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A un año desde que comenzó la pandemia, la salud mental se vuelve un tema cada vez más importante. Esto, no sólo por los efectos negativos que puede tener el encierro y la falta de contacto con otras personas, sino también por los típicos factores de estrés que trae consigo marzo.

Al respecto, la psicóloga Ester Laherrán de la Clínica Bupa Santiago explica que existen algunos indicadores que pueden darnos señales de alerta para evitar que el estrés termine superándonos.

Cuando tenemos dificultad para dormir, por ejemplo, es un síntoma de que estamos estresados. Cuando tenemos cambios en la regulación emocional, también”, añade la especialista.

A ellos se suman la ansiedad y los cambios drásticos en el apetito, ya sea que se genera de manera anormal una falta de este o un exceso.

Además de requerir atención especializada cuando se note alguno de estos efectos, existen métodos de relajación que uno mismo puede realizar para llegar a ser capaz de “administrar” de mejor forma mis emociones.

Siempre podemos acudir a la relajación emocional, al proceso de autoconocimiento. Este está basado en el proceso de inconsciente a consciente, saber gestionar mis propias emociones. Por ejemplo, saber cómo estoy, cómo me siento. Y poder expresarlo me va a ayudar mucho para identificar si estoy bien o mal y poder acudir a un profesional de la salud mental”, comenta Laherrán.

Asimismo, la psicóloga reconoce que el efecto positivo que tuvo la pandemia es detenernos y aprovechar con más calma del tiempo familiar. “Ahora, el altruismo, la resiliencia, la empatía y el amor han sido palabras que nos han ayudado mucho a seguir adelante con esta actitud positiva“, concluye la especialista, que durante la crisis sanitaria ha estado en la primera línea de la contención emocional en Clínica Bupa Santiago.

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