“No nacemos odiando nuestros cuerpos”: Impulsan proyecto para prevenir y tratar los Trastornos de Conducta Alimentaria

Valeria Mena y Sophia Bugueño son dos sobrevivientes a trastornos como la bulimia purgativa y la anorexia nerviosa, y que buscan que en Chile estas enfermedades "se prevengan, se diagnostiquen como tal, se identifiquen y se traten", en base a una visión integral y holística. En conversación con CHV Noticias, destacan que su importancia recae en que "es una patología tremendamente grave, porque es una enfermedad que mata".

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Por Fernanda Navarrete
“No nacemos odiando nuestros cuerpos”: Impulsan proyecto para prevenir y tratar los Trastornos de Conducta Alimentaria Instagram @sophibugue__ y @valeeemen
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Valeria Mena (21) y Sophia Bugueño (23) han vivido dos vidas muy diferentes. Sin embargo hay algo que las une, y es que ambas han sido víctimas de las dos caras de un sistema de salud que no se hace cargo de la existencia de las enfermedades que amenazaron con llevarse sus vidas y, de paso, las de sus familias.

Se trata de la bulimia purgativa y la anorexia nerviosa, dos de los principales Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA). Estos, de acuerdo a la Clínica Alemana, son “enfermedades mentales que se presentan con alteración de la conducta del comer y distorsión de la imagen corporal, y pueden tener consecuencias físicas y psicológicas graves“.

Sus nombres son bien conocidos en nuestra sociedad ya que, debido a la falta de formación, son comúnmente nombradas como objeto de bromas o ejemplificadas como “dietas”, o incluso simples conductas que adoptan las jóvenes para alcanzar el físico que quieren. Pero la realidad es mucho más severa, oscura y dolorosa.

Bien lo saben Valeria, Sophia, y todas las personas que han caído en la sombra de estos trastornos dentro de una sociedad y un sistema que, demandan, no tiene idea de cómo respaldarlas. Es por ello que estas dos jóvenes tomaron la iniciativa de apoyarse en sus estudios y vivencias para redactar un proyecto de ley que busca prevenir y tratar estos casos.

Se conocieron por Twitter en febrero de este año. Valeria está en cuarto año de Psicología en la Universidad de Valparaíso y Sophia se acaba de titular de la misma carrera en la Universidad de Concepción. Sin saber de la otra, ambas trataron y fallaron al intentar llevar adelante sus planes de visibilizar y ayudar a otras jóvenes que han sufrido lo mismo que ellas.

Tras enterarse de los proyectos que tenía cada una, unieron fuerzas y el día de hoy tienen redactada la Ley de prevención, atención, diagnóstico y tratamiento de los trastornos de la conducta alimentaria en Chile. Con ella, Mena y Bugueño buscan que en nuestro país un TCA, en base a una visión integral y holística, “se prevenga, que se diagnostique como tal, que se identifique y se trate no solamente la persona enferma, sino también su familia y su entorno”.

Prevención: “Nos comunican que hay cuerpos que son más valiosos”

En conversación con CHV Noticias, Valeria define que “los TCA son trastornos multifactoriales, por lo tanto es importante trabajar primeramente desde la prevención“. Para lograrlo, es necesario partir tanto “desde las instituciones educativas”, como de los medios de comunicación. De esta forma, buscan que se “eduque al respecto y que se advierta que hay cuerpos que son alterados” en el contenido mediático que consumimos.

“La violencia simbólica y los cánones de belleza que se imponen socialmente son de los factores que más predominan en los TCA“, afirma. “No nacemos odiando nuestros cuerpos. Aprendemos a hacerlo. (…) Así lo vamos viendo en la tele, en redes sociales. Nos comunican que hay cuerpos que son más valiosos y más importantes que otros”.

Sophia, quien ya ejerce como psicóloga y se encuentra realizando una especialización en estos trastornos en Barcelona, declara que “hoy en día se dice que los TCA tienen relación con la vanidad, pero hay múltiples factores sociales y culturales. Por esto mismo hay que generar educación, hay que hablar sobre qué son. Nuestra ley está enfocada en poder educar en los colegios, poder educar a las familias (…). Mientras no haya un conocimiento de la gravedad de este tipo de enfermedades, es súper difícil poder llegar a tiempo y poder salvar la vida de una persona”.

Atención y diagnóstico: “Es una enfermedad que no existe para el Estado”

Ambas jóvenes son sobrevivientes de un TCA, enfermedades que no están consideradas en el sistema de salud chileno. Las dos lo advirtieron en carne propia al tener que pasar por diferentes profesionales y centros hospitalarios, experiencias que las inspiraron en primer lugar a estudiar la carrera de Psicología y más tarde iniciar con este proyecto.

Sophia sufrió de anorexia nerviosa, la cual consiste en “una enfermedad psiquiátrica caracterizada por una seria alteración de la percepción de la imagen corporal“, según define la CLC, en donde quien la padece “recurre a distintos métodos para lograr perder peso, basados fundamentalmente en una restricción anormal de la ingesta de alimentos, seguido por patrones muy rígidos y selectivos, que al mismo tiempo son irregulares y desordenados”.

La joven de 23 años debió ser internada en 2015 al estar en riesgo vital por su enfermedad. Sin embargo, en su ciudad natal de Concepción no había ningún centro que estuviera capacitado para recibirla. Es por ello que debió mudarse junto a su familia a Santiago, en donde debieron costear de manera particular por su hospitalización, exámenes, insumos y cada profesional que la atendió. Según relata, su isapre le dio completamente la espalda a su familia y, al demandar el caso, la justicia falló en su contra.

