Por Marcelo Barrientos
Cedida a CHV Noticias

Yonathan Ariel Parancán (22) es un joven que vive del fútbol. Comenzó jugando desde muy pequeño y llegó a cumplir el sueño de debutar en el profesionalismo. Ahora, es el encargado de iluminar el mismo anhelo en cientos de niños y niñas.

Oriundo de Calbuco, comuna que se ubica a 54 kilómetros de Puerto Montt en la Región de Los Lagos. De origen mapuche, el joven se desempeñó en diversos torneos amateurs hasta que la gran oportunidad llegó en el otro extremo del país: Antofagasta.

“Jugué un nacional en Antofagasta a los 12 años como refuerzo de una selección de Quellón. Con el pasar de los partidos se me fue acercando un caballero, yo no sabía quién era porque era viejito y creía que era una persona más. Cuando finalizó el campeonato me dijo ‘te presentas el 26 de febrero a las 10 de la mañana en San Carlos de Apoquindo”, cuenta.

El aludido es Alfonso Garcés, veedor histórico de las inferiores de Universidad Católica que se dedica a recorrer el país en busca de jóvenes promesas, a quienes invita a probarse en el club en caso de tener las condiciones necesarias.

En el currículum de Don Alfonso, como es conocido, se encuentran figuras como Gary Medel, Mauricio Isla, Mark González y Felipe Gutiérrez, solamente por nombrar algunos campeones de América, todos ellos descubiertos en sus viajes a lo largo de Chile y llevados al actual tricampeón del fútbol chileno.

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Lo que nunca consideró este defensa central o lateral derecho, es que una vez culminado el campeonato en el norte, no volvería a vivir a su casa, ya que debió presentarse inmediatamente en los cruzados para realizar la prueba que superó con éxito y que permitió que se convirtiera en cadete del club.

“Recuerdo que el campeonato finalizó el 23 ó 24 de febrero, entonces no sacaba nada con devolverme a Calbuco porque estábamos en Antofagasta, así que me quedé en Santiago y de ahí no volví más”, relata a CHV Noticias.

El camino no fue nada fácil y al principio tuvo que alojarse en la casa de una tía en la capital, para finalmente conseguir un cupo en la Casa Cruzada y acomodarse allí. Luego, vinieron los títulos, los llamados a la selección juvenil y la cercanía con una generación (1999) que sacó varios futbolistas que ahora son profesionales, entre los que están Ignacio Saavedra (UC), Vicente Fernández (Palestino) y Andrés Souper (Antofagasta), solamente por mencionar algunos.

Los préstamos en Primera B y el retiro

Pese a ser ascendido al primer equipo en 2018 e incluso ir al banco en una ocasión de la mano del ex DT de la UC Beñat San José, Parancán fue cedido a préstamo a inicio del 2019 a Barnechea, donde finalmente logró debutar en el profesionalismo.

Tras nuevamente no ser considerado por la institución en 2020, vino una nueva cesión en Santiago Morning, donde jugó poco y nada. Debido a esto y otros factores, como algunas lesiones en su tobillo de larga duración, tomó una radical decisión: retirarse del fútbol profesional.

“No me sentía a gusto estando en Santiago. Estaba solo y por momentos me sentía abandonado. Extrañaba mucho a mi familia y eso me pesó mucho porque salí muy chico de la casa. Tuve dos operaciones y también estaba solo, de verdad la pasé mal”, describe.

Yonathan admite que en Católica “estaba en una zona de confort. Era el que jugaba, el titular y el que mandaba a la defensa. Pasar de ser ese jugador al profesionalismo me dio un vuelco totalmente diferente, ahora eres el ‘hueón malo’ porque no te citan o estás en el equipo B. Mi perspectiva fue muy alta y de arriba se fue al suelo. Por momentos me las banqué y entrenaba, pero sentía que no se me daban las cosas. Cuando eres más grande te das cuenta como son las cosas”.

— ¿Te sentiste decepcionado del fútbol?
— En momentos me sentí decepcionado de mí mismo, porque sentía que no se me daban las cosas. A veces me equivocaba y ‘pateaba la perra’. Me decía ‘por qué me está pasando esto’ y cosas así. Pero como te digo, el retirarme joven fue porque extrañaba mucho a la familia y sentí que si me iba un año más me iba a cagar la cabeza.

Debido a esto, Yonathan desestimó una oferta formal de San Antonio Unido en Segunda División Profesional y optó por regresar a Calbuco. Allí, comenzó a experimentar las dificultades diarias de la vida, como la falta de dinero y de algo que hacer.

