Por Pedro Azocar

¿Qué fue lo que alcanzó a ver antes que le arrebataran los ojos?

¿Cuál fue el último destello de luz que registró su mirada antes que la oscuridad atravesara sus pupilas?

Gustavo Gatica (22) está de pie en medio del tumulto con su cámara fotográfica. Son cientos de jóvenes que gritan desafiantes. Vociferan y saltan en la mitad de una calle bloqueada y tienen rabia. Lo expresan como habla la rabia: tiran piedras, insultan y quieren quemarlo todo. Hay humo y fuego en su protesta.

Entre el bullicio de ese estallido humano que transpira el enojo, se siente la tensión que alerta los sentidos. La respiración se agita porque el aire es picante y huele a lacrimógena y hay que correr a ratos sobre el cemento resbaloso. Mojado con agua y químicos del guanaco.

Al frente, a media cuadra, el despliegue blindado de Carabineros los contiene apenas. Los oficiales solicitaron refuerzos y se aprontan a intervenir.

Son cerca de las seis de la tarde del viernes 8 de noviembre de 2019.

El último destello

Es instintivo que los fotógrafos avancen hacia el lugar donde pasan las cosas porque ahí están las fotos, pero Gustavo Gatica no llegó al sector a causa de ese impulso. Su cámara ya no tenía baterías y él actuó con ese instinto porque también era un manifestante.

Las detonaciones de las lacrimógenas, el humo de las barricadas y el flujo humano de una multitud que confluye hacia un mismo punto son señales ineludibles que convocan a los que se movilizan en las calles.

Se abrió paso desde Vicuña Mackenna hacia el poniente por calle Carabineros de Chile para llegar a la primera línea, donde los más osados enfrentan a la policía. Cerca de 300 muchachos encapuchados y enardecidos quieren romper todos los cercos que bloquean la zona.

Gustavo Gatica es más alto que el promedio. Con su metro 80 tiene una mejor perspectiva para ver lo que sucede. Hace semanas participa en las marchas. Toma fotos y protesta como todos. Es uno más entre las cerca de 80 mil personas que a esa hora se congregan en la Plaza Italia y sus alrededores. Faltan sólo 10 días para llegar al mes desde que partió el estallido de octubre.

Gustavo va saltando junto a los otros, en medio de ese silencio que siempre anticipa las cosas. Esa milésima imperceptible de segundo que advierte que se viene algo terrible que siempre ocurre de golpe, es el estallido de un ruido que acalla el bullicio de la turba.

¡¡¡PTAF, PTAF, PTAF, PTAF, PTAF, PTAF!!!

Suenan los tiros que desencadenan la estampida.

Un país con olor a lacrimógena

Cuando Carabineros utiliza sus escopetas antimotines lo hace según un protocolo.

Se supone que es el último recurso no letal del que disponen para enfrentar la protesta que se salió de control. Primero intentan disuadir por otros medios.

La advertencia verbal. El carro lanza aguas. Las bombas lacrimógenas y la arremetida a palos cuerpo a cuerpo.

El arma antidisturbios sólo se justifica, según el protocolo, cuando está en peligro la integridad física de los efectivos. Cuando el objetivo que se persigue no se ha conseguido mediante el uso de los otros medios disponibles. Cuando el olor a lacrimógena ya no resulta.

En este caso particular, fueron varias unidades las que llegaron al sector para “restablecer el orden”, orden al que llamó el Prefecto de Fuerzas Especiales, coronel Santiago Saldivia Parra cuando solicitó apoyo por radio usando el código policial GAMA-1, nombre clave que lo identifica y que abreviado se escribe G-1.

Dos días después de que Gustavo quedara ciego, Mónica Rincón entrevistó al director general de Carabineros, general Mario Rozas. El domingo 10 de noviembre le preguntó por los ojos de Gatica: “quienes dispararon sabemos quiénes son”, respondió ante las cámaras.

“Están identificados y todos los antecedentes están en conocimiento del Ministerio Público para que se pudiera establecer en un momento dado esta verdad jurídica”, agregó.

