Por Alicia Ruz
Foto: instagram @chica.rosadita

A los 12 años aprendió a programar, a los 15 comenzó su activismo por los derechos digitales y a los 18 años ayudó a redactar la primera política de Inteligencia Artificial (IA).

Hablamos de Valentina Muñoz Rabanal (18), activista de STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés), estudiante de Ingeniería Civil Informática, líder de la Asociación de Mujeres Jóvenes por las Ideas (Amuji) y una de los cuatro defensores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.

«Desde Amuji hablamos mucho de la violencia bidireccional que viven las niñas: la violencia de género y el adultocentrismo. Las niñas tienen una doble barrera contra la cual batallar», comentó la joven programadora a CHV Noticias.

Lee también: Antonia Contreras, la chilena elegida entre los 50 mejores estudiantes del mundo: «Quiero marcar la diferencia»

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, fue quien nombró a Valentina como una de los cuatro defensores de los ODS. La acompañan en el desafío el premio Nobel de La Paz, Kailash Satyarthi; el presidente de Microsoft, Brad Smith; y el grupo musical de K-pop, Blackpink.

El cargo honorífico tiene por objetivo promover los 17 objetivos de desarrollo sostenible, además de instancias de participación y promoción de la Agenda 2030. «Tengo una responsabilidad importante, soy la única latinoamericana y la más joven. Trataré de enfocar el trabajo en cómo las juventudes podemos instaurar nuestras voces en los procesos políticos a lo largo del mundo«, detalló la activista digital.

En marco de su designación, y durante la 76° Asamblea General de la ONU, Valentina presentó la charla Derechos Digitales. En la instancia, que contó con más de 500 mil espectadores en vivo, abordó la brecha digital evidenciada por la pandemia y la urgencia de establecer derechos digitales.

Lee también: «No nos achicamos ante ellos»: Milf Parrilleras, las mujeres que compiten profesionalmente en los asadores

Adultos: «Tienen que dar un paso a la construcción intergeneracional»

La relación entre Valentina y las ciencias parte cuando ella tenía 9 años y vio cómo los programadores trabajaban en la oficina de su madre. Posteriormente, a los 12, entró a un taller de programación en el Liceo Carmela Carvajal.

El camino no fue fácil, incluso sufrió hostigamiento por parte de un profesor. «Nos decía ‘yo soy el hombre adulto, yo sé cómo funcionan las cosas’. Siempre nos tiraba para abajo, quería abarcarlo todo y no nos dejaba ser protagonistas de lo que estábamos haciendo. Yo no me quedaba callada, le respondía, y terminó hablando mal de mí y mi familia. Lo denuncié y lo despidieron».

Dada su experiencia, Valentina instó a las niñas y adolescentes a armar redes con personas que se interesaban por lo mismo: «Yo también pensé que estaba sola, que era la única niña programando y es el discurso que nos venden a todas, que estás solas e invades un espacio que no te corresponde. Generar redes es la forma que tenemos para avanzar porque la solidaridad es nuestra mejor arma». 

Lee también: María José Mailliard, canoísta olímpica: “En Chile la burocracia está matando el deporte”

Esta fue la misma motivación con la que Valentina y sus compañeras de liceo armaron Amuji. En marco del mayo feminista (2018), la programadora reflexionó: «Había un contexto social que me hizo despertar y pensé ‘debe haber tantas niñas pensando que están solas, deberíamos armar redes para que podamos evitar que deserten de la ciencia y tecnología'».

Al principio, Amuji fue un espacio colegial que evolucionó a nivel comunal y nacional. Hoy es una asociación internacional latinoamericana  y forman parte de la alianza Mi Voz Cuenta, en donde participan también la Defensoría de la Niñez, América Solidaria, Unicef y la Red de Universidades por la Infancia.

Valentina recuerda sus inicios, junto con las dificultades que tuvo que enfrentar, y le envió un mensaje a los adultos que creen ser superiores a todas y todos los jóvenes que buscan ser protagonistas del cambio con nuevas ideas:

«Analicen por qué. Yo creo que lo que los moviliza es el miedo a lo nuevo, el miedo a la obsolescencia, pero hay algo que no pueden detener y es el tiempo. Si seguimos permitiendo que sólo los adultos de cierto rango etario dominen el mundo, ellos también van a quedar obsoletos. Si quieren ser más productivos y sostenibles tienen que dar paso a la construcción intergeneracional, es la única forma de que tengamos un protagonismo equitativo». 

