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Estudio emite lapidaria calificación a industria salmonera en Chile: Recomienda “evitar” consumo de productos de dos zonas

Un reporte de Seafood Watch calificó con nota roja a los productores de salmones de nuestro país, reforzando la necesidad de aprobar el proyecto de ley que exige mayor transparencia en el uso de antibióticos y otros químicos a todas las empresas que operan en territorio nacional.

Estudio emite lapidaria calificación a industria salmonera en Chile: Recomienda “evitar” consumo de productos de dos zonas Agencia UNO
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Un estudio elaborado cada cinco años por el programa Seafood Watch, es el responsable de examinar las condiciones en que se producen los salmones a lo largo de diferentes países del mundo. En esta ocasión, la más reciente publicación fue ciertamente lapidaria para la industria salmonera nacional.

En dicho informe, según recogió el medio chileno El Mostrador, se hizo una recomendación dirigida a los mercados internacionales de evitar el consumo de una parte de los salmones que son cultivados en Chile.

Con respecto a los productos de Los Lagos y Aysén, que es en donde se concentran una parte mayoritaria de las empresas de esta industria, se estableció que “el alto uso de antibióticos y pesticidas para controlar enfermedades y el piojo de mar son de preocupación crítica”.

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Por su parte, de acuerdo con lo establecido por la ONG Oceana que vela por la conservación marina, este informe “refuerza la necesidad urgente de aprobar el proyecto de ley” que exige mayor transparencia en el uso de antibióticos y otros químicos a todas las empresas que operan en Chile lo antes posible. Cabe recordar que éste, actualmente, se encuentra a la espera de ser votado en la Cámara Alta del Congreso.

La directora de la organización mencionada, Liesbeth van der Meer, señaló que “la salmonicultura es, por lejos, la actividad que más antibióticos utiliza en Chile, la resistencia bacteriana es un problema mundial y tendría que ser la misma industria la que esté preocupada de transparentar estos datos”.

Asimismo, la activista indicó que “por años las empresas se han opuesto a transparentar estos datos, que son de suma importancia en la evaluación del manejo de centros de cada una de las empresas”, agregando que “inexplicablemente el proyecto de ley se entrampó en su último trámite“.

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Daño ambiental

De acuerdo con el reporte, otro de los aspectos negativos de la producción salmonera en esta zona tiene que ver con los “escapes masivos de salmones desde los centros de cultivo, especialmente del salmón coho, el que pareciera estar estableciéndose en la naturaleza y aumentando su rango de distribución”.

Dada la naturaleza carnívora del salmón, algunas especies endémicas corren un grave peligro.

“El proyecto de ley, que esperamos que se vote este mes, contempla una nueva regulación sobre escapes de salmones, estableciendo sanciones efectivas por cada evento, buscando así prevenir el escape de salmones que terminan impactando profundamente al medio ambiente”, planteó finalmente van der Meer.

La respuesta del Consejo del Salmón

Desde el Consejo del Salmón, agrupación que reúne a cinco grandes productores, ven con otros ojos el estudio de Seafood Watch. A través de un comunicado, aseguran que están avanzando en “la reducción de antibióticos a través del acceso y análisis de datos relevantes de la industria en completa transparencia”.

En el gremio señalan que “el índice del Seafood Watch considera que todos los centros que cuentan con la certificación internacional del Aquaculture Stewardship Council (ASC) pueden considerarse bajo la clasificación amarilla (buena alternativa) y son recomendadas”, añadiendo que en Chile, cerca del 55% de la producción de salmón “está certificada bajo el estándar ASC”. En este sentido, indican, “sería incorrecto afirmar que el estudio del Seafood Watch no recomienda consumir salmón cultivado y producido en Chile”.

En la entidad destacan del estudio que por primera vez desde 2018 “una región de Chile completa, Magallanes, está calificada como amarilla (“buena alternativa”) para el salmón del Atlántico, subiendo de calificación desde el nivel rojo“. Lo anterior, a juicio de la agrupación, “es una clara señal de progreso y demuestra los esfuerzos y el compromiso de las empresas salmonicultoras para avanzar en una producción más sostenible, reducir el uso de antibióticos y también con la transparencia en la entrega de información para la evaluación técnica”.

El gremio señala eso sí que aún “queda camino por recorrer, ya que lamentablemente, tanto el cultivo de salmón atlántico -no certificado aún bajo ASC- en dos de las 3 regiones evaluadas (Los Lagos y Aysén) así como el cultivo de salmón coho en las tres regiones de la macrozona sur, siguen calificados como rojos, pero cada una por distintas razones y, pese a aquello, cada especie muestra avances”.

La agrupación precisó que respecto del salmón atlántico, el informe del Seafood Watch, que evalúa 27 zonas geográficas en seis países donde se cultiva esta especie, calificó en rojo a 19 de ellas (70%), “encontrándose así áreas en rojo también en países como Noruega o Canadá”.  Finalmente, desde la agrupación de cinco productores de salmón en Chile, señalan que el propio informe muestra que “la industria ha reducido el uso de antibióticos en un 40% desde que se inició la colaboración en 2018″. 


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