La oficina de administración de alimentos y medicamentos de Estados Unidos (FDA según sus siglas en inglés) prohibió la venta del jabón antibacterial en todo su país, según un comunicado publicado el pasado viernes. La principal razón entregada fue la falta de evidencia de que efectivamente funcionen, y que de hecho podrían fortalecer a las bacterias que pretenden combatir.

La agencia determinó que el triclosán y el triclocarbán, los principales componente de estos jabones, no es capaz de reducir las enfermedades infecciosas. Una de las razones es que la mayoría de las enfermedades que los seres humanos pueden contraer a través de las manos y el cuerpo son virus, mientras que las bacterias normalmente provienen de fuentes donde el jabón no tiene relevancia, como por ejemplo la comida.

Además, la concentración en que están presentes los productos en los jabones antibacteriales es muy pequeña, lo que en lugar de matar las bacterias les ejerce presión para evolucionar y hacerse resistentes al componente —como una vacuna— lo que contribuye a que las personas que utilizan estos jabones tengan menos capacidad de combatir las bacterias cuando entran a su cuerpo.

En el país no se ha implementado esta prohibición, y varios jabones en el mercado chileno incluyen los componetnes determinados inseguros por el gobierno estadounidense.

La entidad estadounidense recomendó utilizar jabón normal, que atrapa a los microbios en lugar de intentar eliminarlos, permitiendo simplemente enjuagarlos y sacarlos de la piel.

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