Me di cuenta de que yo tuve suerte. Que la situación que había pasado, el que pude estar hospitalizada, era un privilegio. (…) Si yo me había salvado de mi riesgo vital fue porque mis papás dieron todo para que yo me mejorara. Hablo de una cuenta de más de 60 millones de pesos”, declara. “Fue ahí cuando pensé que tenía que hacer algo”.

“Mientras no haya un conocimiento de la gravedad de este tipo de enfermedades, es súper difícil poder llegar a tiempo y poder salvar la vida de una persona”

En el caso de Valeria, su enfermedad perjudicó a su sistema digestivo, por lo cual sufre de fuertes dolores y malestares. Ella está diagnosticada con bulimia nerviosa, la cual se caracteriza por actos de “acciones compensatorias” al consumo de alimentos, tales como “autoinducción de vómitos, uso de laxantes y diuréticos, restricción alimentaria, ejercicio físico excesivo”, entre otros.

“Cuando llegaba al hospital me tenían que atender por gastritis u otra patología, ya que en Chile no se reconoce la salud mental como algo importante y solo hay tratamientos paliativos”. Por sobre esto, denuncia también que los profesionales que la trataron ejercieron abuso de poder sobre ella: “Me decían que no me iba a mejorar, que era mi culpa que estuviera muriendo, que yo estaba hundiendo y enfermando a mi familia”.

Ambas saben que no son ni las primeras ni las últimas en pasar por esto. Así lo han visto conversando con más jóvenes, estudiando sus carreras universitarias y ejerciendo en centros de salud mental. “Creo que somos personas que vivieron muchas injusticias en primera persona que no merecíamos pasar“.

“La gente se está muriendo por los Trastornos de Conducta Alimentaria. Es una enfermedad que no existe para el Estado. Es carísima. Es grave. Es mortal“, reflexiona Valeria. A nivel internacional, “la tasa de mortalidad de los trastornos de la conducta alimentaria es la más elevada entre las enfermedades mentales“, afirma un metaanálisis de 36 estudios realizado en 2011.

“Es una enfermedad que no existe para el Estado. Es carísima. Es grave. Es mortal

Tratamiento: “Necesitamos personal de salud capacitado”

Según la CLC, el tratamiento de un TCA  “debe ser en conjunto con un psiquiatra, un médico especialista en nutrición, un psicólogo y nutricionista“, el cual debe apuntar a “lograr recuperación del peso, rehabilitación nutricional y la normalización de hábitos alimentarios saludables”. Por otra parte, las jóvenes también exigen que desde la medicina general se tenga conocimiento sobre estas enfermedades para que se les de el trato correspondiente en servicios de urgencia y salud pública.

En Chile es un desafío no solo tener un TCA, sino también poder tratarlo. “Como profesional que atiende este tipo de patologías, para mí es súper frustrante no tener con quién derivar a mis pacientes porque simplemente no hay especialistas y, si los hay en el caso de la salud privada, te cuesta 90 lucas la consulta”, declara Sophia.

“No hay que olvidar que, si bien son patologías de salud mental, también son patologías que tienen muchas implicancias físicas. Por lo mismo es muy complejo tratar con ellas y las herramientas que se necesitan”, agrega. “Mientras no exista un personal capacitado, va a ser súper difícil que se tome como la patología que es (…) Es importante educar, que haya un tratamiento y que se cubra“.


Valeria añade que “hay una crisis tremenda en Chile. Los TCA han aumentado en un 30% solo con la pandemia. Necesitamos que sean incorporados y cubiertos por el GES -o cual sea que sea el futuro sistema de salud”. Las cifras que entrega son respaldadas por el estudio de Alejandra Espinosa, académica de la Universidad Católica, el cual además señala que “el riesgo a padecer trastornos alimentarios afecta alrededor del 12% de los adolescentes chilenos, con mayor prevalencia en mujeres”.

Es importante mencionar que las últimas cifras oficiales del Ministerio de Salud sobre la prevalencia de los TCA corresponden al año 2007, mientras que el Colegio Médico actualizó sus cifras el año 2011. Estas señalan que, en ese entonces, 500.000 jóvenes entre 14 y 30 años de edad sufrían anorexia o bulimia, con un 20% de mortandad. Se  aproxima que para 2016, había 2.000.000 de personas afectadas en nuestro país. Estos son datos evidentemente desactualizados, por lo que “desconocemos la gravedad (de estas enfermedades) hoy en día”, dice Sophia. “Necesitamos que nos tomen en cuenta en el sistema, que actualicen cifras”.

El avance de este proyecto

De la mano con la diputada María Francisca Bello y su asesora legislativa Carolina Pérez, han logrado dar grandes pasos e incluso sostuvieron una reunión con la Ministra de Salud María Begoña Yarza. “Tenemos todo listo. Va a salir sí o sí desde el Congreso”, asegura Valeria en conversación con CHV Noticias.

De acuerdo a lo que nos anticipan, tendrán una próxima reunión con la Ministra de la Mujer Antonia Orellana y el Ministro de Educación Marco Antonio Ávila. Esto, con el fin de trabajar en conjunto con dichas carteras y lograr cubrir todas las áreas que el proyecto plantea.

“Tengo una amiga que falleció en noviembre del año pasado por culpa un Trastorno de la Conducta Alimentaria. Ella llegó a pesar 25 kilos”, lamenta Sophia. “Esta lucha no solo es por mí, sino también por ella y por todas las demás que sufrimos de esto“.

“Queremos que las próximas generaciones crezcan bien, crezcan felices, crezcan libres de estereotipos y cánones de belleza“, dice Valeria, a lo que Sophia complementa que esperan que en un futuro hayan “generaciones conscientes del daño que generan sus palabras sobre los cuerpos de otras personas. Generaciones que no normalicen odiar la comida ni hacer dietas restrictivas, que no aprendan a odiar lo que ven en el espejo“.


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