesada en el mundo y competente en su profesión”.

Otro punto que recuerda el ex ministro es que el doctor Kong siempre saludaba a las secretarias al llegar al gabinete en la Cancillería, algo que no hacían todos quienes acudían a su oficina, quienes dice “parecían considerar invisible al personal administrativo”.

El doctor Kong, a quien hoy interrumpe la fama en medio de la pandemia por el coronavirus, nos cuenta que siempre quiso ser médico. No había otra opción para él.

“Cuando me preguntaban si quería ser bombero, astronauta, yo decía no, yo quiero ser médico, porque yo quiero sanar a las personas, porque yo veo que mi abuelita se enferma, va al médico y vuelve mejor”.

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Esa respuesta la daba a los 7 años, pero cuando tenía 12 e iba camino al colegio hubo algo que marcó definitivamente su elección por la medicina.

“Me acuerdo un día en la micro que un niño se apretó un pie con la puerta, cuando iba como en el Bellavista de La Florida, y yo decía qué ganas de saber qué hacer, porque el niño gritaba. Y yo quería ayudar a la gente en todas las situaciones”, asegura.

“Los Clarens” y “Anestesia”

Para muchos, estos dos nombres no dicen nada, pero para el doctor Kong sin duda traen varios recuerdos a su mente. En la universidad, su grupo de amigos, su círculo de hierro –y que hoy permanece en un grupo de WhatsApp- se llamaba “Los Clarens”.

Uno de ellos, el doctor César Santis, médico intensivista en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Barros Luco, dice que “todavía nuestros ex compañeros nos llaman así. Nos juntamos, hacemos comidas entre todos. Fuimos a Iquique, fuimos a Argentina, tratamos de arrancarnos una vez al año. Claro, nos vemos menos de lo que nos gustaría, porque todos somos médicos, todos trabajamos en distintas áreas, pero una vez al año al menos nos tenemos que arrancar, sin pololas, esposas e hijos”.

Además, el especialista asegura que el doctor Kong, con quien es amigo desde bachillerato, es una persona de “carácter fuerte, siempre dice la verdad, siempre da su opinión, le moleste a quien le moleste, pero con los amigos siempre ha sido muy cercano”.

Opinión parecida a la del doctor Gonzalo Pavez, radioterapeuta del Centro Oncológico del Norte, ubicado en Antofagasta, quien también fue su compañero de estudios: “Siempre fue histriónico y era lo entretenido de él. Siempre fue el alma de todo. También nos unía a nosotros como curso, era bueno para organizar cosas. Él no era el delegado oficial ni tampoco metido en política, pero fue siempre como líder. Siempre sacaba talla por cualquier cosa”, recuerda.

Y ahora, ¿qué es Anestesia? La prueba está en esta foto.

Santis nos cuenta que tenían una banda de rock tributo a Metallica llamada Anestesia, donde el doctor Kong era el bajista y además vocalista.

Tocamos en la universidad, en Valparaíso, tocamos en “El Huevo” para los Juegos de Intermedicina el año 2011, que para nosotros fue como tocar en Woodstock, estaba lleno. Para él siempre ha sido fácil exponerse, porque tiene una tremenda personalidad. Él es así siempre, no es así para la tele”, asegura el doctor del Barros Luco.

El doctor Pavez agrega que “hacían tocatas en la sede sur, siempre estaban en las fiestas que se hacían, en la mítica fiesta de las chuicas, la que siempre unía a todas las generaciones”. Y por si tienen dudas, asegura que talento existía.

Para estos dos cercanos al doctor Yuc Ramón Kong, la exposición que hoy tiene el urgenciólogo no los sorprende. “No me extraña nada, jamás dudé que Yuc fuese a tener esa postura en la televisión. Él siempre ha sido así, siempre ha sido muy directo, nunca se calla nada y siempre ha sido muy pro de la justicia. La justicia social es algo que mueve a Yuc no para la tele. Íbamos a marchas en la universidad juntos, a protestas, peleábamos por nuestros derechos universitarios”, recuerda el doctor Santis.

En tanto que Pavez añade que “lo que sí ha cambiado es su lucidez, porque con las cosas que ha dicho representa a una cantidad de colegas, de médicos, de compañeros, de gente de su barrio, chilenos comunes y corrientes que se sienten súper representados por sus declaraciones y yo me incluyo en eso. Y esa parte yo diría que nunca la vi venir”.

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En lo que ambos concuerdan en que nunca fue cercano a ningún partido político. “Lo bonito para mí es que veo a mi amigo en la tele, no veo a alguien cínico o a alguien que está actuando. Sólo quiere lo mejor para la sociedad”, concluye Santis.

“Su voz aglutina un sentimiento muy común. Yo me he sacado el sombrero con sus declaraciones”, finaliza Pavez.

Un médico con opinión

Si en algo concuerdan los amigos del doctor Yuc Ramón Kong es que nunca dudaron que tendría este perfil público y menos que no tuviera tapujos en decir su opinión.

El doctor Kong asegura que su objetivo es informar a la población y que su punto de vista no es partidista. Para él lo primero son las personas y a la hora de analizar la pandemia tiene claro las cosas que se han hecho bien y que se han hecho mal.

No tomamos todas las precauciones iniciales y pecamos un poco de optimistas todos. Hay que incluirse todos, personal de salud, comunidad y quienes tomaban las decisiones, porque vimos buenos resultados al comienzo con medidas no tan estrictas, no tan rígidas”, asegura el especialista.

Pero luego, para él, hubo un punto de quiebre que hizo que la comunidad perdiera la alerta y que derivó en el rápido y violento ascenso en los casos.

“Tiene mucha correlación con el concepto de la ‘nueva normalidad’. Me parece que nosotros nos adelantamos y nos adelantamos a hablar o a percibir o a buscar este concepto de la ‘nueva normalidad’ sin haber llegado a un punto clave. El punto clave de los europeos es que ellos ya habían llegado al peak”, afirma el doctor Kong.

Ahora, ¿cuál es la solución? Para él ya no está en los hospitales, que están trabajando en su máxima capacidad. “Si tú quieres situarte por sobre la pandemia, y tener el control de ésta, necesitas disminuir los contagios y para ello lo único que ha demostrado efectividad completa es una cuarentena, pero que se desarrolle”, afirma el doctor Kong, porque en Chile, según su opinión, no hay cuarentena efectiva.

Y no hay cuarentena efectiva, porque las personas siguen saliendo de sus casas por necesidad. Hay que ayudarlos económicamente para que la movilidad se reduzca.

En cuanto al ex ministro de Slaud Jaime Mañalich, Kong asegura que “en términos objetivos, él claramente dio todo de sí, se esforzó mucho, pero no quiere decir que los resultados que esperábamos como país se lograran. Por lo tanto, no logramos el resultado esperado”.

¿Qué espera entonces del nuevo titular del Minsal? “Espero lo que está haciendo hasta ahora. Ya ha tenido un discurso más abierto, más sincero, ha reconocido errores, ha reconocido aciertos. Se ha abierto al diálogo, se ha abierto a que ingresen las distintas sociedades, expertos en distintas áreas”.

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Son las posturas y el origen de un médico que salió del anonimato en medio de la emergencia del coronavirus y que al igual que millones de chilenos no ve a su familia desde comienzos de marzo, por más que el corazón quiera.

“Si tú ves a tu abuelita, a tu mamá o a tu papá y se enferman y se mueren, tú vas a vivir toda tu vida con la culpa. Y es una culpa que yo no quiero sentir”, concluyó.

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