Más tarde, sin embargo, el general Mario Rozas desconocerá sus palabras cuando declare ante la Fiscalía.

“Quiero explicar que cuando yo en prensa indiqué que sabía quiénes eran los funcionarios, me refería a que, sabiendo día y lugar, es posible cruzar la información y saber qué funcionarios estuvieron en el lugar”, dijo y lo mantuvo cuando le exhibieron el video con sus declaraciones en CHV Noticias.

La batalla de calle Carabineros de Chile

El lunes 11 de noviembre, Carabineros inició el sumario administrativo para establecer las eventuales responsabilidades funcionarias en las lesiones que dejaron ciego a Gustavo Gatica Villarroel.

Al inicio del sumario había un supuesto sospechoso: el capitán José Ignacio Cárdenas Morgado, de la dotación de la 28° Comisaría de Fuerzas Especias (FF.EE.).

Este oficial declaró ante el fiscal sumariante, coronel Renato Avello, el 25 de noviembre. Su testimonio es el más largo en el proceso.

El viernes 8, a eso de las 16:50 horas, la Central de Comunicaciones de FF.EE. –CENTRAL GAMA– le ordenó concurrir a la zona “en cooperación a GAMA-3 y GAMA-1”. En clave policial se refiere al 3er mando de FF.EE y al prefecto jefe de esa unidad, respectivamente.

El capitán explica que, al acudir al llamado, “nos envían al sector de Plaza Italia en la intersección de calles Ramón Corbalán con Carabineros de Chile, debido a que el personal policial que estaba en el lugar se encontraba siendo agredido por manifestantes y necesitaban el apoyo de otro ariete”.

El registro de los contactos radiales entre los efectivos de FF.EE. es parte del sumario e indica que los incidentes en calle Carabineros de Chile comenzaron a eso de las 15:00 horas. Hay constancia, según la carpeta, que ya en ese minuto había efectivos que usaban sus escopetas antidisturbios contra los manifestantes.

La bitácora que da cuenta de los diálogos efectuados a través de los transmisores portátiles que usan los efectivos detalla que a las 15:30 horas salió de la unidad de Fuerzas Especiales el carro J-023 al mando de G-3 o GAMA-3, en clave policial. Este es uno de los oficiales que figura solicitando cooperación en el sector, según el testimonio del capitán Cárdenas Morgado.

A las 15:38 CENTRAL GAMA informa ya de un herido por tiros de escopeta realizados por “personal MACUL”, clave que usan para designar a los buses de Carabineros con dotación de la Escuela de Suboficiales. Los antecedentes emanan de GRIFO-8, funcionario que lidera el Ariete-6, compuesto como casi todos los arietes, por un vehículo blindado, un carro lanza agua y un bus, en este caso, con 10 funcionarios. Todas las comunicaciones radiales están codificadas bajo esa lógica.

En su declaración, el capitán Cárdenas Morgado recuerda que, al llegar a Carabineros de Chile con Doctor Corbalán, observa una gran cantidad de encapuchados que lanzaban todo tipo de proyectiles contra los funcionarios y que ahí se entrevista con el comandante Claudio Crespo Guzmán, teniente coronel y subprefecto de FF.EE. que responde a la clave policial GAMA-3.

Éste le ordena ayudar a contener a los manifestantes.

El capitán Cárdenas relata que cuando llegó a bordo del carro J-533, su acompañante, el cabo 2do. Juan Luís Peña Jorquera, fue alcanzando por una bomba molotov a la altura de una pierna al descender del vehículo y que él ayudó a apagarlo. Luego de esto reconoce el uso de su escopeta antidisturbios. Eran las 17:45 cuando la utilizó por primera vez. Asegura que percutó 50 cartuchos de 12mm durante todo el lapso que estuvo en el área.

Su teatro de operaciones fue precisamente en Carabineros de Chile, entre Doctor Corbalán y Vicuña Mackenna, donde permaneció hasta las 21:30 horas.

