Por Pedro Azocar
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Cada cierto tiempo estallan rumores en redes sociales que la dan por muerta. El más famoso el del 14 de enero del 2019 cuando, mediante un video cuidadosamente editado, la cuenta parodia de Facebook “Noticias que podrían haber alegrado tu día”, viralizó la información falsa.

Disfrazado como un extra de último minuto de TVN construyeron la fake news manipulando un audio de la periodista, Consuelo Saavedra, que daba por muerta a la viuda de Pinochet. La información se viralizó rápidamente hasta que fue desmentida, pero cada cierto tiempo el video se reedita y nuevamente corre el rumor en las redes.

Es tanta la popularidad que alcanza el eventual deceso de la “señora Lucía”, que hasta existe una cuenta de Twitter que alude al tema: @SeMurioLaVieja, con casi 40 mil seguidores y que se autodefine como “equipo informativo dedicado al seguimiento de la noticia que importa” y que, además, cuenta con un sitio en Instagram dedicado al mismo tema.

Esporádicamente el deceso de Hiriart es viral en redes sociales al punto que, si uno pregunta en Google ¿cuántos años tiene la vieja? o ¿y cuándo la vieja? la primera respuesta que arroja es el sitio con la biografía de la “señora Lucía” en Wikipedia. Su muerte es un fenómeno que sin duda ha sido potenciado por la inestable salud que presenta la viuda del general desde hace ya varios años.

A nivel social en Chile, se construyó un mito necrológico en torno a la figura de la viuda de Pinochet y existe una expectativa permanente por su deceso, un fenómeno social, por decir lo menos, curiosamente cruel.

Cada vez que ella ingresa al Hospital Militar, las redes sociales se activan y especulan en torno a su muerte con ironías que no tienen compasión ni con ella ni con su familia. Es la proyección de un deseo colectivo contra lo que ella encarna, la viuda de Pinochet que gobernó junto a él durante 17 años. La mujer detrás del dictador, la misma que lideró CEMA-Chile, una organización “femenina” de centros de madres que encarnaba la mirada que la dictadura le asignaba a las mujeres en aquella época. Les impartían cursos y talleres, mediante el sistema del “voluntariado femenino” encasillándolas en labores domésticas.

El rol de “lo femenino” estaba adscrito a las tareas del hogar, a lo privado, en contraposición del rol público asignado exclusivamente a los hombres. Les enseñaban costura, bordado y cocina para mejorar su calidad de “amas de casa” y, a la vez, las adoctrinaban ideológicamente mediante cursos de “educación cívica” y “ética”. La figura de Lucía Hiriart fue clave en el apoyo femenino que logró Pinochet en su época.

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La enfermedad judicial

Hace ya 20 años fue la primera vez que hubo rumores sobre su muerte. En julio del 2000, Lucía Hiriart llegó al Hospital Militar por una arritmia cardiaca y se generaron de inmediato especulaciones, pero no pasó nada y salió de alta. Luego estuvo ahí el 2005, pero no precisamente por problemas de salud.

En agosto de ese año el juez Sergio Muñoz la procesó por fraude tributario junto a su hijo, Marco Antonio Pinochet, por las millonarias cuentas secretas que Pinochet padre tenía en el banco Riggs. Eran 128 cuentas operadas con identidades falsas tanto en Chile y en el exterior. Para ello se utilizaron pasaportes falsificados y el juez estableció que además se adquirieron joyas y artículos de lujo con plata de fondos reservados de la Presidencia. Se explicó que Lucía quedó detenida en el Hospital Militar debido a “su condición de salud”.

Un año más tarde, el 10 de diciembre de 2006 cumplió 84 años y ese día sufrió una explosiva alza de presión arterial cuando le comunicaron que Pinochet, su marido, había muerto. Obviamente no hubo fiesta ni celebraciones, al menos en la familia Pinochet. El dictador agonizó ocho días tras sufrir un infarto al miocardio y un edema pulmonar a inicios de ese mes. La “señora Lucía” fue atendida por los médicos en el recinto hospitalario, según se informó a la prensa.

En Santiago, varias ciudades de Chile y el extranjero, miles de personas salieron a las calles a celebrar la muerte del que catalogaron “uno de los tiranos más crueles de América Latina”, mientras sus seguidores se congregaron también por miles en la Escuela Militar, para despedir los restos del para ellos denominado salvador de Chile.

Pero la viudez le llegó en un mal momento a la “señora Lucía”. Las propiedades de los Pinochet, sus vehículos y millonarias cuentas estaban embargadas por tribunales a causa de las investigaciones judiciales que enfrentaban. Esto hizo que la viuda recurriera al Congreso de la República mediante el envío de una carta formal donde solicitó acceder a una pensión por concepto de la dieta parlamentaria que recibía el general en su calidad de ex senador designado, el monto es el equivalente a la dieta que percibe un legislador en ejercicio, pero su solicitud fue denegada por la Cámara Alta.

El jueves 4 de octubre de 2007, nuevamente Lucía Hiriart ingresó al Hospital Militar, esta vez lo hizo en ambulancia. Se explica, porque tras la muerte de Pinochet, el Ejército restringió el personal que destinaba a su custodia, ella quedó sólo con un mayordomo y un chofer por lo que prefirió el traslado en un vehículo hospitalario.

