Por Marcelo Barrientos
Foto: María José Mailliard

El 2019 será un año que no olvidará nunca en su vida. Logró dos medallas de plata en los Juegos Panamericanos, consiguió otras preseas en Copas del Mundo y una clasificación histórica para Chile en el canotaje.

La referencia es para María José Mailliard (30), quien el 2020 consiguió otras tres medallas (una de oro) en la Copa del Mundo de Hungría, por lo que apostaba a lo grande a los Juegos Olímpicos de Tokio junto a su compañera y amiga Karen Roco.

Eso sí, la historia inició mucho antes para esta mujer nacida en 1991 en Quintero, ciudad en la que solamente estuvo un par de días mientras sus padres veraneaban, ya que es criada en Viña del Mar, ciudad en que reside actualmente.

Admite que siempre tuvo cercanía con el mar y desde pequeña fue instada por sus padres a que aprendiera a nadar. “Vivía al frente de la playa y tenían miedo de que nos ahogáramos y decían que lo mínimo que teníamos que saber era nadar, entonces nos metieron a nadar con el Tiburón (Víctor) Contreras desde muy chico”.

Cuenta a CHV Noticias que su odisea partió antes de los seis años mientras estaba en el Colegio Alemán de la ciudad jardín, para luego partir a entrenar en aguas abiertas con el histórico nadador nacional.

A partir de ahí, no salió más y vinieron las competencias, medallas, trofeos, reconocimientos, viajes y logros llegando incluso a representar a Chile en torneos internacionales y en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro el 2007 con solamente 16 años.

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El cambio al canotaje

A pesar de los logros y buenos rendimientos, María José tomó un cambio radical tras un simple almuerzo con un entrenador de canotaje.

“A los 19 años estuve en el Centro de Alto Rendimiento en Santiago (CAR) y ahí conocí a Rolando Rill, quien en ese entonces era entrenador de la selección nacional de canotaje. Un día nos sentamos a almorzar y empezamos a conversar. Le comenté que estaba aburrida y que iba a competir en un nacional de verano del 2010 y de ahí quería retirarme y meterme de lleno a la universidad. Entonces, me dijo que me iba a invitar a la laguna para que probara el canotaje. Me decía que en Chile recién se estaba apoyando a la canoa femenina. Fui un día y me encantó”, relata en esta entrevista exclusiva.

El comienzo no fue nada fácil los primeros días, ya que “pasaba máximo un segundo arriba del bote y el resto al agua. Ahí decía que no me la podía ganar porque era muy difícil y se veía tan fácil. Entonces decía que tenía que subir al bote y poder remar, aunque sea una palada. Empecé (a entrenar) más tiempo y al año ya fui segunda sudamericana”.

Rill, entrenador cubano, notó inmediatamente el potencial de María José en la disciplina, anticipando rápidamente que la Coté, como le dicen en su familia, llegaría lejos.

“Al principio decía ‘el gallo soñador’, pero todas las cosas que me dijo pasaron. Para mí era un sueño ir a unos Juegos Olímpicos y ahora soy deportista olímpica. Todo lo que él me dijo lo vi súper lejano, y sólo pasaron 11 años”, comenta.

Tras dominar el canotaje, vinieron los viajes, gastos en alojamiento, comida y entrenamiento, siempre apoyada y financiada por su padre, pilar fundamental para que María José se desarrollara por completo.

“Los primeros años fueron 100% de apoyo de mi papá y de mi mamá. Nosotros somos una familia de deportistas, entonces mi papá me apoyó económicamente y también en lo emocional. Era mi fan número uno. Así fue al principio, pagó todos mis viajes a Europa, mi suplementación, todo. Ya desde hace cuatro o cinco años que me apoya el plan olímpico en un 100%”.

