Por Bárbara Mateluna
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¿Cómo afecta el nuevo coronavirus a las granjas educativas con animales y a los zoológicos del país? Es la pregunta que nos hicimos y cuya respuesta, lamentablemente, es una sola: están viviendo un verdadero calvario.

Una suma de acontecimientos empeoró una crisis que había comenzado mucho antes: primero los afectó la sequía que por 11 años se mantiene en la zona centro norte del país, luego vino el estallido social de octubre que disminuyó las visitas a estos recintos durante todo ese periodo y ahora la pandemia de COVID-19 que los tiene al borde del colapso.

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Quienes trabajan en las granjas educativas o zoológicos privados dicen que lo hacen por amor a los animales y hoy día realizan un importante esfuerzo para mantener las instalaciones, pese a que casi están sin recursos.

Ellos se sustentan económicamente de las entradas que generan las visitas recreacionales y educativas que realizan las familias y colegios, algo que por la pandemia se redujo a cero.

Ya no hay reservas de comida

En la Granja Educativa ubicada en el Parque Mahuida de La Reina, por ejemplo, la situación es dramática. Este lugar, con 21 años de historia, fundada por Oscar Knust y su familia, alberga a más de 60 animales y hace ocho semanas, es decir dos meses, que no recibe ingresos.

“El año pasado disminuyeron nuestras ventas en un 15% entre octubre y diciembre, llegamos a marzo con una caja muy disminuida, prácticamente sin reservas. Lo único que nos ha salvado es que en febrero habíamos comprado alfalfa, que es lo que comen nuestros animales, para tres meses, pero ese tiempo ya pasó y nos queda muy poco“, comentó Oscar Knust, gerente general y fundador de la Granja aventura, a CHV Noticias.

Ante esta situación, el domingo 10 de mayo la municipalidad de la comuna de La Reina realizó una donación de fardos a la granja.

“Hemos hecho un esfuerzo como municipio y, a través del Parque Mahuida, realizamos esta donación. Además, hemos acordado una alianza de colaboración con la Feria de Chacareros quienes van a donar verduras y frutas. Esto para ayudar a los animales de la Granja Aventura que se han quedado sin alimentos”, informó José Manuel Palacios, alcalde la comuna.

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Un aporte para el difícil momento que están viviendo al interior de la granja y que requiere aún más colaboración para mantener en funcionamiento el recinto según dicen los dueños. “Necesitamos más ayuda, ya que el fardo de alfalfa está carísimo debido a la sequía“, explica Knust.

“Es una situación dolorosa, complicada, porque aquí no solo se necesitan los alimentos, se necesita agua, electricidad.  Nosotros como familia estamos sin ningún peso, con ingreso cero“, cuenta angustiado.

Para realizar una donación, hay que comunicarse a través de los canales oficiales del recinto.

“Tuvimos que vender animales”

Una situación similar vive la Granja Educativa de Lonquén, ubicada en el sector rural del mismo nombre, en la comuna de Talagante. Este recinto, a tan solo 45 minutos de la capital, no recibe visitas del público desde mediados de marzo y sólo cuentan con ingresos que provienen de la lechería que es parte de la granja y que sigue produciendo.

“Ha sido un periodo difícil, acá dependemos del público. Tuvimos que desvincular a más de 40 personas en un principio, porque no vendíamos entradas“, comentó Viviana Farfán, parte del equipo de administración de la Granja Educativa de Lonquén.

Un drama humano que también se replica en la situación de los animales que viven aquí. Viviana explica que de los más de 100 animales que tenían, sólo quedan el 60% o 70% de ellos: “Tuvimos que disminuir, vender crías, tuvimos que hacerlo para poder sobrellevar el costo de lo que significa el alimento“.

Saben que la futura apertura del recinto no será pronto, por eso a partir de esta semana, y a través de sus redes sociales, comenzarán a subir material para el público en donde mostrarán como viven los animales de la granja la cuarentena.

Con eso, esperan también sensibilizar a sus clientes y a los amantes de los animales, que si lo desean pueden ayudar contactándose directamente con los canales oficiales de la Granja Educativa.

La crisis que vive el Buin Zoo

El Buin Zoo es uno de los zoológicos más grandes de Sudamérica y lleva más de dos meses completamente cerrado al público, por lo que mantenerlo operativo es sin duda, uno de los desafíos más complejos para todo el equipo que aquí trabaja.

El zoo es un ente privado, por lo que no recibe subvención del Estado, ni mucho menos de fundaciones, es decir, el ingreso más potente proviene de la venta de entradas. “Hoy día estamos con una campaña para vender entradas para el próximo año, como manera de ayudarnos a hacer caja, así que los invitamos a agendar una próxima visita”, explica Ignacio Idalsoaga, director del Buin Zoo.

Se trata de una de las tantas formas de ayudar al zoológico, en cuyo sitio web dispusieron una serie de opciones para realizar donaciones al recinto.

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Y es que no les queda otra opción que apelar a la solidaridad de sus clientes y del público debido a los elevados costos que implica mantener con alimento a todas las especies animales que albergan. El director del Buin Zoo explica que los volúmenes de alimentos que aquí se consumen son enormes “son 7.500 fardos de pasto al año, 2.500 kilos de carne al mes, 1.300 kilos de pescado mensuales, manzanas, solo por mencionar una fruta, son 400 kilos a la semana y 700 kilos de verduras cada siete días“.

Sin embargo, Idalsoaga detalla que ese volumen de comida no es lo más caro para ellos, sino otros alimentos que deben traer del extranjero: “Son los alimentos concentrados americanos, son alimentos especiales y tenemos un requerimiento de 5.500 kilos mensuales. Es un costo de operación extremadamente alto“.

La pandemia golpea económicamente sobre todo a aquellas empresas que dependen de la venta de entradas y los zoológicos y granjas educativas están gravemente afectadas por esta crisis. Daño que que repercute directamente en los huéspedes de estos recintos, cuya subsistencia puede estar en peligro. Ahí la importancia de generar canales de colaboración para ir al rescate de estos animales que su pueden convertir en víctimas inocentes de la pandemia.

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