El capitán dice que respetó los protocolos de disparo “apuntando siempre a la parte baja del cuerpo y a una distancia superior a los 30 metros”. También reconoce que pudo herir a uno de los manifestantes, de lo cual, asegura, dejó una constancia radial. Esto habría ocurrido a las 19:20.

Ante la última indicación del fiscal que lo invita a agregar algo, el capitán deja una constancia. Quiero hacer presente, dice, “que en el lugar que intervine no era el único que la utilizó (la escopeta), ya que había más oficiales y suboficiales operando con dicho armamento”. Una constancia que resulta ser cierta y que vuelve más compleja la investigación del caso de Gustavo Gatica.

Sospechoso por omisión

El coronel Renato Avello, que ofició de fiscal en Carabineros, dio por cerrado el sumario a inicios de diciembre y el martes 9 envió copias a la prefectura de FF.EE. para notificar a los involucrados.

La investigación determinó, tal como lo dijo el capitán en su declaración, que al menos ocho funcionarios usaron sus escopetas en la zona y horarios donde resultó herido Gustavo Gatica:

  • El coronel Santiago Saldivia Parra, prefecto jefe de FF.EE.
  • El teniente coronel Marcelo Bustos Moya (GOPE)
  • El mayor Jean Hirsh Aceituno (GOPE)
  • El capitán José Cárdenas Morgado de FF.EE.
  • El capitán Rodrigo Pérez Mujica de la Academia de Ciencias Policiales
  • El suboficial Víctor Fernández Castillo (GOPE)
  • El sargento 1ero. Gerónimo Saavedra Herrera (GOPE)
  • El sargento 2do. Eric Aburto Muñoz (GOPE).

Todos ellos figuran también en la investigación que realiza la Fiscalía Centro Norte, la cual busca establecer las responsabilidades penales, a diferencia del sumario de Carabineros, que persigue sólo las faltas administrativas y disciplinarias las que, en este caso según ellos, no existieron.

El fiscal consideró imposible determinar que fueron perdigones disparados por funcionarios de la institución los que dañaron los ojos de Gustavo Gatica, menciona incluso que pudieron ser los manifestantes quienes lo dejaron ciego.

Pero el mismo día que el sumario llegó a la prefectura de FF.EE, la Fiscalía Regional Metropolitana Centro Norte ordenó a la Brigada Investigadora de Delitos contra los Derechos Humanos de la PDI concurrir a esa unidad de Carabineros para realizar diligencias específicas.

El subcomisario Cristián Lizama, a cargo de la investigación, debía incautar el certificado de servicio del carro policial J-023, identificar a su tripulación, la munición asignada y las especies fiscales que los funcionarios utilizaron el 8 de noviembre de 2019 y, en específico, requisar la cámara que utilizó el teniente coronel Claudio Crespo Guzmán, además de las tarjetas de memoria y verificar si el aludido oficial descargó imágenes desde su cámara GoPro en la oficina audiovisual de la prefectura.

La diligencia de la PDI no es extraña, ya que dentro de los involucrados en la investigación sumarial de Carabineros está quien a la fecha era el prefecto de FF.EE, coronel Santiago Saldivia, junto a los otros siete funcionarios ya señalados.

No obstante, al repasar esta lista, hay algo que de inmediato llama la atención. En ella no aparece el nombre del teniente coronel Claudio Crespo Guzmán, así como tampoco figura en casi ninguna de las cerca de 300 páginas del sumario realizado por Carabineros.

¿Por qué entonces la PDI y Fiscalía pusieron sus ojos sobre él como se desprende de la diligencia realizada en la prefectura de Fuerza Especiales?

¿Es que la omisión de su nombre en el sumario lo convirtió en sospechoso?

El parte 9619, la autodenuncia

Lo más complejo para los investigadores de la PDI será establecer cuántos efectivos realmente estuvieron en las calles Carabineros de Chile, Doctor Corbalán y Vicuña Mackenna en los horarios en que uno de ellos disparó contra Gustavo Gatica. Dónde se ubicaron específicamente y en qué dirección apuntaron sus armas.