La ayuda de Farkas y la «burocracia» en el deporte

Sin embargo, en 2013 tuvo que solicitar ayuda externa porque su padre se molestó debido al poco respaldo económico que tenía de parte de las autoridades. “Él estaba aburrido de solventar todos mis gastos porque me decía que ‘tú te lo ganaste, eres la mejor en canoa, por qué debo seguir pagándote tus cosas’, entonces me terminó dando $3.500.000 y el resto me lo conseguí”.

En esa época, Coté estudiaba Ingeniería Comercial en la Universidad Andrés Bello de Viña del Mar, por lo que le comentó la situación a sus compañeros, quienes rápidamente solicitaron ayuda al empresario y filántropo Leonardo Farkas.

Las noticias fueron positivas luego de que Farkas accediera a la petición. “Fui a su oficina y no estaba, pero hicimos videollamada cuando me entregó la plata. Sentía mucha vergüenza porque nunca había tenido que pedir plata, pero estaba súper feliz porque iba a representar a Chile”.

El final terminó siendo feliz para Mailliard, debido a que,de un total de 12 deportistas que mandaron en la Federación, terminó siendo la única medalla de todo el grupo, algo histórico para Chile, por lo que se sintió feliz y agradecida.

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—¿Puede mejorar la situación deportiva para que otros atletas no acudan a favores para viajar?
Va mejorando, pero vamos muy lento. Creo que es súper importante apoyar a los chicos desde los inicios, hay muchos talentos que se pierden en el camino por la falta de apoyo. Yo tuve la suerte de que mi papá tenía los medios para poder ayudarme. Por ejemplo, mi bote cuesta $3,5 millones y mi remo $700 mil, eso hay que cambiarlos todos los años. Eso sin contar la suplementación, el transporte y la comida. Es súper caro mantener un deportista, entonces creo que se debe generar algún tipo de captación de talentos desde los inicios y apoyarlos en todo el proceso que van pasando.

—Las autoridades chilenas han recalcado que el país debe aspirar a trabajar como Colombia para conseguir logros deportivos ¿Se puede llegar a eso?
Yo no sé qué pasa acá. Mi pololo es colombiano, fue deportista y ahora es entrenador. He visto muy de cerca los procesos en Colombia, conociendo entrenadores de allá y es súper extraño que nosotros seamos un país que tengamos mucha más plata para invertir en el deporte y no tengamos ni la mitad de los resultados que tienen ellos en los Juegos Olímpicos. Colombia siempre se lleva una medalla olímpica. Entonces es extraño. Hay que hacer un mea culpa sobre qué hacemos nosotros.

Tras unos segundos de silencio, Maillard enfatiza: “En Chile la burocracia está matando el deporte, porque en el deporte todos los días cuentan. Hay veces que no sé cuándo es domingo, lunes o martes. Para mí todos los días son de entrenamiento, todos los días puedes mejorar un poco más. Entonces, cuando necesitas algo y que se demoren meses o hasta años en dártelo, te embarra la preparación”.

En cuanto al futuro, afirma tener claro sus aspiraciones, asegurando que le gustaría llegar a ser presidenta de la Federación de Canotaje de Chile una vez retirada de la actividad.

“Siento que hace falta alguien que realmente esté comprometido con el deporte, que quiera resultados y que esté ahí buscando tirar para arriba el canotaje, desde los más chicos hasta los más grandes, buscando resultados reales. Tengo mucho contacto en la Federación Internacional y conozco mucha gente de este mundo, eso creo que me va a dar un plus cuando llegue el momento”.

¿Lo conversaste con Karen Roco y con el resto de los canoístas en actividad?
—Es una idea que vengo hablando con Karen hace varios meses. Nos indigna que la plata se pierda, que nunca lleguen los recursos a los deportistas o que cuando nos vayamos nosotras prácticamente no quedará ninguna deportista en canotaje que pueda competir al nivel mundial al que hemos llegado nosotras. Entonces, queremos que sigan habiendo deportistas que puedan competir de igual a igual con los europeos y que siga sonando Chile como lo hicimos nosotras. Lo he conversado con Karen y vamos a estar juntas en esta misma línea y ser presidenta y vicepresidenta.

