Por Ignacia Jiménez
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No hay fotos de lo que pasó ese 8 de junio de 1730 en Valparaíso, menos videos de los destrozos de un puerto que por esos años vivía al alero de los españoles. Plena época colonial y solo existen relatos de un terremoto y posterior tsumani que dejó a miles de fallecidos.

A 290 años del movimiento de casi 9 grados Richter, los académicos en la zona están preocupados ante la posible ocurrencia de un hecho similar.

Para Patricio Winckler, ingeniero civíl oceánico e investigador del Centro de Observación Marino para Estudios de Riesgos del Ambiente Costero de la Universidad de Valparaíso, la posibilidad está latente. A su parecer, la placa más cercana al mar no se movió lo suficiente con los terremotos de 1906 y 1922.

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“Se especula que aún estaría acoplada y sería esperable que esa zona tenga un movimiento similar y cuando eso pase va a generar un tsunami probablemente grande”, indica.

Si bien los terremotos no son predecibles, insisten los expertos, el análisis en el Centro Sismológico Nacional (CSN) es más amplio. Sergio Barrientos, director del CSN, asegura que un terremoto en Valparaíso es posible “así como lo es en gran parte de Chile también. En toda la costa es posible que ocurran terremotos de magnitud 7,5 o superior, que pueden llegar a producir grandes daños”.

¿Valparaíso está preparado para un megasismo?

Otro punto que preocupa a los expertos es cómo Valparaíso y Viña del Mar resistirían un eventual terremoto. Dos ciudades vecinas con servicios en la zona más cercana al mar, la mayoría de las viviendas en los cerros, muchos edificios antiguos y construcciones precarias. A juicio de Mauricio Reyes, académico de la Escuela de Ingeniería Civil Oceánica de la U. de Valparaíso, en esa vulnerabilidad hay que poner el foco.

“El tema es que no hay suficiente preparación. Y ello comienza en la falta de conciencia de las vulnerabilidades existentes: mucha pobreza y precariedad estructural de los edificios más antiguos, mala planificación urbana y prácticamente nula educación en estos temas. Soy muy pesimista respecto a las consecuencias de un terremoto similar al de 1730″, señala Reyes.

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El experto en evacuación vertical y tsunamis va más allá, porque a su juicio “cuando ocurra un terremoto similar al de 1730, la historia de nuestras ciudades va a cambiar para siempre y muy dramáticamente. Es urgente que los tomadores de decisiones asignen la seriedad que merecen estos temas y se comprometan a construir un país más resiliente”.

¿Cómo sería una evacuación en la zona?

El año pasado se realizó el último simulacro de evacuación de tsunami en Valparaíso. Funcionarios públicos, estudiantes y hasta los parlamentarios del Congreso Nacional caminaron a los cerros simulando una salida de emergencia después de un terremoto en la zona.

Valparaíso hoy cuenta con una infraestructura distinta a la de 1730, por lo que una emergencia de verdad como la de hace 290 años implica, para poder enfrentarla, realizar muchos cambios en el plan de evacuación.

El investigador Patricio Winckler, coautor del artículo científico Conmemoración del Gran Terremoto y Tsunami de Chile en 1730: Esfuerzos conjuntos para aumentar la conciencia del país, afirma que se “inundaría todo el plan de Valparaíso y Viña del Mar y el tema es cómo se evacúa a toda la gente”.

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“El plan de la Ciudad Jardín es muy grande, por lo tanto, es necesario implementar la evacuación vertical en edificios públicos y que exista una ordenanza de urbanismo y construcciones para que los privados abran las puertas. En Valparaíso está más cercano el pie de cerro, pero existe el concepto de microvulnerabilidad, que significa que los edificios se van a venir abajo”, anticipa Winckler.

Nadie puede predecir un terremoto, pero sabemos que Chile es un país sísmico y estos eventos ocurren inevitablemente. Siempre es recomendable estar preparados.

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