Según concluye el sumario policial, ocho funcionarios usaron sus escopetas en el lugar, pero al revisar en detalle el grueso expediente, podemos constatar que fueron más los que estuvieron ahí y que, además, hay otros cuyo testimonio genera dudas razonables respecto de su participación.

El primer antecedente que destaca en la investigación de Carabineros es el parte Nº 9619, del día 9 de noviembre, presentado en la 3° Comisaría como autodenuncia y que fue derivado a la Fiscalía Centro Norte. En él también figuran los nombres de ocho funcionarios de Carabineros que utilizaron sus escopetas antidisturbios durante las protestas ciudadanas del día anterior en la zona centro de Santiago.

Lo que llama la atención es que, de ellos, sólo uno aparece en la conclusión del sumario por su presunta participación en las lesiones de Gustavo Gatica. Nuevamente se trata del coronel Santiago Saldivia, el prefecto jefe de Fuerzas Especiales.

El parte aludido menciona que este oficial estuvo en la intersección de Vicuña Mackenna con Carabineros de Chile entre las 17:26 hasta las 21:00 horas y que disparó 105 tiros de escopeta. Luego utiliza su arma en el Parque Forestal y más tarde en Alameda.

El coronel mantuvo esta versión cuando declaró ante el fiscal de Carabineros, pero sin entrar en tanto detalle ya que lo hizo por oficio. No fue interrogado personalmente.

Otro oficial que figura en el parte 9619 es el teniente coronel Andrés Graves Quiroz, prefecto 2do. de FF.EE, quien, según consigna ese documento, habría estado en la zona de Plaza Italia entre las 18:00 y las 21:30 horas con la escopeta antimotines, con la que habría efectuado una cantidad de disparos que el parte no especifica. Tampoco se aclara en qué intersección de calles actuó con su arma. Por su rango, este oficial responde a la clave operativa GAMA-2.

Este oficial declaró ante el fiscal sumariante de Carabineros el 27 de noviembre de 2019, oportunidad en que modificó la primera versión consignada en el parte donde se situó en Plaza Italia.

Graves especificó haber percutado “125 cartuchos de 12mm de munición no letal con perdigón de goma” en la intersección de las calles Nueva Providencia con Huelén entre las 18:25 y las 21:20 horas, a un kilómetro y medio de distancia de su versión inicial. Luego especifica que avanzó hacia Plaza Italia con su unidad para replegar a los manifestantes hacia calle Pio Nono.

Pese a estas contradicciones el oficial quedó fuera de la lista que consigna a los eventuales sospechosos en el sumario de carabineros.

Otro funcionario que cambió su versión entre lo dice el parte 9619 y lo que declaró ante el fiscal fue el teniente Fernando Fernández Camiroaga. En la autodenuncia presentada el 9 de noviembre se lee que disparó 75 veces en Alameda con Doctor Corbalán.

Pero al comparar esto con su declaración ante el fiscal se observa una diferencia en la cantidad de tiros, ya que reconoce ante este último sólo 10 disparos. Fernández Camiroaga tampoco generó sospecha al fiscal de Carabineros, pese a esta diferencia de 65 tiros.

Los otros cinco oficiales que consigna el parte figuran usando sus armas a mayor distancia del foco de la investigación. Uno de ellos en calle Portugal, dos en Nueva Providencia con Huelén, otro en la zona del monumento a los Mártires de Carabineros -en un horario que lo excluye- y el quinto en la esquina de Santa Rosa con Arturo Prat, una intersección de calles que no existe.

Independiente de esta anécdota, nuevamente llama la atención que en el parte de autodenuncia 9619 ocurra lo mismo que en el sumario de Carabineros y no figure el teniente coronel, Claudio Crespo Guzmán, 3er. Hombre de FF.EE, pese a que varios indicios permiten presumir que estuvo en el lugar y que usó su escopeta antidisturbios ese día.

Indicios que delatan

Interrogado en este caso por la Fiscalía Centro Norte, el general director Mario Rozas explicó la importancia que tiene la calle que lleva el nombre de su institución ahí en las proximidades de Plaza Italia: “es considerada (…) un área segura, donde se ubican buses y vehículos institucionales, además es un área de descanso, está la iglesia y el monumento a los mártires”.