Lee también: «Se puede ser científica y ser mujer»: Mónica Rubio, la astrónoma que ganó el Premio Nacional de Ciencias Exactas

La ciberguerra

«La guerra actual es la ciberguerra y va a funcionar mientras nadie se dé cuenta que estamos en guerra». Con esas palabras, la programadora comenzó aclarando el escenario que enfrentamos. La pandemia del COVID-19 hizo más visible lo inserta que está la tecnología en nuestras vidas, pero ¿sabemos los peligros a los que nos exponemos?.

En la voz de Valentina, «estamos viviendo un proceso global con la cuarta revolución industrial. Las revoluciones industriales han estado ligadas históricamente a las guerras, entonces estamos viviendo el proceso y tenemos que protegernos. Está súper sesgado el acceso al ciberespacio, por tanto, tenemos una guerra que está sesgada: Pelean hombres, blancos, heterosexuales, con acceso a internet y el ciberespacio».

«Hay un montón de cosas que tenemos que empezar a regular, y ya llegamos súper tarde», aseveró. En ese sentido, manifestó que «las personas que estamos metidas en el tema hablamos de una ciberguerra, pero que la gente no lo sepa es la mayor señal de que vamos muy tarde». 

Lee también: Las claves para entender Dominga, el proyecto que comunidades advierten pone en peligro el ecosistema de Humboldt

Un reportaje del periodista de CHV Noticias, Pedro Azócar, reveló cómo funciona Pegasus, el software que convierte al celular en espía. En sus conclusiones, advirtió que en Chile no existe ninguna entidad para resguardar la información expuesta en el ciberespacio. «Lo primero es desestancar del Congreso la Ley de Protección de Datos. Es importante que se instaure un diálogo con las partes involucradas, los desarrolladores y usuarios», evidenció Valentina.

«Se entiende que sólo las personas que sepan de ciencia y tecnología deben hablar del tema, pero la verdad es que tenemos que involucrar a los usuarios, niños, adultos mayores, personas de las sectores rurales que no tienen acceso a la tecnología, y empezar a construir. Si van a seguir construyendo de manera sesgada, poco diversa e inclusiva, no va a ser una política efectiva», declaró.

Un mensaje a las autoridades

«Todo avanza muy rápido cuando hablamos de tecnología, y es muy incierto, entonces es difícil dimensionarlos. La tecnología no va a dejar de avanzar y tenemos que agarrar el ritmo a nivel social, económico y político», reflexiona la joven.

Por lo mismo, la  activista y programadora enfatizó en la relevancia de este tema y la importancia de abordarlo, especialmente en el marco de un proceso constituyente. «Recuerden que los derechos digitales son derechos humanos», les dice a los convencionales.

«Están redactando una constitución histórica, tras una hecha en dictadura, es una deuda para nuestro territorio que esta nueva Constitución tenga un enfoque en DD.HH. y dentro de ellos tienen que estar los derechos digitales, si no lo van a incluir, está mal hecha», recalcó.

Lee también: Roser Fort: “Creo que es una misión del Estado el reconstruir no solo el Centro Arte Alameda, sino que sus alrededores”

En tanto, al futuro presidente e integrantes del próximo Congreso Nacional los insta a «involucrar ciencia, tecnología y digitalización de la comunidad en sus programas».

«Trato de ser visionaria, me gustaría que en cinco o 10 años tengamos definidos los derechos digitales, tengamos acceso universal al internet, dispositivos electrónicos como computadores para toda la población y que estemos trabajando en la digitalización, porque no sólo debemos entregar las herramientas, sino que también educar sobre cómo comportarnos y cómo utilizar correctamente las herramientas en el ciber espacio». 

En definitiva, la joven programadora sabe que debemos seguir avanzando en esta materia, pero el escenario es complejo si seguimos actuando como actores pasivos de lo digital, dice. ¿Llegamos tarde? Sí, pero aún hay esperanza y convicción para enmendar el rumbo con voces como las mujeres de Amuji y Valentina Muñoz.

Tags:

Deja tu comentario