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Ante la crisis sanitaria por COVID-19, muchas personas han pospuesto tratamientos y exámenes médicos con el objetivo de no contagiarse del virus e, incluso, no colapsar los servicios asistenciales de salud. Sin embargo, quienes también se ha visto afectado por esta situación son los niños y niñas, grupo que, ante diversos factores, han disminuido su asistencia a controles pediátricos.

Sobre esto, la doctora Esperanza García de Briceño, inmunóloga pediátrica de Clínica Bupa Santiago, en conversación con CHV Noticias, señaló que, dentro de estas razones, se entiende que “a nivel de Estado han tenido que desarrollarse prohibiciones de desplazamiento necesarias para controlar la emergencia sanitaria, y esto por su puesto disminuye la asistencia de los pacientes a sus controles”.
“Algo que es comprensible también, es que los padres tienen temor de que, por ejemplo, haya riesgo de contagio ante la asistencia del paciente en una institución de salud. Esto a hecho que los mismos padres, para proteger a los chiquitos, se inhiban de traerlos al control de niños sanos. Ha disminuido mucho la asistencia los pacientes a sus controles pediátricos”, aseguró.
Sin embargo, la especialista hizo un llamado a que padres, madres y tutores de menores de edad, tengan “confianza” en los centros asistenciales bajo una serie de recomendaciones: “Los niños deben venir, en la medida de lo posible, con la presencia de solo uno de sus padres. Esto contribuye a que la cantidad de personas conglomeradas en el área de atención respete las medidas de distanciamiento. Lógicamente, siempre es importante que los padres notifiquen y reporten en su llegada a la institución si el paciente presenta síntomas  respiratorios, porque cualquier información es útil para poder darle una canalización apropiada a cualquier enfermedad que se transmita a través del aire”.
García de Briceño, además, aseguró que “en Clínica Bupa Santiago hemos tenido la posibilidad de desarrollar una serie de medidas estratégicas dirigidas a garantizar la seguridad de los pacientes que están sanos, y que se mantienen sanos”. “Además de tener un área de atención exclusiva para los pacientes pediátricos, hemos podido poner en práctica y habilitar todas las medidas de protección para prevenir contagios”, dijo.
Relacionado a esto, y consultada sobre las patologías que podrían encontrarse en niños y niñas tras no realizarse controles periódicos, la especialista señaló que “afortunadamente la reserva fisiológica de los niños permite que, en líneas generales, superen las enfermedades más frecuentes que se presentan en la infancia sin que queden secuelas“.
No obstante, aseguró que “los proceso de crecimiento y desarrollo pueden verse comprometidos en alguna medida que, de pronto, no es muy evidente”. Entre esto, destaca una eventual “ganancia de peso” o interrupción en el “desarrollo de las habilidades psicomotoras”.
“Pacientes diabéticos, cardiópatas o que tengan enfermedades renales, que no hayan podido asistir a sus controles habituales, podrían tener una detención en este seguimiento, lo que repercute negativamente en el mantenimiento de la salud”, afirmó.

Uso de mascarilla en niños y niñas

La experta de Clínica Bupa Santiagose refirió al uso de mascarilla en menores de edad para protegerse del COVID-19. Sobre esto, señaló que “en niños muy pequeños, como por ejemplo los menores de 6 años, debería seleccionarse con mucho cuidado si no se puede evitar la presencia del niño en un área cerrada donde hay una conglomeración significativa de personas”.

“El riesgo de tener la mascarilla es menor que el de no tenerla, creo que se debería individualizar. En términos generales, los niños muy pequeños, menores de dos años, no deberían ocupar la mascarilla“, agregó.

García de Briceño, además, explicó que “si bien es cierto hemos tenido niños que han presentado un cuadro más o menos grave, el grupo de pacientes que tiene COVID-19 grave en la población infantil es minoría, de manera que lo ideal es mantener al niño sin mascarilla en áreas abiertas donde se garantice un mínimo de seguridad“.

“Obviamente la mascarilla interrumpe un poco la captación de oxígeno y en la eliminación de productos de desecho. Se ha demostrado que la mascarilla interfiere en este proceso. En la medida de lo posible, hay que evitar que los chiquititos ocupen mascarilla”, agregó.

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