Familia y la pérdida de su padre

María José, lo ha dicho a lo largo de esta entrevista, su padre, Jorge Mailliard, era un pilar fundamental y el hombre que inculcó todos sus valores y la ambición deportiva, respaldando cada decisión que tome en su carrera. Por lo mismo, fue una gran pérdida cuando él murió en 2014.

“(Me afectó) enormemente, pero lo bueno es que alcanzó a celebrar conmigo la primera medalla histórica de Chile en un mundial, que fue el 2013 en Alemania. Ahí mi papá lloraba de felicidad. Él nunca había llorado de felicidad y siempre dijo hasta el último día que yo era la única que le provocó eso. Mi papá disfrutaba el deporte de una manera súper diferente a como lo vivía la gente común», recuerda emocionada.

Coté siempre tuvo claro el respaldo que le entregaba su padre, en todo ámbito, dice. «Si yo me hubiese querido ir a vivir a otro país para entrenar él me apoyaba. Era mi pilar fundamental como deportista”, rememora.

Es más, sostiene cada vez que gana una competencia u obtiene algún reconocimiento, el «Lalo», como era popularmente conocido en Viña del Mar, «se me viene a la cabeza». «Pienso en cómo estaría él. Su muerte me tocó muchísimo y cuando compito todavía me sigue pasando”, agrega.

«Sabía que contaba con él en todo ámbito», dice Coté, la segunda de un total de cinco hermanos que componen a la familia.

Cuando se le consulta por su presente, la canoísta recalca estar enfocada en el cierre de la temporada 2021 y en prepararse de la mejor manera para clasificar a los Juegos Olímpicos de París 2024.

—¿Te proyectas más allá de París 2024?
No sé, porque tenía pensado terminar estos Juegos Olímpicos (de Tokio) y ser mamá, pero lo pospuse porque quiero ir a París. Quiero vivir de nuevo esa experiencia, pero con todo normal, con público y sin coronavirus. Porque a pesar de no haber tenido los resultados que esperaba, sí fue la experiencia más grande que he vivido como deportista. Entonces quiero volver a vivirlo sí o sí.

—¿Cuándo comenzó la idea de convertirte en madre?
Es una idea que venía desde antes de la pandemia. Mi intención era seguir remando lo que más pudiera durante el embarazo y después retomar. Yo quería llegar a París y ver cómo estaba mi cuerpo. Hay deportistas olímpicos que sacaron medalla en el canotaje con 38 años. Entonces hasta París quiero llegar sí o sí, obviamente hay que clasificar primero porque en el canotaje el sistema de clasificación es súper difícil. Es en el mundial y solamente van cinco. Hay que ir paso a paso, pero la meta hasta ahora, es llegar a París y poder otra vez vivir esa experiencia.

—¿Por qué te gustaría ser mamá?
Siempre me ha gustado y me he planificado para tener unos tres hijos, mínimo. Vengo de una familia numerosa, somos cinco hermanos y me gusta eso de que mañana tenga hartos nietos e hijos dando vueltas por la casa. Soy la segunda de los hermanos.

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La importancia de la psicología deportiva

 «Tenía miedo, porque la gente puede ser cruel. Tenía mucha presión, sentía que la gente esperaba mucho de mí y eso también me jugó en contra”.

Estas fueron parte de las palabras de Mailliard una vez las semifinales de la categoría C1 200 en los recientes Juegos de Tokio, donde no pudo acceder a la lucha por las medallas.

Consultada sobre esta situación, aclara: “Recibí muchos mensajes de buena onda de gente que me agradeció por haberlos hecho vibrar o sentir que podíamos estar. Yo peleé mano a mano con las mejores del mundo y no fue que competí un Heat y quedé afuera. Fui pasando etapas, donde por primera vez eran dos representantes por país, entonces había 40 competidoras y quedé décima. Fui pasando etapas y eso ilusionó mucho a la gente”.