Esta respuesta del general explica por qué confluyeron en el lugar tantos efectivos y por qué la férrea defensa para impedir el paso de los manifestantes a esa zona. Ese día, anarquistas desmantelaron el mobiliario de la parroquia de La Asunción, ubicada a pocas cuadras, y quemaron en la calle bancas e íconos religiosos. Desconocidos también prendieron fuego a la sede de la Universidad Pedro de Valdivia, por lo que el monumento de Carabineros y su iglesia institucional obviamente eran blanco de los manifestantes más radicalizados. Es de suponer que el Alto Mando tenía eso bastante claro, por lo que concentró en la zona un fuerte contingente para proteger sus “símbolos institucionales”.

El mayor Juan Escobar Cisternas, a cargo del dispositivo Macul-20, declara en el sumario policial que estuvo destinado a la custodia del monumento a los Mártires de Carabineros al mando de 25 funcionarios junto a otros dos oficiales. El mayor entrega antecedentes que permiten dimensionar lo que ocurrió ese día.

Hay que recordar que  los enfrentamientos entre los manifestantes y Carabineros comenzaron a eso de las 15:00 horas, según consignan las comunicaciones radiales y que muy temprano se usaron las armas antidisturbios.

A las 16:40 horas nuevamente se informa que carabineros utiliza sus escopetas. GAMA-3 relata que los manifestantes lanzan bombas molotov a los efectivos y a las 16:45 alerta que algunos periodistas se encuentran muy cerca de los encapuchados “cruzándose en la línea de fuego”, dice textual.

Minutos antes de esta comunicación radial, el mayor Juan Escobar Cisterna recuerda, en su declaración ante el fiscal, que concurrió a calle Carabineros de Chile con Doctor Corbalán para entregar municiones al capitán Guillermo Villagra Soto. Afirma que le pasó una caja de cartuchos de 12mm. y que después regresó al monumento a los Mártires de Carabineros, lugar donde estaba asignado.

El capitán Guillermo Villagra Soto figura a cargo del grupo denominado Macul-35, que prestó colaboración para controlar los desmanes que ocurrían en el perímetro de las calles Carabineros de Chile, Doctor Corbalán y la Alameda. En el sumario se indica que, junto a los capitanes José Sanhueza Quiroz y Marcelino Espinoza Moya, estaba a cargo de una dotación de 21 funcionarios de la Escuela de Suboficiales.

En un documento manuscrito donde da cuenta de las novedades del servicio de ese día, Villagra Soto detalla que se hace uso de la escopeta, granadas de mano (lacrimógenas), cartuchos de 37mm (lacrimógenas) en el sector de Doctor Corbalán y que su unidad se repliega hasta la intersección de calle Carabineros de Chile. Destaca que, en el lugar, colaboraron también FF.EE. y personal del GOPE en la contención de los manifestantes.

Más adelante, detalla la cantidad de insumos utilizados en la represión de la protesta. Llama de inmediato la atención la cantidad de tiros de escopeta percutados. Se indica que fueron 450 cartuchos de 12mm. Este oficial no fue parte del sumario de carabineros.

Unos pocos minutos más tarde de la entrega de tiros que relata el mayor Escobar Cisternas, llega al lugar en el carro J-533 el capitán José Cárdenas Morgado. Tal como dice en su declaración ante el fiscal, hay registro radial del incidente donde su acompañante resulta quemado por una bomba molotov.

 

Como él mismo reveló, Cárdenas Morgado se entrevistó ahí con el comandante Claudio Crespo Guzmán, quien no fue investigado en el sumario institucional y que responde a la clave GAMA-3. El capitán es, además, quien se preocupó de dejar constancia ante el fiscal de Carabineros, señalando que hubo varios funcionarios que usaron sus armas antidisturbios en la zona.

