Por Paz Arancibia
captura netflix

¿Por qué nos gusta tanto el horror si nos provoca emociones negativas? Esa es la pregunta que surge tras ver El Juego del Calamar, el último acierto de Netflix.

La serie surcoreana se estrenó el pasado 17 de septiembre y a dos semanas de ello, está a punto de convertirse en la producción más vista en la historia de la plataforma.

Así lo informó el propio co-CEO de la compañía, Ted Sarandos, quien reconoció que ni desde el servicio de streaming vieron venir su éxito.

El thriller es actualmente el contenido más popular en la plataforma a nivel mundial, incluyendo a Chile, donde no se mueve del puesto 1 del ránking. Incluso, se ha convertido en Trending Topic en Twitter y se han viralizado un sinfín de memes.

Ya sea por la estética de las imágenes, la actuación del reparto o el argumento, lo cierto es que la serie ya es todo un fenómeno mundial

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Un juego de vida o muerte

El juego del calamar o Squid Game (en inglés) cuenta la historia de un grupo de personas endeudadas que ingresan a una misteriosa competencia, donde deben enfrentar seis juegos infantiles para ganar un millonario premio.

El drama surcoreano gira en torno a Seong Gi-Hun, un hombre consumido por las deudas que decide registrarse para concursar al ver su oportunidad de ganar dinero fácil. Hasta ahí, todo bien. Sin embargo, el protagonista pronto se da cuenta que su decisión es de vida o muerte.

Su creador, Dong-hyuk Hwang, tardó 10 años en encontrar financiamiento. Él mismo detalló que escribió el guion en 2008, cuando inspirado por los cómics japoneses de Battle Royale, se hizo una pregunta: ¿Qué pasaría si la trama fuera llevada a la realidad de Corea?

Fue así que comenzó la idea de exponer a un grupo de personas con problemas económicos a participar en un juego de supervivencia. “Pensé que el juego era una metáfora perfecta de nuestra sociedad altamente competitiva”, manifestó.

Culminó la propuesta en 2009, sin embargo, comentó que “la idea de que un ganador se hiciera rico no fue bienvenida. La brutalidad y crueldad de los juegos eran motivo de preocupación”. Fue así como tuvo que dejar el proyecto en un cajón. Eso, hasta 2018, cuando Netflix se interesó.

El pasado 17 de septiembre el servicio de streaming lanzó los nueve episodios de la primera temporada, que retrata violencia sin censura, tensión y horror en algunas de las escenas más escalofriantes de la pantalla chica.

Pero más que aterrorizarse por las imágenes y la trama, el director afirma que la idea es que “una vez que termines el programa, te puede llevar a pensar, ¿por qué estoy viviendo tan duro, por qué tengo que competir todo el tiempo, dónde comenzó todo esto y a qué nos lleva?”. “Eso es algo que me gustaría que el público sintiera después de ver la serie”, declaró.

Se trata de una alegoría de la sociedad moderna, una crítica al sistema capitalista y la deshumanización. ¿Qué estamos dispuestos a hacer por dinero? Ese es el cuestionamiento que hace la serie, que invita al espectador a sumarse a los juegos y reflexionar si hubieran hecho lo mismo que los desesperados participantes.

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Y yo, ¿qué haría?

“La serie te plantea la pregunta sobre ¿a qué estaría dispuesto yo en una situación de necesidad? Eso es lo que en una parte de tu inconsciente resuena”, plantea a CHV Noticias el psicólogo clínico Walter Kühne.

El especialista indica que la producción surcoreana es muy “directamente una metáfora del capitalismo”.

“Lo que está en juego son cómo los poderosos ven a las personas y qué están las personas dispuestas a hacer”, añade, explicando que este tipo de contenidos transmiten una visión distópica de la sociedad, que al mismo tiempo resulta ser un reflejo de la sociedad en la que vivimos.

“Dentro de esta distopía siempre está la idea de la deshumanización y la explotación del hombre”, afirma el también comentarista de cine.

“Los que tienen plata pueden hacer lo que quieran y las personas son recursos humanos, es decir, un insumo para un juego de entretención”, asegura.

Por eso, manifiesta que las personas pueden sentirse identificadas por el argumento del thriller, e incluso ponerse en el lugar de sus personajes. En el fondo, ¿quién no ha pasado por deudas económicas?