Nuevamente la razón habría sido un “alza de presión”, pero justo el día de su ingreso al hospital, sus cinco hijos, Augusto, Lucía, Marco Antonio, Jacqueline y Verónica fueron detenidos por la policía de Investigaciones y luego trasladados a recintos penales, por resolución de la justicia durante la investigación del caso Riggs.

Lucía Hiriart, también debió quedar bajo esa medida cautelar, pero se la excluyó por “su estado de salud”. Los Pinochet salieron en libertad bajo fianza a los dos días y a ella, se le levantó la orden de arresto. La dieron de alta el martes 9 y por la noche regresó en su auto particular a su casa en La Dehesa.

Pasaron cuatro años de buena salud, hasta que el domingo 27 de marzo de 2011, la “señora Lucía” sufrió un preinfarto por lo que fue ingresada de urgencia en el recinto castrense. Permaneció internada hasta mitad de la semana cuando le dieron el alta médica. Muchos pensaron que había muerto por su edad, tenía 88 años cumplidos.

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Luego sufrió una descompensación generalizada el 25 de mayo de 2013, un aparente cuadro de neumonía el 10 de marzo de 2016 (cuando era investigada por el manejo patrimonial de CEMA Chile), problemas de salud no especificados el 9 de junio del mismo año y también el domingo 20 de noviembre, tras lo cual, “quedó en observación en su domicilio”.

Al mes siguiente, el martes 27 de diciembre de 2016, una vez más quedó hospitalizada, esta vez por “problemas respiratorios”. Pero dos semanas antes, el 10 de diciembre, ella había celebrado sus 94 años a sólo dos días de que el ministro Guillermo de la Barra, la interrogara en su domicilio por el caso CEMA Chile, donde se investiga el delito de apropiación indebida por parte del clan Pinochet de propiedades evaluadas en casi 12 mil millones de pesos.

Los primeros meses de 2017 transcurrieron en calma hasta mayo, el viernes 26 nuevamente fue hospitalizada y quedó en observación por 24 horas a causa de “una gripe”. La viuda del general terminó el año una vez más ingresada en el centro asistencial castrense, el jueves 7 de diciembre, la atendieron ahí por problemas de salud, pero “sin riesgo vital”, según informaron algunos medios. Salió de alta el viernes 8 y el hospital informó que “fue controlada con exámenes por su médico tratante para ajustar un tratamiento pertinente”. Dos días más tarde celebró 95 años.

Lucía Hiriart tampoco terminó el 2018 de buena manera, el 29 de diciembre sufrió una caída en su domicilio. Se magulló las costillas, un brazo y una mano por lo que fue atendida en la UCI del Hospital Militar. Más tarde se informó que ella “habría sufrido un pequeño desmayo”.

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En 2019, ocurrió lo más increíble, algo que acrecentó aún más el mito en torno a la “inmortalidad” de Lucía Hiriart. El martes 10 de diciembre apareció en la misa donde los partidarios de la dictadura conmemoraron el aniversario número 13 de la muerte de Pinochet. Llegó caminando, flanqueada por dos ayudantes a una iglesia en Vitacura y como ella ese día está también de cumpleaños, los asistentes a la misa le cantaron el cumpleaños feliz para celebrar sus 97 primaveras. Se la veía radiante y alegre, con gafas de sol y su típico y rígido peinado alto que caracterizó la estética de las esposas de los militares durante el régimen de su marido.

El 2020 no hay registro de nuevas recaídas que hayan significado su traslado al Hospital Militar, pero en abril dio una señal al publicar en los obituarios del diario El Mercurio un pésame por la muerte de Sergio Onofre Jarpa, el otrora líder de la derecha que fue ministro del Interior de la dictadura y que murió el domingo 19 de ese mes a causa del coronavirus. Lucía sobrevivió para despedirlo.

Pero todo estalló de nuevo el 11 julio, en plena pandemia, cuando comenzó a correr el rumor acerca de su muerte en redes sociales, rumor que se convirtió rápidamente en tendencia viral. La noticia fue desmentida por el senador Iván Moreira, uno de los pocos políticos de derecha que se ha mantenido fiel a la familia Pinochet y que mantiene vivo su aprecio y lealtad con la viuda.

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Para dejarlo aún más claro, en redes sociales comenzó también a circular la imagen del edificio de telefónica con un mensaje aclaratorio: Falsa alarma, se leía en la supuesta proyección.

Lo cierto es que Lucía Hiriart sigue con vida, sobreviviendo a los rumores sobre su muerte que pueblan las redes sociales periódicamente, sobreviviendo incluso a la pandemia del COVID-19 lo que acrecienta su fama de ser inmortal.

Aunque suene cruel decirlo, está claro que hay un porcentaje importante de la población que espera ese momento y que lo traduce en redes sociales cada cierto tiempo anunciando su deceso de manera festiva, pero lo concreto es que ella goza de buena salud. Mentalmente sigue lúcida, tiene tres enfermeras que la cuidan en turnos de 8 horas cada una y un mayordomo a su servicio. Por el aislamiento dejó de recibir a sus amigas, oportunidad que aprovechaba siempre, dicen, para recordar los “buenos viejos tiempos” de gloria junto a Augusto. Claramente la viuda de Pinochet, como anticipa Iván Moreira en su Twitter, sepultará a muchos antes de que le llegue su hora.

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