Cuando ya nos acercamos a las 18:00 horas, la bitácora que da cuenta de las comunicaciones radiales indica que la situación en el sector de Calle Carabineros de Chile, Vicuña Mackenna y Doctor Corbalán se está saliendo de control. Se informa del saqueo a la parroquia de La Asunción, ubicada en la esquina de calle Barón de Coubertin, desde donde los manifestantes retiran objetos y los utilizan para encender barricadas.

La próxima comunicación radial registrada que alude a los incidentes en el sector ocurre a las 18:28 y emana de GRIFO-03, quien señala que en Doctor Corbalán con Alameda se llegó a Nivel-4.

Esto significa un “nivel de agresión activa” contra Carabineros, lo que permite, según la norma (Uso de la Fuerza: Actualiza Instrucciones al respecto, Circular Núm. 1.832.- Santiago, 1 de marzo de 2019.), el “empleo de medios reactivos como armas no letales, tales como disuasivos químicos, bastón de servicio, esposas, carro lanza aguas o tácticas defensivas para inhibir la agresión”.

La escopeta antidisturbios, cargada de cartuchos con proyectil de goma, sería considerada un arma no letal lo que facultaría su uso en esta circunstancia.

Lo que de inmediato llama la atención en el informe entregado por la Central de Comunicaciones de FF.EE. es que aparece el nombre del capitán Cárdenas Morgado vinculado a este incidente, pero extraña que figure escrito a mano sobre el documento, lo que indicaría que fue puesto en la bitácora con posterioridad y por sobre la versión original. Además, lo sitúa geográficamente en un punto distante a la zona de Carabineros de Chile y Vicuña Mackenna, que es el lugar donde Cárdenas Morgado se situó en su declaración. También destaca que el comunicado radial provenga de GRIFO-3, una clave que no había aparecido en ese sector.

En ese horario, el despliegue policial ya es masivo en todo el perímetro. Involucra a efectivos del GOPE a cargo del teniente coronel Marcelo Bustos Moya y al carro J-036 de esta unidad al mando del mayor Jean Pierre Hirsch. Con él están el sargento 2do. Antonio Pulgar, el sargento 1ero. Gerónimo Saavedra, el suboficial Víctor Fernández Castillo y el cabo 1ero. Francisco Tapia. Al menos cinco de ellos usaron sus escopetas antidisturbios contra los manifestantes. Ocuparon casi 900 tiros de 12mm en total.

El próximo comunicado radial que consigna el informe de FF.EE. ocurre a las 18:32 minutos y entrega, aparte del horario, tres datos: “Uso de escopeta, GRIFO-3; Doctor Corbalán-Carabineros de Chile”.

Estas comunicaciones radiales son las que más se aproximan a los horarios en los que fue herido Gustavo Gatica y emanan de la misma fuente que responde a la clave policial GRIFO-3.

La otra unidad que está en la zona a la hora de los disparos es MACUL-33, al mando de los capitanes Guillermo Villagra Soto y Rodrigo Pérez Mujica. Éste último es quien utiliza la escopeta, percutando 126 tiros durante toda la jornada.

Pero mientras esto ocurre en calle Carabineros de Chile, el mayor Juan Escobar Cisterna, del dispositivo MACUL-20, se desplaza hasta la intersección de Alameda con Doctor Corbalán donde un grupo de unos 300 manifestantes se enfrentan con carabineros. En ese lugar también hace uso de su escopeta, según él mismo confirma al entregar el informe de su turno en la comisaría.

Pero todo indica que su unidad también estuvo en la zona donde resultó herido Gustavo Gatica, al menos a eso de las 19:00 horas ya que, en el mismo informe, el oficial detalla que una funcionaria resultó herida en ese sector a causa de las pedradas que lanzaban contra ellos. Especifica que el incidente ocurrió en calle Carabineros de Chile con Vicuña Mackenna.