De igual forma opina América Bastías, directora de la revista especializada en cine y series Televitos, quien sostiene que “podemos ver a diferentes edades, condiciones sociales y géneros, pero que comparten algo: graves problemas económicos, con millonarias deudas que los tienen en la quiebra o, en algunos casos, al borde de perder la propia vida a mano de sus acreedores”.

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Búsqueda de sensaciones

Pero, ¿por qué alguien querría ponerse en el lugar de una endeudada persona que se somete por voluntad propia a una situación límite con tal de ganar dinero?

Alejandra Rossi, directora Magíster en Neurociencia Social de la Facultad de Psicología de la Universidad Diego Portales (UDP), dice que la respuesta a esa pregunta es fácil.

“Las personas, en general, buscan sensaciones. Se entiende como una tendencia a disfrutar experiencias nuevas, intensas, incluido el miedo”, explica a CHV Noticias.

Ahora, declara que si tomamos esa búsqueda de sensaciones y la sumamos al modelo del cerebro predictor, “se entiende muy bien que este tipo de series tengan éxito, porque en el fondo, satisfacen este deseo de buscar sensaciones novedosas, que otorgan placer dentro de un contexto seguro”.

¿Cerebro predictor? Rossi dice que esa parte del cuerpo está todo el tiempo prediciendo resultados, y aclara que “si nosotros estamos frente al televisor, sabemos que en cualquier momento podemos apagarlo. Sabemos que nada nos va a pasar”.

También relacionado al cerebro predictor -añade- está la respuesta de estrés. “Probablemente, esta serie provoca una pequeña respuesta de estrés, que es la respuesta de pelea o huida, la que va acompañada de aceleración del ritmo cardíaco, incremento de adrenalina y noradrenalina, que son las hormonas que nos provocan euforia”, manifiesta.

La doctora Rossi aclara que esa respuesta de estrés provoca un incremento de endorfina, un neurotransmisor relacionado con el placer, y un aumento del nivel de cortisol. “Hay personas que disfrutan de esta sensación de pelea o huida dentro de un contexto no amenazador. Por eso disfrutamos este tipo de series, las películas de terror y las montañas rusas”, manifiesta.

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La permisibilidad de la violencia

El psicólogo Walter Kühne comparte la visión de Rossi y afirma que el ser humano se siente atraído por cosas que lo sorprendan.

“Está el tema de sentir emociones. Nosotros buscamos que nos hagan sentir algo, buscamos emocionarnos de distintas maneras”, sostiene en conversación con CHV Noticias.

Entonces, vemos una comedia para reír, o vemos acción para sentir adrenalina, pero ¿por qué vemos violencia?

El profesional expone que “el horror tiene algo que atrae y espanta. Es la misma sensación de entrar al juego de la casa embrujada, de que quieres mirar y no quieres mirar”.

En ese contexto, se cuestiona la manera en que la sociedad consume violencia: “¿Por qué es tan permitida en las pantallas. ¿Por qué es tan permisible y, por ejemplo, el sexo es tan tabú? ¿De qué manera esta es una sociedad, en alguna medida, enferma, de mostrar un mensaje constante en el cual no se respeta al ser humano?”.

“Nosotros queremos, a veces, poder ver que al malo le pasan cosas malas. Entonces, también desplazamos cosas que fantaseamos a la pantalla”, explica, haciendo referencia también al morbo. ¿Por qué razón cuando hay un accidente, pasamos mirando? Pregunta retórica.

¿Por qué verla (o no)?

América Bastías dice que recomienda la serie de todas maneras, e incluso se atreve a decir que “es uno de los mejores títulos de k-drama de Netflix en los últimos meses”.

“Es ideal para quienes buscan no solo buenas actuaciones, sino también una historia que posee un nivel de producción que muchas veces te dejará con el corazón en la mano”, complementa.

¿Por qué querría quedar con el corazón en la mano? De acuerdo a la doctora Rossi, la sensación que provocaría la trama sería una respuesta de estrés positivo.

Esto, porque se entiende que el espectador está “dentro de un contexto donde puede predecir que nada va a pasar, que no está en peligro”.

“Cuando vemos una serie sabemos que no nos va a pasar nada, entonces está toda la sensación, pero sabiendo que nosotros estamos seguros”, añade.

De todas maneras, por el alto contenido de violencia, Kühne estima que la edad recomendada para ver el éxito del momento es de los 18 años en adelante.

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