La deportista admite que “la gente me escribía y me decía que me trajera la medalla, que era la última esperanza que teníamos. Entonces la gente no se da cuenta, pero presiona mucho y en Chile no estamos acostumbrados a eso. Nosotros pasamos tres años en donde la gente no sabe ni siquiera nuestros nombres y en los Juegos Olímpicos todo el mundo está pendiente y recibimos todo ese tipo de mensajes”.

“A mí me pasó que me empecé a sentir extraña, y eso que siempre fui muy segura a la hora de competir. Partiendo porque venía de una pérdida súper grande por la muerte de mi abuela, estaba inestable emocionalmente y no sabía cómo iba a reaccionar”, señala.

“Al principio salí súper mal, muy tiesa y me costó encontrarme. Lamentablemente en el momento en el que tenía que pasar a la final me tocó un Heat muy pesado y quedamos tres de las favoritas fuera de la Final A. Prueba de eso fue que en la Final B me sentí bien e hice el sexto mejor tiempo de la general en las mismas condiciones, siendo ese mi resultado real en los Juegos Olímpicos había muchos factores como el viento, la ola que estaba para las que reman del lado derecho y yo soy zurda. Eran muchas cosas técnicas y que la gente no se da cuenta”, agrega.

—¿Qué tan importante es un psicólogo deportivo para un deportista de elite?
Antes era súper «light» con el tema psicológico y no me di cuenta hasta que lo necesité realmente. Mi abuela murió cuando yo estaba en Rusia en la mitad de la preparación para Tokio. Ella era muy importante para mí y ahí empecé a hablar con la psicóloga que me ayudó un montón. Cuando empecé a tener esas sensaciones extrañas que sentía que no podía manejar, llamé a la ministra (Cecilia Pérez) y le dije que necesitaba un psicólogo para los Juegos Olímpicos, porque esto era algo nuevo y que no sabía cómo iba a reaccionar, estaba súper inestable emocionalmente. Ella me dijo que la lista del área médica ya estaba y no se podían ingresar a más personas.

A pesar de esto, María José admite que siguieron en contacto por teléfono, pero que se sintió extraña en su debut, ya que “creía que la ola me iba a votar como tres veces al agua. Estaba mal y sentía que la necesitaba a ella en ese momento. Después me tocaba la otra salida y en Chile estaban durmiendo. Entonces, me faltó eso y es súper importante. Tengo muchos amigos que usan psicólogo y es algo fundamental para su preparación. Ahora que lo necesité le tomé el peso y la importancia que tienen”.

—¿Le comentaste esta situación a la ministra Pérez?
Tengo contacto directo con ella cuando quiera. Es súper abierta a responder. De hecho, le digo «Ceci» y no ministra porque tenemos buena relación. Pero no he tenido la oportunidad de hablarle porque tuve muchas cosas que hacer, creo que ellos se dieron cuenta. Los mismos psicólogos escribieron la carta y pasó lo de deportistas como Simone Biles, Arley (Méndez) y muchos de otros países. Entonces la próxima vez van a estar si o si en la delegación, tiene que ser así.

La carta a la que hace referencia Mailliard es a la enviada en junio de este año por el área de Psicología Deportiva del Centro de Alto Rendimiento al Ministerio del Deporte en la que manifestaban su preocupación por la no inclusión de especialistas de esta área en la delegación del Team Chile que viajaría a Japón, situación que finalmente se terminó confirmando, según publicó La Tercera.

«El chileno es súper machista»

María José es una de las mujeres más destacadas en el deporte chileno, siendo medallista en Juegos Odesur y Panamericanos, además de representar a Chile en estos Juegos Olímpicos por primera vez en su carrera, logro que luce con muchísimo orgullo.