Este oficial también indica que, debido al alto número de manifestantes, debieron concurrir en apoyo las unidades Macul N-5, N-33 y N-35; personal de FF.EE. a cargo del prefecto de la unidad; funcionarios del GOPE, y dependientes de la 1era. Comisaría de Santiago, quienes “utilizaron escopetas y carabinas antigases dejando las constancias respectivas en sus libros y/o unidades”. Además, sitúa en el lugar hasta pasadas las 10 de la noche al comandante Crespo Guzmán, quien ordena a una sección de esa unidad concurrir al Consulado de Argentina ubicado en Vicuña Mackenna.

El mayor Juan Escobar Cisternas, en su declaración ante el fiscal, restringe el uso de su escopeta a la zona del monumento a los mártires de carabineros y al sector de Doctor Corbalán con Alameda, pero llama la atención la cantidad de cartuchos que percutó. Según su propio informe, fueron 300 tiros de 12mm.

Todos estos antecedentes permiten configurar el cuadro que se vivió en esa zona la tarde del 8 de noviembre. Está claro que hubo una gran cantidad de efectivos de Carabineros disparando y que utilizaron bastante munición de 12mm. En el informe entregado por la central de comunicaciones de Fuerzas Especiales, emitido a las 00:22 horas para dar cuenta de los “consumos, detenidos y personal lesionado” en la jornada, se consigna el uso de 1.117 cartuchos de escopeta de ese calibre.

 

Llama la atención que G-3 figura como el oficial de esa prefectura que más tiros disparó. Fueron 178. Aun así, no fue interrogado en el sumario de Carabineros.

La cantidad de cartuchos utilizados permite dimensionar la violencia de la jornada. El GOPE informó 897 tiros, FF.EE. 1.117, los dos dispositivos MACUL suman 750 cartuchos, lo que daría un total de 2.764 disparos percutados. Si consideramos que cada proyectil carga 12 perdigones serían 33 mil 168 proyectiles lanzados contra los manifestantes ese día.

Un poco de mitología

Fuerzas Especiales de Carabineros,
un Grifo nos orienta como emblema,
testa vigilante de águila ensamblada,
al cuerpo de un león con su melena.

Así dice el Coro del Himno de las Fuerzas Especiales de Carabineros de Chile. No es de extrañar, porque el escudo de la unidad policial es un Grifo, una criatura mitológica poderosa, que conjuga elementos fisionómicos de dos animales que reinan en sus respectivos ambientes, la tierra y el aire.

El grifo se representa con cabeza de águila, sus patas delanteras culminan en dos poderosas y afiladas garras y su cuerpo inferior es el de un musculoso león de pelaje amarillo. Apolo, el dios griego, cabalga en su lomo.

La clave GRIFO-3

Lo primero que uno piensa para tratar de descifrar a qué corresponde la clave GRIFO-3, mencionada en las comunicaciones radiales que hablan de disparos a la hora en que presumiblemente resultó herido Gustavo Gatica, es en el carro lanza aguas.

Gracias a fuentes internas de la policía uniformada, sabemos ahora la historia de los “grifos” de la mitología, lo del himno y el escudo y que, en clave interna, la palabra se usa para referir a los funcionarios que pertenecen a las Fuerzas Especiales.

Grifo es un código que opera entre ellos, que se ordena por antigüedad de mando. Códigos que sólo conocen y entienden quienes pertenecen a la institución.

Sabemos que la clave GAMA alude a la prefectura de Fuerzas Especiales:

  • GAMA-1 representa a la primera antigüedad en esa unidad, en este caso, identifica al prefecto en jefe coronel, Santiago Saldivia
  • GAMA-2 refiere al segundo al mando, el teniente coronel Andrés Graves Quiroz;
  • GAMA-3, el tercer hombre con rango de teniente coronel, en este caso es el subprefecto de FF.EE, Claudio Crespo Guzmán, el oficial excluido del sumario.

También sabemos que GRIFO-3 corresponde a un oficial de menor rango al de teniente coronel en el escalafón.

Esta clave radial es relevante, porque alude a que a ese oficial, entre las 18:28 y las 18:32 minutos, estaba en calle Carabineros de Chile con Doctor Corbalán y dio cuenta del uso de escopetas antidisturbios, disparos que se percutaron en el lugar y hora donde resultó herido Gustavo Gatica.