“Me vi envuelto en situaciones que nunca pensé, pasé de estar jugando a no hacer nada y ver cómo me ganaba la vida y las lucas. Fue un poco frustrante en ciertas cosas porque igual ganaba mis lucas y pasar a no ganar nada… se me complicó. Se me nublaba un poco la mente en el sentido de qué voy a hacer. Me cuestionaba qué hice mal o si quizás tomé una decisión apresurada”, agrega.

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La Escuela Oficial UC Calbuco

El ahora ex futbolista se mantuvo haciendo trabajos esporádicos por varias semanas. Vendió alcohol y ayudó a su padre que tiene una empresa de venta de choros, producto muy adquirido en la zona sur del país.

En ese momento, recalca que fue conociendo que “el mundo laboral es complicado y duro”, pero quiso aprovechar su experiencia en el fútbol y se le ocurrió la idea de formar una escuela de fútbol en la ciudad. “Pensaba y me decía ‘estuve en la selección, estuve en la Católica, jugué dos años profesionalmente, voy a utilizar mi currículum ahora”.

Sin embargo, al principio no estaba considerada que fuera algo oficial de los cruzados. Incluso, Yonathan tenía pensado llamarla “Formando campeones”, aunque todo cambió gracias a una conversación con un referente del conjunto estudiantil.

“Un día estaba hablando con Milovan Mirosevic, le comenté que quería crear la escuela y sabía que iba a repercutir harto (en Calbuco). Él me dijo que fuera una filial de la UC y así surgió. Ahí dije ‘aquí la voy a hacer’. Milovan me ayudó a gestionar un par de contactos hasta que finalmente lo tenemos, ya estamos trabajando con más de 130 niños”.

El 6 de septiembre pasado fue la inauguración de la Escuela Oficial UC Calbuco, logro que lo llena de orgullo tanto a él como a sus papás. “Soy un cabro joven y tener una cabeza para manejar 130 niños y ocho personas trabajando igual se vuelve un poco desesperante, jaja”.

“Fui jugador y que los niños me vean a veces entrenando con ellos o que los esté dirigiendo para mí es bonito. La idea es sacarle el máximo provecho a esto e incentivar el deporte”, añade Parancán, quien también aclara que pretende “sacar la mayor cantidad de jugadores para que se prueben en Católica o en cualquier equipo. Hay que enseñar los valores y a los más chicos que se diviertan, pero mi principal foco debe ser sacar niños a la UC para alguna prueba, cosa que vayan a medirse contra otros niños en Santiago”.

La escuela funciona tres veces por semana, lunes, martes y viernes, y tiene un valor de $36 mil mensual. Es mixta y cuenta con kinesiólogos, paramédicos y un completo staff de profesores que entrena a niños y niñas de 3 a 17 años.

— ¿Te gustaría que estos mismos futbolistas fueran a Calbuco para impulsar la escuela?
— Estoy gestionando con un par de amigos. Con Marcelino Núñez tengo mucha comunicación y con Ignacio Saavedra igual. También tenemos algo avanzado con las mujeres de Santiago Morning, porque la escuela es mixta y sería bonito traer un par de jugadoras para que los niños se entusiasmen y queden motivados”.

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El futuro en el fútbol

Como ocurre en varios casos, el “bichito” del fútbol sigue picando y Yonathan confirma que pretende buscar una nueva oportunidad en el profesionalismo, algo que también asegura le daría otro status a su escuela.

“Quiero volver a jugar. Ya lo decidí. No sé a qué equipo, pero la idea es irme a jugar para que la escuela tenga otro nombre, porque puedo achuntarle y en uno o dos años volver a Primera División o jugar una Copa Libertadores”.

El joven calbucano sostiene que el retorno es por su bienestar y el de su familia. “Extraño el fútbol, la onda que hay en el camarín y de la gente, eso se echa de menos. Lo quiero hacer por mí y por la Escuela, que al final es mi empresa. Tenemos varios niños, estamos trabajando bien y quiero que tenga otro renombre”.

Por el momento, se mantiene entrenando para estar a punto en lo físico y vive económicamente gracias a los ingresos de la escuela, colaborando también con su padre en la empresa familiar.

“Si vuelvo ya no sería la Escuela del Yonathan Parancán ex futbolista que se retiró, sino que sería la del Yonathan Parancán que estuvo jugando la Libertadores”, sentencia.

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