Esto se suma a la medalla obtenida por Francisca Mardones en el lanzamiento de la bala en los recientes Juegos Paralímpicos, además de la importante actuación de Christiane Endler y la Roja femenina en el fútbol internacional.

—¿Cómo ves los logros de las deportistas chilenas en el último tiempo?
Todavía falta en algunos aspectos, pero obviamente que es un gran paso. Nosotras estamos cada día demostrando que somos capaces de romper esquemas, barreras y de tener resultados impensados. Me da mucha alegría que seamos tan power e ir mejorando año a año. Ahora fuimos la delegación con más mujeres de la historia. Vamos creciendo y eso es bueno, estamos marcando nuestro territorio y se nos está respetando más como mujeres.

—Imagino que no es suficiente
Claramente no. Siempre nos van a ver un escaloncito más abajo, pero vamos mejorando. El chileno es súper machista.

—¿Te consideras feminista?
No, para nada. Ahí normal.

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De películas románticas a los dulces

—¿Qué te gusta hacer en tus ratos libres?
La verdad es que tengo muy pocos ratos libres, pero por lo general me gusta estar al aire libre, ir a la playa, subir cerros, ir al cine, salir a comer o ver series. Soy súper tranquila.

—¿Hiciste algo diferente en la pandemia?
No mucho porque nosotros seguimos entrenando. En las casas igual hacíamos los entrenamientos. Creo que todo lo que paré en la pandemia fue un mes. Ahí estaba con depresión porque habían pospuesto los Juegos Olímpicos y no tenía ganas de hacer nada. Me acuerdo que me sentaba todos los días a ver series.

—¿Qué series te gusta ver?
Terminé de ver la quinta temporada de la Casa de Papel y ahora estoy viendo Blindspot.

—¿Y las películas?
Me gustan las películas deportivas, así como el típico niño que tiene un sueño y después lo logra. También las románticas, pero en verdad me gustan de todo. Lo que nunca me ha gustado son las de superhéroe. Cuando las veo es para apañar a mi pololo.

—¿Cuál es tu favorita?
La Propuesta 2. En general me gustan por los lugares donde se hacen. Por ejemplo, esas películas donde muestran los bosques de Canadá o casas.

—¿Te gusta salir a bailar?
Cuando tengo tiempo o estoy de vacaciones, sí. Pero cuando estoy en competencia no porque después siento que pierdo el día o ando trasnochada. Mi pololo es súper bueno para bailar.

—¿Se puede sostener una relación a distancia cuando viajas tanto?
Lo que pasa es que yo me concentro mucho tiempo en Colombia. Así yo voy para allá o él viene para acá, pero la idea es vivir juntos. Estamos tranquilos, piano a piano viendo qué pasa.

—¿Te gusta el fútbol?
No soy futbolera, pero siempre veo los partidos de Chile.

—¿Cuál es tu comida favorita para disfrutar en periodos donde no estás entrenando?
Los dulces, me encantan las tortas. Me encanta cocinar postres o cosas de repostería.

—¿Y en Tokio pudiste comer?
En la villa olímpica había todos tipos de comida y de postres, pero recién después de la competencia me comí un helado”.

Entre este íntimo repaso por sus gustos, recalca que por ahora no es tiempo de disfrutar de las delicias, ya que se viene un nuevo Mundial de canotaje en Dinamarca que comienza este 16 de septiembre, donde competirá junto a su pareja Karen Roco.

La instancia será la última del año, para posteriormente tomarse un periodo de vacaciones y entrar de lleno a la temporada 2022.

“Mis objetivos más importantes son en mayo porque serán las Copas del Mundo. Luego están los Juegos Odesur de Asunción (Paraguay) en octubre y un Panamericano específico, pero las fechas no están confirmadas”, agrega.

De momento, afirma estar contenta por tener apoyo de auspiciadores y conversaciones con distintas marcas. «Eso es bueno», dice, ya que podrá realizar una muy buena preparación para uno de sus próximos desafíos: París 2024.

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