GRIFO-3 es testigo y también ejecutor de varios tiros. En el informe que registra el uso de munición durante esa jornada figura con 60 cartuchos utilizados.

Conocidos todos estos antecedentes que emanan del propio sumario de Carabineros, cabe hacer la pregunta: ¿quién es GRIFO-3? Y también, ¿por qué el sumario no ahondó en ese antecedente? ¿Por qué Carabineros excluyó además de su investigación a GAMA-3, el teniente coronel Claudio Crespo Guzmán?

Un puzzle indescifrable

La complejidad de este caso radica en la cantidad de funcionarios desplegados en la zona, la cantidad de disparos que realizaron, el tipo de arma utilizada que dificulta definir la trayectoria de sus múltiples proyectiles y la confusa información aportada por Carabineros, incluso tras la realización del sumario. Un puzzle que parece indescifrable.

Cuando Carabineros actúa con las escopetas antidisturbios, los funcionarios se coordinan en terreno. Irrumpen de improviso en grupos de tres o cuatro y se despliegan en formación lineal de escaramuza o de cuña, a lo ancho de la calle de frente al tumulto, disparando sus armas en forma simultánea. Un barrido de tiros que hace retroceder en estampida a los manifestantes asustados por el ruido de las armas y la lluvia de proyectiles.

Los perdigones salen a una velocidad que supera los 200 m/seg. (más de 720 Km/Hora). El daño que causan depende de la distancia entre el tirador y su objetivo: a menor distancia hayuna menor dispersión de los proyectiles y un mayor daño en el blanco ya que estos se concentran en un menor radio del cuerpo, es decir, a mayor distancia mayor amplitud de impacto, pero menor daño en el objetivo.

¿A cuantos metros entonces se percutó el disparo contra Gustavo Gatica que dos perdigones impactaron de lleno en su rostro a muy poca distancia uno de otro? Algo que la PDI intenta descifrar mediante el análisis de las cámaras GoPro que, por norma, deben usar los efectivos que portan armas antidisturbios.

A mediados de junio, el subdirector de Carabineros, general Diego Olate, informó la baja de una quincena de funcionarios de la institución como resultado de los sumarios realizados por los abusos e irregularidades cometidas a partir del 18 de octubre de 2019 en la represión de las protestas. Ahí se destacó que en el caso de Gustavo Gatica se había iniciado el proceso de baja de un funcionario por incumplir los protocolos. En concreto, el oficial habría descargado imágenes de su cámara GoPro en su computador de trabajo sin informar de ello, los videos darían cuenta de su actuar en el sector el día en que el estudiante perdió los ojos. El funcionario en cuestión no es otro que el teniente coronel Claudio Crespo Guzmán, GAMA-3 de FF.EE, el mismo que no figura en el sumario institucional.

Ante esto, Carabineros informó que realiza un nuevo sumario, argumentando que este oficial fue excluido de la primera investigación porque el fiscal investigador no tuvo conocimiento de una ampliación del parte 9619 que fue presentada con posterioridad y que, sí incluía a este funcionario en los incidentes que derivaron en el uso de las escopetas antidisturbios.

Todas estas situaciones no hacen más que sembrar dudas respecto del actuar policial, pero independiente de ello, la investigación avanza cerrando el círculo para dar con la identidad de los involucrados.

Gustavo Gatica volvió el 11 de marzo de 2020 a la zona de Plaza Italia, el mismo día que el gobierno conmemoró dos años en el poder. La noche anterior, el joven dio a conocer una carta a través de su familia.

“Todos los asesinatos, mutilaciones, torturas y violaciones NO PUEDEN QUEDAR IMPUNES. Tanto (Sebastián) Piñera, (Mario) Rozas, (Gonzalo) Blumel, (Andrés) Chadwick y todos sus cómplices, deben asumir sus responsabilidades políticas y penales. En este contexto, es nuestro deber continuar en las calles exigiendo justicia y dignidad por cada una de las personas que hemos sido violentadas por el Estado”, dice la misiva en su penúltimo párrafo.

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